domingo, 31 de octubre de 2010

Encuentro de Sr. Obispo con el Camino Neocatecumenal.

Las comunidades del Camino Neocatecumenal de Córdoba se reunieron con Mons. Demetrio Fernández en una celebración en la que fueron enviadas cuatro familias a la "Misión ad Gentes".

En la tarde del día 24 de octubre, coincidiendo con la solemnidad del Arcángel San Rafael, el Sr. Obispo se reunió con las comunidades del Camino Neocatecumenal de Córdoba, en un encuentro que se celebró en el polideportivo de átima.
El encuentro comenzó por la mañana con el rezo de laudes, posteriormente, realizaron unas encuestas por grupos para compartir cómo les había ayudado en sus vidas el pertenecer al Camino Neocatecumenal.
Por la tarde el Sr. Obispo fue recibido entre aplausos y Miguel Ángel Sastre, responsable itinerante del Camino Neocatecumenal en Córdoba, presentó a las distintas parroquias donde está presente esta realidad eclesial. A continuación, le explicó a D. Demetrio Fernández en qué consiste este itinerario de iniciación cristiana y distintas personas compartieron su experiencia de fe.
Posteriormente, tuvo lugar una celebración de la Palabra en la que el Sr. Obispo animó a todos los miembros del Camino Neocatecumenal y envió a la Misión ad Gentes a cuatro familias que partirán para anunciar el Evangelio en China, Australia y Bélgica. Mons.Demetrio Fernández afirmó: "lo que habéis recibido gratis dadlo gratias", y así lo comunicaron los distintos testimonios acerca de la historia de salvación que Jesucristo había realizado con cada una de estas personas.
Asimismo, el Sr.Obispo destacó cómo en esta obra que Dios está haciendo con cada uno de ellos "la iniciativa parte de Él para ponernos en camino al encuentro con Jesucristo". También, alentó a las familias que se van de misión a no tener miedo y a pensar que "si Dios me ha elegido y ha comenzado en mí una obra nueva, Él la va a terminar".
Semanario Diocesano de Información Cristiana.- Nº 256 - 31 de Octubre de 2010.
Iglesia en Córdoba.

viernes, 29 de octubre de 2010

Presencia real.

Si creemos que Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, está presente en la Eucaristía, ¿por qué entonces somos tan tibios en recibir la Comunión?, ¿por qué no preparamos mejor nuestra alma para recibir al Señor que viene?, ¿por qué no vamos más seguido a visitarlo al Sagrario de la iglesia?


Debemos admitir que, o nuestra fe no es completa, o no caemos en la cuenta de estas verdades, porque de lo contrario no se explica cómo es que dejamos tanto tiempo solo al Rey del Cielo y de la tierra, que quiso quedarse bajo las especies de pan y vino, esperando que lo vayamos a visitar para colmarnos de gracias y favores divinos, espirituales y hasta materiales.


Tenemos que saber que una sola Comunión bastaría para santificarnos. Si no nos santifica es porque no la recibimos con las debidas disposiciones y con el amor suficiente.


Es tiempo de avivar nuestra fe en Jesús Sacramentado, porque allí está la fuerza que necesitamos para caminar por este mundo sin desviarnos, allí está el Tesoro por el cual vale la pena darlo todo para obtenerlo.


¡Y no hablemos de las comuniones sacrílegas, que hoy abundan, porque se recibe al Señor en pecado mortal, sin confesarse antes con el sacerdote!


¿Caemos en la cuenta de que el que viene a nosotros en forma de pan es Dios, quien nos juzgará en el momento de nuestra muerte, y quien juzgará a todos los hombres, desde Adán y Eva hasta el último mortal, al fin de los tiempos?

Hagamos el propósito de que al menos lo recibamos mejor al Señor, porque nuestras comuniones a veces dejan mucho que desear, y así estamos desperdiciando grandes oportunidades de crecer en gracia y en amor de Dios.


