miércoles, 27 de enero de 2010


Salmo 36 I - LA VERDADERA Y LA FALSA FELICIDAD

Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.

No te exasperes por los malvados,
no envidies a los que obran el mal:
se secarán pronto, como la hierba,
como el césped verde se agostarán.

Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón.

Encomienda tu camino al Señor,
confía en él, y él actuará:
hará brillar tu justicia como el amanecer;
tu derecho, como el mediodía.

Descansa en el Señor y espera en él,
no te exasperes por el hombre que triunfa
empleando la intriga:
cohíbe la ira, reprime el coraje,
no te exasperes, no sea que obres mal;
porque los que obran mal son excluidos,
pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.

Aguarda un momento: desapareció el malvado,
fíjate en su sitio: ya no está;
en cambio, los sufridos poseen la tierra
y disfrutan de paz abundante.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.

martes, 19 de enero de 2010

¿Cómo son las señales de Dios?


Paganismo es falta de sensibilidad, significa un corazón de piedra, incapaz de amar y percibir el amor de Dios. Orígenes dice que los paganos, "faltos de sentimiento y de razón, se transforman en piedras y madera" (In Lc 22,9). Cristo, en cambio, quiere darnos un corazón de carne. Cuando le vemos a Él, al Dios que se ha hecho niño, se abre el corazón.(Benedicto XVI, 24-12-2009)

viernes, 15 de enero de 2010

Estoy siempre contigo.



¿Me necesitas? Estoy aquí contigo.
No puedes verme, sin embargo soy la luz que te permite ver
No puedes oírme, sin embargo hablo a través de tu voz.
No puedes sentirme, sin embargo soy el poder que trabaja en tus manos.
Estoy trabajando en ti, aunque desconozcas Mis senderos.
Estoy trabajando, aunque no reconozcas Mis obras.
No soy una visión extraña. No soy un misterio.
Sólo en silencio absoluto, más allá del "yo" que aparentas ser
puedes conocerme, y entonces sólo como un sentimiento y como Fe.
Todavía estoy aquí contigo, Todavía te oigo.
Todavía te contesto.
Aunque me niegues, estoy contigo.
En los momentos en que más solo crees encontrarte, Yo estoy contigo.
Aún en tus temores, estoy contigo.
Aún en tu dolor, estoy contigo.
Estoy contigo cuando oras y cuando no oras.
Estoy en ti y tu estas en Mí.
Sólo en tu mente puedes sentirte separado de Mí, pues solo en tu
mente están las brumas de "lo tuyo" y "lo mío".
Sin embargo tan solo con tu mente puedes conocerme y sentirme.
Vacía tu corazón de temores ignorantes.
Cuando quites el "yo" de en medio, estoy contigo.
De ti mismo no puedes hacer nada, pero Yo todo lo puedo.
Yo estoy en todo.
Aunque no puedas ver bien, el bien está allí, pues Yo estoy allí.
Sólo en Mí el mundo tiene significado; sólo de Mí toma el mundo forma;
Sólo por Mí el mundo sigue adelante
Soy la ley en la cual descansa el movimiento de las estrellas
y el crecimiento de toda célula viva.
Soy el amor que es el cumplimiento de la ley.
Soy seguridad, Soy paz
Soy unificación, Soy la ley por la cual vives.
Soy el amor en el que puedes confiar. Soy tu seguridad.
Soy tu paz, Soy uno contigo, YO SOY.
Aunque falles en encontrarme, Yo nunca dejo de encontrarte.
Aunque tu fe en Mi es insegura. Mi fe en ti nunca flaquea
Porque te conozco, porque te amo.
Mi bien amado, estoy aquí, contigo.
Soy Jesus

miércoles, 13 de enero de 2010

Pobreza (Verdades olvidadas)


¿Hoy quién piensa que ser pobre es una ventaja, que siendo pobre uno está más cerca del Corazón de Dios? Al contrario, el mundo quiere tener dinero, mucho dinero, riquezas de todo tipo, e incluso pisotea conciencias y vidas con tal de aumentar la bolsa. Pero esto no es lo que nos enseñó Jesús. Él nos enseñó a preferir la pobreza a la riqueza, la mortificación a la comodidad, el sacrificio al placer. Pero el mundo va al revés, porque lo guía su amo, Satanás. Por lo menos nosotros, cristianos, abramos los ojos y descubramos este colosal engaño, porque la felicidad para el hombre nunca puede estar en las cosas materiales, sino que la felicidad para el hombre está en lo espiritual.

¿Está mal tener dinero? No si tenemos el corazón desapegado a él.

¿Está mal desear tener dinero? No si queremos hacer buenas obras con él.

Pero cuando queremos tener dinero a toda costa, incluso pisoteando los Diez Mandamientos y los derechos de las demás personas, entonces es el demonio el que guía nuestras vidas.

