jueves, 31 de julio de 2008

San Ignacio de Loyola.




Fundador de la Compañía de Jesús
Julio 31


San Ignacio de Loyola supo transmitir a los demás su entusiasmo y amor por defender la causa de Cristo.

Un poco de historia

Nació y fue bautizado como Iñigo en 1491, en el Castillo de Loyola, España. De padres nobles, era el más chico de ocho hijos. Quedó huérfano y fue educado en la Corte de la nobleza española, donde le instruyeron en los buenos modales y en la fortaleza de espíritu.

Quiso ser militar. Sin embargo, a los 31 años en una batalla, cayó herido de ambas piernas por una bala de cañón. Fue trasladado a Loyola para su curación y soportó valientemente las operaciones y el dolor. Estuvo a punto de morir y terminó perdiendo una pierna, por lo que quedó cojo para el resto de su vida.
Durante su recuperación, quiso leer novelas de caballería, que le gustaban mucho. Pero en el castillo, los únicos dos libros que habían eran: Vida de Cristo y Vidas de los Santos. Sin mucho interés, comenzó a leer y le gustaron tanto que pasaba días enteros leyéndolos sin parar. Se encendió en deseos de imitar las hazañas de los Santos y de estar al servicio de Cristo. Pensaba: “Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, también yo puedo hacer lo que ellos hicieron”.

Una noche, Ignacio tuvo una visión que lo consoló mucho: la Madre de Dios, rodeada de luz, llevando en los brazos a su Hijo, Jesús.
Iñigo pasó por una etapa de dudas acerca de su vocación. Con el tiempo se dio cuenta que los pensamientos que procedían de Dios lo dejaban lleno de consuelo, paz y tranquilidad. En cambio, los pensamientos del mundo le daban cierto deleite, pero lo dejaban vacío. Decidió seguir el ejemplo de los santos y empezó a hacer penitencia por sus pecados para entregarse a Dios.
A los 32 años, salió de Loyola con el propósito de ir peregrinando hasta Jerusalén. Se detuvo en el Santuario de Montserrat, en España. Ahí decidió llevar vida de oración y de penitencia después de hacer una confesión general. Vivió durante casi un año retirado en una cueva de los alrededores, orando.

Tuvo un período de aridez y empezó a escribir sus primeras experiencias espirituales. Éstas le sirvieron para su famoso libro sobre “Ejercicios Espirituales”. Finalmente, salió de esta sequedad espiritual y pasó al profundo goce espiritual, siendo un gran místico.
Logró llegar a Tierra Santa a los 33 años y a su regreso a España, comenzó a estudiar. Se dio cuenta que, para ayudar a las almas, eran necesarios los estudios.

Convirtió a muchos pecadores. Fue encarcelado dos veces por predicar, pero en ambas ocasiones recuperó su libertad. Él consideraba la prisión y el sufrimiento como pruebas que Dios le mandaba para purificarse y santificarse.

A los 38 años se trasladó a Francia, donde siguió estudiando siete años más. Pedía limosna a los comerciantes españoles para poder mantener sus estudios, así como a sus amigos. Ahí animó a muchos de sus compañeros universitarios a practicar con mayor fervor la vida cristiana. En esta época, 1534, se unieron a Ignacio 6 estudiantes de teología. Motivados por lo que decía San Ignacio, hicieron con él voto de castidad, pobreza y vida apostólica, en una sencilla ceremonia.
San Ignacio mantuvo la fe de sus seguidores a través de conversaciones personales y con el cumplimiento de unas sencillas reglas de vida. Poco después, tuvo que interrumpir sus estudios por motivos de salud y regresó a España, pero sin hospedarse en el Castillo de Loyola.

Dos años más tarde, se reunió con sus compañeros que se encontraban en Venecia y se trasladaron a Roma para ofrecer sus servicios al Papa. Decidieron llamar a su asociación la Compañía de Jesús, porque estaban decididos a luchar contra el vicio y el error bajo el estandarte de Cristo. Paulo II convirtió a dos de ellos profesores de la Universidad. A Ignacio, le pidió predicar los Ejercicios Espirituales y catequizar al pueblo. Los demás compañeros trabajaban con ellos.

Ignacio de Loyola, de acuerdo con sus compañeros, resolvió formar una congregación religiosa que fue aprobada por el Papa en 1540. Añadieron a los votos de castidad y pobreza, el de la obediencia, con el que se comprometían a obedecer a un superior general, quien a su vez, estaría sujeto al Papa.

La Compañía de Jesús tuvo un papel muy importante en contrarrestar los efectos de la Reforma religiosa encabezada por el protestante Martín Lutero y con su esfuerzo y predicación, volvió a ganar muchas almas para la única y verdadera Iglesia de Cristo.
Ignacio pasó el resto de su vida en Roma, dirigiendo la congregación y dedicado a la educación de la juventud y del clero, fundando colegios y universidades de muy alta calidad académica.