¿Creemos realmente que la Misa es el mismo Sacrificio del Calvario, que se realiza ante nuestros ojos? Si creemos, entonces esforcémonos por participar de la Misa con más fe y más seriamente, porque durante la Misa estamos en la cima del Gólgota, uniéndonos al sufrimiento de Jesús y María.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cruzada de Oración por los niños por nacer

Como muchos de ustedes saben, cada vez son más los millones y millones de asesinatos que se llevan a cabo en todo el mundo por medio del crimen del aborto.
Es por ello que estamos promoviendo una cruzada de oración por aquellos que no pueden defenderse por sí solos: Los niños por nacer.
Es necesario que gente de todas las edades se una a nosotros intercediendo diariamente para que Dios, El Todopoderoso, acabe con este pecado del hombre que lacera gravemente a la humanidad y acarrea cada vez más y mayores males.
En esta imagen de la encarnación del Verbo en la Virgen, Dios nos hace entender, sin dejar lugar a dudas, que la vida de un ser humano comienza desde el momento de la concepción, ya que Jesús se encarnó en la Virgen nueve meses antes de su nacimiento.
ENCARNACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
ORACIÓN
      Señor Jesús, Verbo eterno del Padre, que por amor a los hombres quisiste encarnarte por obra del Espíritu Santo en el vientre purísimo de Santa María siempre virgen: protege la vida de todos los niños por nacer. Y ya que Tú quisiste pasar oculto nueve meses en tan preciosísimo sagrario, haz que todos reconozcamos el valor sagrado de la vida humana desde su concepción. Abre los ojos y cambia los corazones de quienes pretenden arrebatar la vida del seno de sus madres y haz que dejen vivir, hasta que Tú lo dispongas, a quienes han sido objeto de tu amor creador. Amén.

 
CON LICENCIA ECLESIÁSTICA
COPIA DEL ORIGINAL DE JORGE SÁNCHEZ, MÉXICO. 1995.

lunes, 25 de octubre de 2010

¡Confianza, confianza!

Voz de Cristo, voz misteriosa de la gracia que resuenas en el silencio de los corazones, tú murmuras en lo más hondo de nuestras conciencias palabras de dulzura y de paz. A nuestras presentes miserias repites aquella palabra que el Maestro pronunciaba tan frecuentemente durante su vida mortal: “¡Confianza, confianza!”


(De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)


Comentario:


Muchos milagros de Jesús en el Evangelio fueron obtenidos porque los beneficiados tuvieron fe, tuvieron confianza. Tal es así que el Señor muchas veces hacía los milagros diciendo: “Que te suceda como has creído”. Es decir, que ocurra el milagro según tu confianza.


¿Y nosotros? ¿Cómo es nuestra confianza para obtener gracias y milagros de Dios?


Debemos reconocer que en este punto somos muy débiles y siempre estamos dudando, en el fondo tenemos desconfianza en Dios.


Y pensar que el pecado que más dolor le causa al Señor es el de la desconfianza en su bondad infinita. Creemos que Dios castiga, pero nos es difícil pensar que Dios es Bueno, infinitamente bueno, y que todo lo que quiere o permite que nos suceda, siempre es por bondad suya, para nuestro bien.


La confianza es el secreto que nos abre las puertas del Corazón de Dios. Confiando en Dios lo obtendremos todo, porque Dios no decepciona a nadie que espera y confía plenamente en Él.

martes, 19 de octubre de 2010

[HOtv] 23 de Octubre: Sevilla Capital de la Vida

Injuriados y perseguidos.

Bienaventurados serán cuando los injurien y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes. (Mt 5, 11-12)
Enseñanza:

Los cristianos, los verdaderos cristianos, no son del mundo, porque Cristo los ha elegido y los ha como sacado del mundo, por eso el mundo no puede menos que odiarlos, ya que con su conducta y modo de hablar, condenan al mundo y sus máximas, y los mundanos se sienten descubiertos en su maldad y por eso los odian y los persiguen.

Si queremos vivir de acuerdo a las máximas del Evangelio, entonces enseguida chocaremos con este mundo de pecado, y los hijos de este mundo, nos perseguirán, o por lo menos, hablarán mal de nosotros, nos calumniarán y dirán muchas mentiras para amargarnos la vida. Pero Jesús nos promete que si bien debemos sufrir estas cosas, nuestra recompensa en el Cielo será muy grande.