Conformémonos con lo que el Señor nos concede, y aprovechemos el dinero para hacer buenas obras, para socorrer a los pobres y necesitados, que serán los que nos abrirán las puertas del Cielo cuando nos llegue la muerte.

Ya lo dice el Señor que no hay que atesorar en la tierra, sino en el Cielo. Y esto lo hacemos cuando realizamos buenas obras, cuando gastamos las riquezas en obras de misericordia.

Hoy el mundo nos quiere hacer creer que cuando saquemos la lotería, seremos los hombres más felices del mundo. Pero debemos saber que es muy difícil tener riquezas y ganar el Cielo, porque hay que saberlas utilizar muy bien, siendo desprendidos y generosos. Y esto, son muy pocos los que saben hacerlo.

Ojalá nunca nos toque el premio grande de la lotería. Ojalá tengamos lo necesario para vivir humildemente y vivir en paz, porque el dinero ha perdido a muchos.

lunes, 11 de enero de 2010

La Palabra de Dios.



Cuando el demonio le propuso a Cristo que convirtiera las piedras en panes, Jesús le contestó que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Aquí tenemos una gran verdad que pocas veces meditamos.

La Palabra de Dios es viva y operante. Nos da vida y, a quien la rechaza, le trae la muerte.

Encontramos esta Palabra especialmente en las Sagradas Escrituras, preferentemente en el Evangelio, donde habló la misma Palabra hecha carne, Jesucristo, Verbo eterno de Dios. Y también en la Tradición de la Iglesia y en lo que enseña el Papa y los Obispos en unión al Papa.

No dejemos de meditar todos los días esta Palabra, porque tiene riquezas inconmensurables que se van descubriendo solo con la reflexión y meditación.

Pidamos siempre al Espíritu Santo la gracia de comprenderla cada vez más profundamente y de entenderla como la entiende la Iglesia Católica, única intérprete autorizada por el mismo Dios.

Leamos menos libros y más Evangelio, ya que cada vez que lo leemos le iremos encontrando nuevos sentidos para nuestra vida, porque la Palabra de Dios es viva y tiene eficacia para convertirnos y cambiar nuestro corazón.

Jesús venció al diablo en el desierto con las citas de la Biblia. Nosotros lo venceremos también con citas de la Biblia y del Evangelio, por eso es necesario leer mucho la Sagrada Escritura, en especial el Evangelio, ya que con ello tendremos respuesta a todas las cuestiones e interrogantes que nos planteen los incrédulos, o cuando nos quieran ridiculizar los enemigos, porque el Evangelio tiene respuesta para todo. Jesús ha dado esas respuestas.

El cuerpo que no se alimenta, muere; el alma que no se alimenta, perece, y para evitar esto debe alimentarse de la Palabra de Dios, porque la inteligencia absorbe esta Palabra y la va elaborando en el interior, e incluso cuando duerme va meditando y asimilando las verdades eternas. Por eso es tan importante dejar de mirar televisión, por donde entra tanta maldad en nuestras almas y familias, y dedicar más nuestro tiempo a reflexionar y meditar las verdades eternas, la Palabra de Dios, así nuestro corazón se hace cada día más capaz de conocer a Dios, y así amarlo con todas las fuerzas y amar al prójimo como a nosotros mismos.

viernes, 8 de enero de 2010

Cristianos durmientes.


Cristianos durmientes Esta es una iglesia de corazones cobardes y manos débiles. Ni milita, ni hace penitencia, ni goza
Autor: José Manuel Domínguez Prieto Fuente: Almudi.org
Antaño se enseñaba que los miembros de la Iglesia católica formaban tres grandes grupos: el militante, que «peregrina» en la Tierra trabajando por el Reino; el purgante, formado por aquellos que, tras su muerte, están purificándose para poder entrar en la Vida Eterna, y el triunfante, formado por aquellos bienaventurados que ya están en la presencia del Padre.

Pues bien, hoy podríamos añadir otra categoría más: la Iglesia de los cristianos durmientes.