Para San Ignacio, toda su felicidad consistía en trabajar por Dios y sufrir por su causa. El espíritu “militar” de Ignacio y de la Compañía de Jesús se refleja en su voto de obediencia al Papa, máximo jefe de los jesuítas.

Su libro de “Ejercicios Espirituales” se sigue utilizando en la actualidad por diferentes agrupaciones religiosas.
San Ignacio murió repentinamente, el 31 de julio de 1556. Fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622.

miércoles, 30 de julio de 2008

El tesoro y de la perla.


El tesoro y de la perla

Mateo 13, 44-46

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

martes, 29 de julio de 2008

Marta y María.


Lucas 10, 38-42


En aquel tiempo, entró Jesús en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».


Reflexión


Hoy tengo que terminar el trabajo de trigonometría, que es para mañana, también tengo que ir de compras con mi madre; luego ver mi programa favorito, más tarde salir con mi novia, la música está a todo volumen...

Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo para aquello que nos gusta, pero no nos damos cuenta de que solo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.

El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada con los quehaceres de la casa, metida en muchos problemas, sin importarle quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro de las gentes, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar.

Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar. Es necesario vivir más de cerca del evangelio. Con ello podemos ser hombres contemplativos y en el campo del apostolado hacer más y mejor, porque se cuenta con el apoyo de Cristo mismo.

lunes, 28 de julio de 2008

El grano de mostaza.


El grano de mostaza
Mateo 13, 31-35


En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas. Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente. Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: “Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo”".


Reflexión


Cuando vemos que la sociedad vive cada vez más descristianizada, nos lamentamos y vemos lo poco que podemos hacer. Ese sentimiento de impotencia es natural. Sin embargo, los mecanismos del Reino de los Cielos funcionan de manera diferente. ¿Por qué? Porque el verdadero actor es Dios, y como Él es Todopoderoso puede hacer que cambie hasta lo más difícil.

Al contemplar la vida de los santos, como la de S. Francisco de Asís, vemos cómo se realiza una gran obra a través de ese “pequeño instrumento”. Esto es lo que Jesús quiere decirnos: “no te preocupes si sólo eres una semilla diminuta. Siémbrate en mi Corazón y verás hasta dónde puedes”.

Así lo hicieron un grupo de gente sencilla que siguió a Jesús: sus apóstoles. ¿Quién les iba a decir que después de dos mil años la Iglesia estaría presente en tantos lugares y atendería las necesidades materiales y espirituales de millones de personas? Esto se debe a que la fuerza de la Iglesia no está en lo que pueda hacer cada uno por su cuenta, sino en el poder de Dios con las personas que se entregan a fondo.

El secreto consiste en cambiar el propio corazón por el de Jesús, pareciéndonos a Él en todo lo posible. Así se transforma también nuestra familia y las personas de nuestro entorno. Y entre todos, impulsados por Cristo, podemos traer a este mundo la civilización del amor.

viernes, 25 de julio de 2008

SANTIAGO, APÓSTOL.


Santiago, Apóstol
Biografía, 25 de julio.


Apóstol


Etimológicamente significa “usurpador”. Viene de la lengua hebrea.

Fue el hijo del Zebedeo y discípulo de Jesús. Como su hermano Juan, Santiago era también pescador.

Jesús les dio por sobrenombre a los dos hermanos “hijos del trueno”. Cuando Jesús le llamó para ser uno de sus seguidores especiales. Santiago se fue en seguida con el Maestro.

Santiago estuvo presente cuando Jesús devolvió la vida a la hija de Jairo y en la transfiguración en el monte Tabor.

Murió, por defender su fe bajo Herodes Agripa I. Su vida la puedes encontrar en los Evangelios y en los Hechos de los Apóstoles.

Cuando sintió la llamada para seguir a Jesús, algo extraño y divino se le metió en el corazón. Tanto amor le tomó al Señor que cuando llegó el momento de demostrar su fe, no tuvo la menor duda en entregar su vida por el Evangelio allá por el año 44, poco antes de la Pascua.

La historia cuenta que, desde el siglo IX, su cuerpo se venera en Santiago de Compostela. Durante un tiempo aparecía una “estrella” que iluminaba la noche y el lugar concreto en el que estaban sus restos.

Lo que realmente llama la atención, es que desde la Edad Media llegaban los peregrinos en tropel para expiar sus pecados, hacer oración o bien quedarse en el camino en cualquier ermita haciendo vida de anacoreta.

Y no solamente en la Edad Media, sino que hoy mismo – en este instante- habrá miles de peregrinos de toda Europa y de otros continentes que van en peregrinación a Santiago.

La tradición nos cuenta que, aunque murió en Jerusalén – como hemos visto -, su cuerpo fue trasladado a este lugar gallego para recibir cristiana sepultura.

Se puede afirmar que en todo el mundo cristiano existen miles y miles de iglesias dedicadas en su honor.