Recordemos siempre que los juicios de los hombres no tienen ningún valor, que solo es importante el juicio de Dios, lo que Dios piense de nosotros, ya que Él es quien nos juzgará, en cambio los hombres no pueden hacer nada contra nosotros.
Pensemos en que Dios ve todo y sabe hasta los pensamientos más profundos del corazón humano, así que andemos en verdad delante de Él, que eso es lo que realmente importa, soportando las calumnias y maldades que necesariamente nos harán los mundanos, porque sencillamente somos cristianos.

sábado, 16 de octubre de 2010

Después me confieso.

Cuando se nos presenta la tentación, se puede presentar también la idea de cometer el pecado pensando: “Total, después me confieso y listo”, y así el demonio nos puede hacer cometer el pecado tranquilamente con el propósito de confesarlo después.

El que procede así es un insensato, porque ¿quién nos asegura que tendremos ese “después” para poder confesarnos? ¿Quién nos asegura que no moriremos antes de hacer la confesión?
Además, debemos saber que cada vez que cometemos un pecado mortal, el alma queda herida gravemente, y aunque después recibamos el perdón en la confesión, siempre queda una cicatriz en el alma, que nos hace más débiles cuantas más veces hemos cedido a la tentación.

No pequemos nunca, por nada del mundo, porque por un pecado mortal perdemos la gracia, el Cielo y nos condenamos al Infierno, y no sabemos si tendremos modo y forma de confesarnos. Porque hay que saber que el demonio después del pecado, nos quiere convencer de que no nos confesemos, o que nos confesemos pero que callemos ese pecado que nos da vergüenza confesar.
Lo que sucede es que el demonio es insaciable en el mal, y siempre quiere más de nosotros. No se conforma con hacernos caer en el pecado, sino que cada vez nos quiere llevar más profundamente al abismo de donde no se sale. Por eso tenemos que resistirle desde el principio, con coraje. Pero poco o nada podremos hacer si no estamos acostumbrados a luchar por medio de la fuerza que nos viene de la oración frecuente, y de la recepción frecuente de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía, que es el Pan de los Fuertes.
Digamos como los santos: “¡Morir antes que pecar!” y tratemos de cumplirlo. Porque nadie nos asegura que después del pecado tengamos tiempo y modo de confesarnos, y ya sabemos que si morimos con un pecado mortal en el alma, nos espera el Infierno eterno.

martes, 5 de octubre de 2010

Hay soledad lejos de Dios.

Qué pobre aquel que está lejos de Dios, qué infelicidad lo rodea, padece de soledad.

A ese hijo lo prevengo: Escuchad al Señor, os parece imposible la felicidad, os cuesta creer en la salvación, mas no sabéis lo equivocado que estáis.

El Señor puede cambiar vuestra vida, orad, entregaos a la oración, El está esperando a cada hijo para recibirlo y que ese hijo lo quiera recibir a El.

Amén. Amén.
Comentario:

Comencemos a rezar si todavía no rezamos. Aunque más no sea recemos cada día las tres avemarías, que son prenda de salvación eterna, como la misma Virgen lo ha prometido.

Ya lo ha dicho San Alfonso María de Ligorio: “El que reza se salva y el que no reza se condena”.

¿Podemos pensar que se puede vivir sin respirar? No. Pues tampoco puede vivir el alma sin la oración, que es como su respiración.

Hagamos el esfuerzo de rezar algo si no rezamos nada, y de rezar más si ya rezamos un poco, porque en la oración encontraremos a Dios, hallaremos la alegría de vivir, porque el contacto con Dios que se tiene en la oración nos hará felices, aún en medio de las pruebas de esta vida.

Es tiempo de tomarnos en serio el llamado urgente a la conversión que la Virgen hace en todas sus apariciones, porque podría llegar el día en que ya no quede más tiempo para la conversión, el día en que el Señor se levantará y cerrará la puerta, y los que queden afuera gritarán para entrar, pero ya no podrán hacerlo, porque habrá caído la noche sobre el mundo.

sábado, 2 de octubre de 2010

La fe en los tiempos dificiles.