Pertenecen a este grupo los que bautizan a sus hijos por la Iglesia y gustan de convocar a un montón de sacerdotes para celebrar el funeral del padre o de la madre (pues hasta esto cuantifican y toman como criterio de distinción y clase), pero pasan el resto de su vida ignorando a esa Iglesia a la que dicen pertenecer. Espiritualistas el domingo de doce a doce y media y materialistas el resto de la semana, viven con desgana todo lo que suene a religioso.
Intercambian ritos por seguridad, buscadores de precauciones, de prudencias, de virtudes adornadas de adormidera. Falsos creyentes a los que su tibieza les llevó a considerar virtuoso lo que no es sino la dimisión de sí mismos. Y así terminan por llamar mansedumbre a la debilidad de carácter, humildad a su impotencia, resignación a su cobardía. Y son los que, al final, terminan por protestar y enfadarse cuando Dios no se pliega a su voluntad: Hágase mi voluntad, así en el cielo como en mis tierras.
Se acuerdan de la Iglesia-institución sólo para criticarla. Y en esto andan bien despiertos en no dejar títere con cabeza. Son especialistas en criticar al Papa: si viaja, porque viaja; si no, porque no viaja. Si es viejo, porque es viejo. Y si es viejo y viaja, aún peor. Y critican al obispo, y al cura de la parroquia y a este y aquel movimiento. Sólo ellos, más allá del bien y del mal, parecen estar en la verdad sobre lo que la Iglesia debiera ser. Pero a la vez que critican, no mueven un dedo por hacer las cosas bien. Ni por hacerlas mal. Y a quien hace, se le asaetea, se le somete a todo tipo de críticas, enmiendas, correctivos y sermones. Ni hacen ni dejan hacer. No quieren compromisos pero no soportan el compromiso de otros. Y desde su mirador, critican, se quejan, exigen y pontifican ex cathedra.

Despiertan sólo para asistir, tediosamente, a alguna procesión, al rito de alguna boda, o para «hacerle la primera comunión» al niño (lo cual cada vez consiste más en la copiosa comida postsacramental que en el mismo sacramento, no faltando nunca quien aconseje al cura que «termine rapidito» que les esperan en el restaurante).
Asisten "religiosamente" a ver el partido de fútbol del sábado y el domingo, pero a la Eucaristía asistirán si apetece y se ponen bien las cosas. Amodorrados el sábado y el domingo y estresados durante la semana, pondrán siempre todo tipo de excusas para asistir a alguna reunión formativa. Pero siempre tendrán tiempo para un viajecito de fin de semana, para ir de rebajas o para echar alguna horita extra en la empresa. El euro es el euro.
Rechazan toda opinión que venga de la «jerarquía católica», como "imposición intolerable", pero se abrirán de par en par, acrítica y atolondradamente, a cualquier opinión ajena, dicha por cualquier persona en cualquier lugar, especialmente a aquellas que atacan a su propia Iglesia, sin hacer el mínimo esfuerzo de cotejar en las fuentes la verdad de lo que se dice. Siempre atentos al cotilleo acerca de los desmanes del cura de tal o cual pueblo, nunca tendrán ojos ni oídos para reconocer el trabajo intenso y fecundo hecho por católicos militantes.

Cristianos tibios, desencantados, tristes, porque ya no creen en nada, no conocen la alegría de la Salvación, porque ya nada quieren saber de salvación ni de "kerigmas".

Esta iglesia durmiente perdió su primer impulso, su entusiasmo, su vigor. No es ni fría ni caliente. Ya no sabe quién es ni se acuerda de lo que recibió. Es una iglesia de corazones cobardes y manos débiles. Ni milita, ni hace penitencia, ni goza.

jueves, 7 de enero de 2010

Feliz año 2010.



Seguramente que todos haremos un balance de este año, las tristezas que llegaron, alegrías pasajeras, dicha que perdura en el corazón que Dios ha ido formando, seres queridos y amigos entrañables que ya están gozando del abrazo eterno de Dios, criaturas que llegaron del cielo para alegrar nuestras vidas... y tantas cosas más.
Se hacen muchos propósitos al principio de cada año, pero entre las cosas que considero más importantes para retribuir esa mirada de Dios en la primera hora del nuevo año, debe ser la promesa del esfuerzo por hacernos más humildes ante El cada día, de despojarnos más y comprender que el gozo de vivir a Dios, no nace en la fertilidad del suelo de la realización personal, sino en el reseco terreno de la destitución, del despojo.
Pidamos mejor al Padre la fe y la gracia del Espíritu. Que Dios nos bendiga en Cristo con su Espíritu. Si Cristo nos llena, ¿qué más necesitamos?Toda la felicidad estará en cada uno de nosotros y en todos a la vez.No deseemos un año feliz, deseemos que seamos felices en el año. La felicidad, la verdadera y única felicidad, está dentro de nosotros. Si somos felices, todo irá bien.Que Dios nos bendiga en su Hijo Jesucristo que ha nacido por todos nosotros. Que Dios nos bendiga tanto, que podamos también nosotros mismos bendecir, y demostrar al mundo que los cristianos estamos, verdaderamente, llenos de Jesucristo.
OraciónOh, Dios, tú no tienes principio ni fin,pero eres el principio y el fin de toda creatura.Bendícenos al comienzo de este año 2010.Lo iniciamos en tu presencia, Señor,ofreciéndote nuestros mejores deseos.Haz que este nuevo año transcurra en paz para que,con tu gracia y nuestro esfuerzo,sea un año de salvación para todos. Amén.