Cuando un día se sintió cansado por la falta de conversiones a la vida de Jesús, y, estando en Zaragoza, la Virgen María, que todavía vivía, le animó desde un "pilar" a que siguiera adelante con la obra que su Hijo le había encomendado. Es otra de las tradiciones de nuestra historia española.

jueves, 24 de julio de 2008

EL SENTIDO DE LAS PARÁBOLAS.



Mateo 13, 10-17


"En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: ¿Por qué les hablas en parábolas? Él les contestó: A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”. Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron".


Reflexión


Cuando un médico quiere poner una vacuna, necesita que el paciente relaje sus músculos y sea dócil, porque si no, la aguja le hará daño y puede quedarse sin recibir la medicina.

Dios regaló a su pueblo una Ley e hizo con él una Alianza. De esta manera le preparó para la venida de su Hijo. Sin embargo, algunos endurecieron el corazón y no fueron capaces de acoger la Revelación. Por eso Jesús se muestra triste en este pasaje evangélico, porque Él era el cumplimiento de lo que anunciaron los profetas y justos y muchos no supieron recibirle.

Las palabras desconcertantes: “al que tiene se le dará de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene” se refieren al aumento o disminución de la capacidad para entender el mensaje de Cristo. Unos comprenderán y se alegrarán con esa luz, pero los que se endurecen voluntariamente quedarán más confundidos.

Jesús nos pide docilidad, sencillez de corazón, apertura para poder acoger sus palabras. Aunque es posible que no nos sintamos capacitados para ello. En este caso, debemos pedirle confiadamente: “Señor, ayúdame, haz que vea, que comprenda lo que quieres decirme”.

miércoles, 23 de julio de 2008

EL QUE TENGA OIDOS, QUE OIGA.



Mateo 13, 1-9


Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento: otros, sesenta: otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.


Reflexión


Hay hombres que han sobresalido por sus grandes discursos. Sin duda, hombres formados y con excelentes capacidades para la oratoria. Sin embargo, el mensaje más importante, el que trajo Jesucristo de parte de Dios, su Padre, no se construyó utilizando un vocabulario y unas estructuras gramaticales prodigiosas, sino con palabras sencillas: tierra, semillas, pájaros, sol...

Jesús utilizó las parábolas para explicar los grandes contenidos de su predicación. De esta manera no excluía a nadie, porque todos podían entenderle. ¿Todos? Bueno, sólo aquellos que tuvieran oídos para escucharle.

¿Quiénes pueden escuchar y entender a Cristo? Principalmente los que no tienen prejuicios, los que tienen un corazón sencillo, los que permiten que el Espíritu Santo les hable en lo más profundo del alma.

martes, 22 de julio de 2008

LA APARICIÓN A MARÍA MAGDALENA.




Juan 20, 1-2. 11-18


El primer día del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puest". María se había quedado junto al sepulcro llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» Jesús le dice: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.


Reflexión


Es justo para María Magdalena que, en su infinita ternura y misericordia, Jesús Renacido prefiera mostrarse por primera vez a ella con su cuerpo transfigurado. La compasión que Jesús siempre ha demostrado respecto a las almas en pena lo ha llevado a mostrar mayor atención hacia ellas. María Magdalena siguió durante años a Cristo en sus recorridos por las calles de Israel compartiendo alegrías y esperanzas con los otros discípulos, y ahora recibe el consuelo de ser la primera en ver a su Maestro vivo.

¿Cuántas veces también nosotros nos sentimos deprimidos, trastornados, embrujados por los hechos que se arremolinan violentamente en nuestra vida? Es precisamente en estos momentos cuando Dios está más cercano a nosotros, ansioso de donarnos el consuelo de su abrazo y su Resurrección, si logramos renunciar a nuestra autocompasión y dejamos de hurgar, orgullosos, en nuestro corazón herido buscando sólo el bien propio. Si nos esforzamos por volver a la luz, entonces secaremos de nuestros ojos las lágrimas de la desesperación. Entonces veremos la esperanza de Cristo, el Hijo de Dios que ha triunfado sobre el dolor, el pecado y la muerte.

sábado, 19 de julio de 2008

Mansedumbre del Mesías




Mateo 12, 14-21


En aquel tiempo, los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra Jesús para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: "He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza".


Reflexión


Los primeros discípulos tal vez tuvieron la impresión de que Jesús, como cualquier otro Rabbi, deseaba alcanzar fama y poder.

Disputó con los cultos y los calló, las muchedumbres lo siguieron y demostró tener poderes increíbles. Después asumió comportamientos muy peculiares como entrar de improviso en las ciudades, retirarse 40 días al desierto para orar solo, mandó a uno que curó que no lo dijera a nadie. Tal vez fue el momento cuando empezaron las dudas de Judas Iscariote, que vio en Cristo a un caudillo liberador de Israel.