"Señor auméntanos la fe", con esta petición realizada por los apóstoles a Jesús comienza el Evangelio esta semana. Una petición que hacemos nuestr y que debemos gritar con más fuerza si cabe que entonces: "Señor auméntanos la fe". Porque nos falta la fe para ver las cosas de este mundo y nuestra vida con los ojos de Dios.
La FE es un don de Dios que se nos da en el Bautismo y que hemos de conservar, cuidar, cultivar y acrecentar a lo largo de nuestra vida.Esta fe hace posible que creamos en Dios, en su Palabra, que nos abandonemos confiadamente en ÉL, aún cuando no comprendamos del todo lo que nos dice o el camino que nos traza.
La FE es el tesoro más grande que poseemos. Pero la fe no es creer unos contenidos que Dios nos ha revelado, sino que es un "FIARNOS" de ÉL que es la Verdad, el Camino y la Vida. Un fiarnos de ÉL que es AMOR; por ello nos abandonamos en ÉL y creemos en lo que nos dice porque nos ama.
Poderosa es la FE y debemos creérnos. Nuestro mundo grita:"poderoso es el dinero", y nosotros muchas veces también lo hemos creído. Pero nuestro grito, más fuerte que el del mundo y convencidos de veras de lo que decimos, debe ser; ¡poderosa es la FE! Sí, todo es posible para el que tiene fe, dice el Señor.
Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: arráncate de raíz y plántate en el mar, y os obedecería". Con fe seríamos capaces de "remover los montes" dice el Señor. Y hay tanto que remover y tanto que arrancar en el mundo y primero en nuestro corazón.
Cuantas veces decimos: "que mal está el mundo,esto no tiene arreglo, etc." Pues no digamos eso. Tengamos FE. Trabajemos para que todo sea mejor pero tengamos FE, confiemos en Dios. Moveremos montañas, cambiaremos el mundo.
Cuantas veces decimos: "No puedo más, esta situación o este problema es insostenible o este pecado mío no tiene arreglo". ¡Tengamos FE! Oremos al Señor, confiemos en ÉL. Hagamos todo lo que esté en nuestra mano y dejemos a ÉL lo demás. Verás como todo cambia y eso que parecía una montaña será como un grano de arena. "Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: arráncate de raíz y plántate en el mar, y os obedecería".
Gritemos con los apóstoles: "Señor auméntanos la FE".
Autor: Juan Ropero Pacheco (Sacerdote en Misión Ad Gentes.Moyobamba (Perú).
Semanario Diocesano de Información y Formación Cristiana - Nº 252 - 3 de Octubre de 2010.

viernes, 1 de octubre de 2010

María, alivio de los miserables.


El arzobispo de Praga, Ernesto, dice que el eterno Padre ha dado al Hijo el oficio de juzgar y castigar, y a la Madre el oficio de compadecer y aliviar a los miserables. 
Comentario: 
Cuanto más miserables y desamparados nos creamos, tanto más derecho tenemos a ser socorridos por la Madre de Jesús, ya que Ella es la encargada de llevar alivio y consuelo a los más necesitados.
María no tiene nada terrible en sí, sino que Ella es toda dulzura y benevolencia, y quien tenga miedo de Dios y de su juicio, se puede presentar tranquilamente y en paz a los pies de María, porque la Virgen no rechaza a nadie, por pecador y malvado que sea, sino que lo acoge benignamente y lo conduce a ser un gran santo.
No desesperemos nunca de nuestra salvación eterna, porque existe María, que con su bondad solo inferior a la de Dios, nos puede rescatar del abismo en que hemos caído.
Si se dice de Cristo que no apagaría la mecha humeante y no rompería la caña cascada, ¡cuánto más se puede decir lo mismo de María, que no destruye sino que ayuda a construir y a preservar a las almas!
Confiemos en María que, aunque falle todo lo demás, Ella nunca nos fallará.
¡Ave María Purísima!
¡Sin pecado concebida!