Pero, a pesar de nuestras humanas ambiciones de fama, éxito y honor no era eso lo que Él buscaba. Los verdaderos actos de la obra de Jesús no pudieron quedar desconocidos por mucho tiempo. Él prefirió no usar su poder de Creador para presentarse ante los hombres como un super-humano.

Habría sido excepcionalmente potente. En cambio prefirió seguir la el camino más difícil, de mayor sacrificio, para que el hombre pudiese descubrir y elegir solo la Verdad sin imposiciones. Ha elegido ser el Buen Pastor. ¿Y quiénes somos nosotros, criaturas, para decirle al Creador cómo tiene que comportarse con su creación? Ahora que hemos intuido cuál es su modo de obrar, iniciemos en nuestra vida los cambios necesarios para actuar como Cristo nos pide.

jueves, 17 de julio de 2008

VENID A MI TODOS LOS QUE ESTAIS CANSADOS Y AGOBIADOS.

Manso y humilde de corazón.




Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, Jesús exclamó: Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, pues mi yugo es blando y mi carga ligera.


Reflexión


Jesús sabe que estamos “cansados y fatigados”. Son muchas las cargas de la vida; muchas las que nos imponemos culpablemente o no, y muchas las que otros nos imponen de igual manera. Jesús, buen amigo, no pasará sin darnos una mano para “aliviarnos” y para que nuestro yugo sea “blando y ligero”. Sólo nos pide a cambio aprender de Él a ser “mansos y humildes de corazón”. ¡Y qué razón tiene!, pues nuestra carga más pesada y nuestro yugo más duro y amargo, es el que nos impone el propio orgullo y soberbia.

Las almas sencillas se liberan de rencores y de intrigas tan inútiles cuanto pesados. Las almas mansas y humildes, a ejemplo de Cristo, llevan sus propias cargas con paciencia y amor, con alegría, como si no pesasen e, incluso, tienen la fuerza para ayudar a los demás a llevar las propias. Son esas almas recias las que viven sonriendo y tendiendo una mano al prójimo necesitado. Su grandeza es su pequeñez. Son mansas y humildes de corazón.

Cristo te invita a acercarte a Él con confianza. Dale todas tus cargas. Deja en sus manos crucificadas todos tus yugos. Él, enseñándote a ser humilde, te dará las fuerzas para seguir sus huellas de amor.

miércoles, 16 de julio de 2008

CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN.

LA VIRGEN DEL CARMEN.


También: "Virgen del Carmelo" Hay numerosas apariciones bajo esta advocación. Esta página es sobre la original

Historia
Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.

martes, 15 de julio de 2008

Amenaza a las ciudades infieles.




Mateo 11, 20-24

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: ¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al Abismo. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.


Reflexión


Dicen que una de las virtudes más raras de nuestros días es el agradecimiento. La persona agradecida valora lo que otros hacen por ella y quiere reconocerlo de alguna manera. Tiene la valentía de declarar que no todo lo puede, sino que necesita la ayuda de los demás.

En este pasaje, Jesús se lamenta por la actitud de aquellas ciudades a las que Él había tratado con más cariño, regalándoles milagros y prodigios. ¿Por qué, en lugar de convertirse y volver su mirada agradecida a Dios, seguían como si nada hubiera sucedido? ¿Por qué les cuesta tanto a los hijos valorar el sacrificio diario de sus padres? ¿Por qué nos resulta tan fácil recriminar y exigir nuestros derechos y somos tan perezosos a la hora de dar las gracias?

Mira ahora cuánto has recibido de Dios: tu vida, tus familiares y amigos, tus cualidades físicas, intelectuales, morales,... tus bienes materiales. ¿Ya le has dado gracias por todo eso?

Cristo advierte a los que han recibido muchos dones, que deben corresponder de algún modo, en la medida que Dios les ha dado. El que tiene mucho, debe dar mucho.

lunes, 14 de julio de 2008

LA VERDADERA FELICIDAD Y LA PAZ.


No he venido a traer paz, sino espada.
Mateo 10, 34. 11,1


«No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.


Reflexión


Hoy como ayer, Jesús tiene pocos amigos. Y humanamente hablando ser profeta de "desdichas" no es el mejor modo para atraer a las personas. Por lo general tomamos estas amonestaciones como un tipo de "mal agüero", y terminamos por culpar del mal que nos sucede, justo Aquel que buscaba advertirnos de las posibles desgracias en nuestra vida. Son profecías desagradables, porque nos anuncian cosas incómodas, que no corresponden a lo que deseábamos para nosotros mismos. Pero no escuchar estos consejos, es una actitud ridícula, porque es como esforzarse por no ver la señal que nos indica el camino que buscábamos desde hace tanto tiempo y con tanta ansiedad.

domingo, 13 de julio de 2008

SALIÓ EL SEMBRADOR A SEMBRAR


Reflexión


“Salió el sembrador a sembrar...”

Se cuenta que un cierto día un hombre recién convertido a la fe católica iba caminando a toda prisa, mirando por todas partes, como buscando algo. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó: – “Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?” El anciano, encogiéndose de hombros, le contestó: – “Depende del tipo de cristiano que ande buscando”. –“Perdone –dijo contrariado el hombre–, pero yo soy nuevo en esto y no conozco los tipos de cristianos que hay. Sólo conozco a Jesús”. Y el anciano añadió: –“Pues sí amigo; hay de muchos tipos y los hay para todos los gustos: hay cristianos por tradición, cristianos por cumplimiento y cristianos por costumbre; cristianos por superstición, por rutina, por obligación, por conveniencia; y también hay cristianos auténticos...”

–¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!”-exclamó el hombre emocionado.

– “¡Vaya! –dijo el anciano con voz grave–. Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted”.

–“¿Cómo podré reconocerle?” –le preguntó.
Y el anciano contestó tranquilamente: –“No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan una huella”.

viernes, 11 de julio de 2008

SAN BENITO ABAD, PATRÓN DE EUROPA.

SAN BENITO.


Abad, Patrón de Europa y Patriarca del monasticismo occidental
Benito de Nursia, conocido como San Benito, nació en (Nursia, cerca de la ciudad italiana de Spoleto, 480 – Montecasino, 547), fundó la orden de los benedictinos y es considerado patrón de Europa y patriarca del monaquismo occidental. Benito escribió una Regla para sus monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido inspiración para los reglamentos de muchas otras comunidades religiosas.

Su hermana gemela, Escolástica, también alcanzó la santidad.

Después de haber recibido en Roma una adecuada formación, estudiando la retórica y la filosofía.

Se retiró de la ciudad a Enfide (la actual Affile), para dedicarse al estudio y practicar una vida de rigurosa disciplina ascética. No satisfecho de esa relativa soledad, a los 20 años se fue al monte Subiaco bajo la guía de un ermitaño y viviendo en una cueva.

Tres años después se fue con los monjes de Vicovaro. No duró allí mucho ya que lo eligieron prior pero después trataron de envenenarlo por la disciplina que les exigía.

Con un grupo de jóvenes, entre ellos Plácido y Mauro, fundo su primer monasterio en en la montaña de Cassino en 529 y escribió la Regla, cuya difusión le valió el título de patriarca del monaquismo occidental. Fundó numerosos monasterios, centros de formación y cultura capaces de propagar la fe en tiempos de crisis.

Vida de oración disciplina y trabajo
Se levantaba a las dos de la madrugada a rezar los salmos. Pasaba horas rezando y meditando. Hacia también horas de trabajo manual, imitando a Jesucristo. Veía el trabajo como algo honroso. Su dieta era vegetariana y ayunaba diariamente, sin comer nada hasta la tarde. Recibía a muchos para dirección espiritual. Algunas veces acudía a los pueblos con sus monjes a predicar. Era famoso por su trato amable con todos.

Su gran amor y su fuerza fueron la Santa Cruz con la que hizo muchos milagros. Fue un poderoso exorcista. Este don para someter a los espíritus malignos lo ejerció utilizando como sacramental la famosa Cruz de San Benito.

San Benito predijo el día de su propia muerte, que ocurrió el 21 de marzo del 547, pocos días después de la muerte de su hermana, santa Escolástica. Desde finales del siglo VIII muchos lugares comenzaron a celebrar su fiesta el 11 de julio.

jueves, 10 de julio de 2008

EL POEMA DEL SIERVO DOLIENTE.


«No hay en él parecer, no hay hermosura para que le miremos ...
Despreciado y abandonado de los hombres,
varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
y como uno ante el cual se oculta el rostro,
menospreciado sin que le tengamos en cuenta.
Pero fue él ciertamente quien soportó nuestros sufrimientos
y cargó con nuestros dolores,
mientras que nosotros le tuvimos por castigado,
herido por Dios y abatido.
Fue traspasado por nuestras iniquidades
y molido por nuestros pecados.
El castigo de nuestra paz fue sobre él,
y en sus llagas hemos sido curados.
Todos nosotros andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su camino,
y Yavé cargó sobre él
la iniquidad de todos nosotros».(41)

El Poema del Siervo doliente contiene una descripción en la que se pueden identificar, en un cierto sentido, los momentos de la pasión de Cristo en sus diversos particulares: la detención, la humillación, las bofetadas, los salivazos, el vilipendio de la dignidad misma del prisionero, el juicio injusto, la flagelación, la coronación de espinas y el escarnio, el camino con la cruz, la crucifixión y la agonía.

!HAY QUE SER BUENO¡ ; ¿QUIÉN LO ES?


¡Hay que ser bueno! ; ¿quién lo es?

Siempre se repite entre católicos malos e ignorantes la afirmación: Hay que ser bueno, nada más. No le importa a Dios la fe de los hombres, con tal, pues, que sean buenos. A Dios le agrada sólo el hombre que es de veras bueno.


Si un hombre es de veras bueno, claro que agrada a Dios. Pero preguntemos primero: ¿ qué condición o condiciones deben estar cumplidas para que una cosa o un hombre puedan de veras ser llamados buenos?


Digamos que tengo un reloj que me parece muy bueno. Es una obra excelente. El mejor metal se ha usado en su construcción; hay partes de plata y de oro. Es, pues un reloj muy bueno! Solo que le falta la aguja chica. ¡Pero por lo demás es un reloj muy bueno!


¿Es así? ¿Es ese reloj muy bueno? No, ¡ese reloj es más bien muy malo! Porque no sirve para nada a la finalidad para la cual existen los relojes. No sirve para indicar la hora; por lo tanto es malo.


La misma cosa sería con un carro del material más excelente y caro, y con todas las comodidades posibles. Sólo le faltan dos ruedas, aunque las otras dos son muy buenas. Este carro es malo, porque no sirve a la finalidad para la cual existen los autos.


Así terminamos dejando constancia de lo siguiente: El hombre tiene por finalidad la glorificación de Dios. Lo glorifica creyendo en su doctrina y obedeciendo a sus mandamientos.


Aunque un hombre tenga muchas buenas y hasta preciosas cualidades, si no sirve para cumplir la finalidad para la cual existen los hombres, entonces este hombre es malo y debe ser llamado así. Tal hombre no agrada a Dios, sino que le desagrada sumamente.


“Ay de los que al mal llaman bien y al bien mal, que ponen tinieblas por luz y luz por tinieblas” (Is. 5,20)

martes, 8 de julio de 2008

CURACIÓN DE UN MUDO.


Curación de un mudo
Mateo 9, 32-38


Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: Jamás se vio cosa igual en Israel. Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, reclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban cansados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.


Reflexión


“Después de que expulsó al demonio, comenzó a hablar el mudo.” Así sucede con nuestra alma: aspira dones espirituales muy elevados y nosotros la tenemos callada con un demonio que le impide hablar todas las cosas buenas de Dios. Este demonio seguramente es nuestro orgullo y soberbia que nos mantiene tan irreconciliables con Dios como lo pudiesen estar la noche y el día al mismo tiempo. Sin embargo, para superar estos obstáculos que nos impiden ser santos sólo nos queda la esperanza de ser curados por Cristo. Sólo con su presencia permitiremos dejar hablar a nuestra alma todas esas palabras bellas que quiere transmitir de Dios, del perdón, del consuelo, del amor, de la paz.

domingo, 6 de julio de 2008

VENGAN A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁN CANSADOS Y AGOBIADOS Y YO LOS ALIVIARÉ.


Mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».


Reflexión



Leía en una revista italiana –no recuerdo en cuál– un artículo que decía que casi el 25% de la gente de las grandes ciudades padece un fuerte estrés, y que otras personas llegan incluso a sufrir hondas depresiones emocionales. ¡Es tan intenso y acelerado el ritmo del hombre de hoy que a veces no se reserva tiempo ni para sus necesidades más elementales: para comer, descansar o convivir con la propia familia! Como es obvio, muchas son las causas de estos problemas, pero no voy a entrar ahora en detalles, pues el tema de esta reflexión es otro. Por ahora sólo me limito a constatar el hecho. Lo que sí es muy lamentable es que muchas veces también Dios pasa a un segundo, tercer o décimo lugar en nuestra vida... Y así no es de extrañar que andemos como andamos: sin sentido, sin rumbo fijo, sin paz ni serenidad interior.

Hoy en día es cada vez más común que muchísimas personas, ante cualquier pequeño problema de la índole que sea, acudan al psicólogo o al psiquiatra como si éste fuera el mago Merlín, el genio de la lámpara maravillosa o el dueño de la piedra filosofal y de todas las panaceas. No digo yo que esté mal. En ocasiones éstos pueden prestar valiosos apoyos. Pero hace varias décadas, nuestros padres y abuelos preferían acudír al sacerdote a pedir un consejo, a la confesión sacramental o a la oración. Y, a juzgar por las opciones de tantos hombres y mujeres de hoy, parecería que el sacerdote ya “ha pasado de moda”....

Bueno, el caso es que, cuando una persona sufre estrés o ansiedad y acude a su médico, éste suele recetarle un medicamento llamado “paxil”. Por lo visto, es un buen analgésico, pero en ocasiones esta droga produce también efectos negativos; por ejemplo, hace que las personas sientan un profundo letargo, debilidad y náuseas, que no tengan fuerzas para nada y les resulte sumamente penoso mantener su atención en sus normales actividades cotidianas. Y es que, lo que realmente necesita la gente no es tanto “paxil” sino la “pax” del corazón, es decir la paz profunda del alma.

jueves, 3 de julio de 2008

SANTO TOMÁS.


Tomás significa "gemelo"

La tradición antigua dice que Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72. Parece que en los últimos años de su vida estuvo evangelizando en Persia y en la India, y que allí sufrió el martirio.

De este apóstol narra el santo evangelio tres episodios.

El primero sucede cuando Jesús se dirige por última vez a Jerusalem, donde según lo anunciado, será atormentado y lo matarán.

En este momento los discípulos sienten un impresionante temor acerca de los graves sucesos que pueden suceder y dicen a Jesús: "Los judíos quieren matarte y ¿vuelves allá?. Y es entonces cuando interviene Tomás, llamado Dídimo (en este tiempo muchas personas de Israel tenían dos nombres: uno en hebreo y otro en griego. Así por ej. Pedro en griego y Cefás en hebreo). Tomás, es nombre hebreo. En griego se dice "Dídimo", que significa lo mismo: el gemelo.

Cuenta San Juan (Jn. 11,16) "Tomás, llamado Dídimo, dijo a los demás: Vayamos también nosotros y muramos con Él". Aquí el apóstol demuestra su admirable valor. Un escritor llegó a decir que en esto Tomás no demostró solamente "una fe esperanzada, sino una desesperación leal". O sea: él estaba seguro de una cosa: sucediera lo que sucediera, por grave y terrible que fuera, no quería abandonar a Jesús. El valor no significa no tener temor. Si no experimentáramos miedo y temor, resultaría muy fácil hacer cualquier heroísmo. El verdadero valor se demuestra cuando se está seguro de que puede suceder lo peor, sentirse lleno de temores y terrores y sin embargo arriesgarse a hacer lo que se tiene que hacer. Y eso fue lo que hizo Tomás aquel día. Nadie tiene porque sentirse avergonzado de tener miedo y pavor, pero lo que sí nos debe avergonzar totalmente es el que a causa del temor dejemos de hacer lo que la conciencia nos dice que sí debemos hacer, Santo Tomás nos sirva de ejemplo.

miércoles, 2 de julio de 2008

EL AÑO DEL APÓSTOL SAN PABLO.


1. El hombre que se presenta. Formación judía y griega


El Papa Benedicto XVI estableció el Año del Apóstol San Pablo, comprendido entre las fechas 28 de Junio del 2008 al 29 de Junio del año 2009, para conmemorar el Bimilenario del nacimiento de Pablo, el hombre más providencial que Dios regaló a la Iglesia naciente.

En las meditaciones de los lunes y martes realizaremos un modesto programa que pretende dar a conocer la vida del Apóstol y exponer en forma sencilla la doctrina cristiana de sus cartas inmortales, las catorce clásicas, incluida la de los Hebreos, la cual contiene claramente de principio a fin el pensamiento paulino, y encontrar por nosotros mismos las enseñanzas que Pablo nos transmite a todos.
Pedro García Misionero Claretiano.

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¿Quién es Pablo?... Podríamos calificarlo con estas palabras: Un judío perfecto y helenizado, que, hecho cristiano, se convierte en la figura más notable de la Iglesia.

¿Un judío perfecto? Así es, y el mismo Pablo se gloría de ello: Esos mis enemigos, “¿son judíos? ¿son israelitas? ¿son descendientes de Abraham? ¡Pues, yo también! (2Co 11,22). “Hebreo e hijo de hebreos, de la tribu de Benjamín, circuncidado al octavo día de haber nacido, e intachable en cuanto a la observancia de la Ley” (Flp. 3,5-6). “Soy judío nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad de Jerusalén, instruido a los pies de Gamaliel, lleno de celo por Dios” (Hch 22,3). “Viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de nuestra religión” (Hch. 26,5). A judío no me gana nadie…

¿Ha podido Pablo decirnos más sobre su condición judía?

Sin embargo, Pablo nació lejos de Palestina. Su padre, o más probablemente su abuelo, emigró a Tarso de Cilicia, enclavada en el Asia Menor, que era Provincia Romana.

Aquí nació Pablo, judío tan judío, y venía al mundo con ciudadanía romana en un país dominado completamente por la cultura griega. Esa ciudadanía romana y esa cultura griega le resultarían a Pablo providenciales.

Tarso era una ciudad importante, próspera, muy culta. Entre calles cerradas por esbeltas columnas, pululaban los filósofos que repartían baratamente sus doctrinas. Contaba con gimnasios, teatros, academias, templos a los dioses de las tribus indígenas y a las divinidades del Olimpo.

Judío ante todo, y con estricta formación judía, Pablo aprende desde pequeñito a recitar cada mañana el Shemá: Escucha, Israel: Yahvé es nuestro Dios, el único Yahvé. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Dt 6,4)

Niño precoz, desde los cinco años, sentado a los pies del rabino en la escuela que tiene establecida la sinagoga, aprende a leer el hebreo con la Biblia.

En estos años primeros, toda la enseñanza se reduce a escuchar las historias de Israel, las gestas de su pueblo, las hazañas de sus héroes.
Va a esa escuela cada día por las calles bajo la guía del “pedagogo”, un criado que lo lleva de la mano y lo deja metido en la clase hasta que vuelva a recogerlo.

A los diez años, entra en una nueva etapa de formación. Ahora ya no son preciosamente las historias bíblicas lo que ha de aprender y recordar, sino que entra a saber la tradición oral de la Ley, con los innumerables preceptos que los escribas y rabinos habían entretejido entorno a la Ley propiamente de Dios:
-¡No hagas esto! ¡No hagas aquello! ¡Observa el sábado así! ¡Estos son los animales impuros que no puedes comer!”...

Esta enseñanza no era nada nueva para Pablo, el cual aprendía en las clases de muchacho lo que había visto practicar desde siempre en su familia intachable. Aprende la Biblia hebrea y también la traducción griega de los Setenta, que llegará a sabérsela y citarla prácticamente de memoria.

Junto a la cultura judía, Pablo aprende el griego en el trato con la gente, lengua que después va a dominar a perfección. En ese trato con los demás se va infiltrando dentro del muchacho tan despierto lo mucho bueno que atesora la cultura griega. Oye al azar a maestros griegos que repiten dichos de los antiguos filósofos. Sabe cómo se desarrollan las carreras y competencias del circo.
Se entera de los misterios que practican las otras religiones. No se contamina con nada inmoral, pero se le quedan grabadas en la mente mil maneras de formas sociales dignas de respeto e imitación.

A la par de esta formación religiosa y humana, Pablo se ejercita en un oficio o profesión.
Los rabinos más famosos se gloriaban de ejercer a la vez la profesión de Maestros de Israel junto con el oficio de un trabajo manual. Como aquel Doctor de la Ley que llevaba de adorno, colgado de una oreja, un pequeño martillo que acreditaba su labor de carpintero…

Todos los judíos conocían bien algunos principios clásicos. Como éste: “Es hermoso el estudio de la Thorá, acompañado de una ocupación profana”. Y este otro más severo: “Quien no enseña a su hijo un oficio, le enseña a ser ladrón”.

Irrenunciable en toda familia judía, el trabajo era una cosa sagrada, y Pablo aprendió lo que era probablemente el oficio de su padre, con taller propio: tejedor de lonas para tiendas de campaña y piezas duras para vestir, destinadas sobre todo a la gente campesina. Los numerosos rebaños de cabras, que pastaban más allá de las montañas del Tauro, proporcionaban con su pelo rígido material abundante para aquella industria.

A los quince años se ha de meter Pablo en el estudio de la Biblia con una doctrina ya superior. Y es ahora cuando su padre ─que por lo visto era un judío, si no rico, al menos bien acomodado─, le propone al muchacho ir a Jerusalén, donde están las escuelas superiores y más acreditadas del judaísmo. Podemos imaginarnos la ilusión enorme de Pablo al encontrarse en la Ciudad Santa, en la que escoge la escuela del respetadísimo rabbí Gamaliel, nieto del famoso Hillel, que formó la escuela más prestigiosa, más moderada y más seguida del pueblo.

Las clases se desarrollaban en casa del Rabino, o más bien en la explanada del Templo.
Sentado el maestro en un pedestal y recostado en la columna, tenía a sus pies sentados en el suelo a los alumnos que escuchaban atentos, proponían, discutían y sacaban sus propias conclusiones. Pablo va a resultar un alumno aplicadísimo y un maestro consumado. La Biblia la va a dominar al dedillo y la va a saber aplicar magníficamente en todas sus enseñanzas.

¿Cuántos años siguió Pablo en Jerusalén como discípulo de Gamaliel? No lo sabemos. Pablo fue a Jerusalén algo antes del año 20, y estaría allí unos cinco años. Para cuando Jesús inició su predicación el año 28, Pablo ya había regresado a Tarso; por eso, es difícil que Pablo conociera de vista a Jesús. Pablo volvió después a la Ciudad Santa como maestro de la Ley, en la cual empezaba a destacar de manera notable. De hecho, vamos a encontrar a Pablo en Jerusalén, de manera cierta, el año 34, cuando la muerte de Esteban.

Aquí nos quedamos hoy: con un Pablo judío de la diáspora, muy formado en la lengua y cultura griegas, pero, sobre todo, sobresaliente en la cultura hebrea. Hubiese sido un gran Maestro de Israel, de no haber venido después una intervención de Dios tan fuera de serie...

Pablo era un judío excepcional, pero abierto a todos los horizontes del mundo.

En adelante, vamos a seguir paso a paso las andanzas de este coloso, desde su conversión a Cristo hasta que veamos rodar su cabeza por tierra en las afueras de Roma.