viernes, 25 de febrero de 2011

El lugar secreto



En el Lugar Secreto de tu presencia los proteges de las intrigas humanas; en tu morada los resguardas de las lenguas contenciosas. Salmo 31:20
Una de las formas que el enemigo nos ataca es a travez de otras personas, hablando de nosotros, juzgandonos o criticandonos. Pero cuando invertimos tiempo con Dios en oracion y en su palabra, entramos al lugar secreto de la presencia de Dios.
El lugar secreto es un lugar de paz y seguridad, un
lugar donde podemos dar toda nuestra atencion, tiempo y confianza a El, donde El cuida de nosotros.
Cuando invertimos tiempo en su presencia, El se convierte en el nuestro unico recurso de ayuda no solo cuando otros quieren lastimarnos y hablar mal o contra nosotros, pero en cada situacion y circunstancia.

Dedica un tiempo diariamente con este proposito. Trata de no ser legalista en ello, pero se tan regular como puedas. Durante ese tiempo, lee la palabra y cualquier otro recurso cristiano que ministre tu vida. Habla con Dios, si quieres escuchar musica de adoracion y alabanzas; en otras ocasiones si quieres tan solo sentarte y disfrutar del silencio. Si lo haces, comenzaras a sentir y reconocer la presencia de Dios.
Dios, llevame al lugar secreto de tu presencia y se mi refugio. Protegeme de los ataques del enemigo en todo momento del dia y la noche. Amen

miércoles, 23 de febrero de 2011

Marcos 9,38-40

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros." Jesús respondió: "No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro."

martes, 22 de febrero de 2011

Fiesta de la Cátedra de San Pedro


Temas de las lecturas: Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo * Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
Textos para este día:
1 Pedro 5,1-4:
Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
Mateo 16,13-19:
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

lunes, 21 de febrero de 2011

Si confiáramos.



Si confiáramos en la infinita Misericordia de Dios tendríamos todo solucionado, porque quien confía en Dios está seguro en este mundo y sabe que infaliblemente alcanzará el Cielo.
Aunque nuestros pecados sean muy grandes y numerosos; aunque ya estemos con un pie en el Infierno y a punto de morir en el pecado, no dudemos de la Bondad de Dios, porque la Misericordia de Dios es mayor que nuestros pecados y si le pedimos perdón, ella sabe transformar el pecado en gracia, es decir, hace que las miserias que hemos cometido se conviertan en trampolín para acercarnos más a Dios y a la santidad.
Recordemos las negaciones de Pedro, que si bien fueron un pecado muy feo, luego Pedro recapacitó y subió más alto.
Los pecados no hay que cometerlos, pero si tenemos la desgracia de pecar, no nos desesperemos ni los alejemos de Dios, sino todo lo contrario, humillémonos, ya que para eso sirven las caídas, para humillarnos, y volvamos a Dios con una sincera confesión, que todo sirve para ser santos, incluso los pecados, si los arrojamos en el horno de la Misericordia divina.

viernes, 18 de febrero de 2011

Tiempo Ordinario, Año Impar,Semana No. 6, Viernes


Marcos 8,34-9,1
En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: "El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras, en esta generación descreída y malvada, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos ángeles." Y añadió: "Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar el reino de Dios en toda su potencia."

jueves, 17 de febrero de 2011

Tiempo Ordinario, Año Impar,Semana No. 6, Jueves

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!"
2.1 Pedro respondió acertadamente: "Tú eres el Mesías". Pero ni él ni sus compañeros sabían cabalmente qué quería decir eso de ser el Mesías; por ello Jesús se esfuerza en enseñarles "con toda claridad" de qué se trata su mesianismo (Mc 8,32).
2.2 Esa claridad sobre el camino del dolor como vía de redención ofusca los ojos de Pedro el entusiasta, quien, como si se tratara de un acto de caridad, reprende a Jesús a solas. Jesús corrige en público a Pedro seguramente porque entendía que, aunque Pedro hubiera tomado la iniciativa, sus ideas no eran sólo suyas sino que las compartían un poco todos.
2.3 Pedro tuvo aquí pensamientos "como los hombres". Es propio del ser humano huir del dolor y sin embargo buscar la salvación. Por ello necesitábamos un Redentor que entendiera que necesitamos la salvación aunque somos cobardes ante el sufrimiento. Y este es Jesucristo, hombre como nosotros, pero con el pensamiento de Dios.
2.4 Aunque es posible que lo que más les hubiera fastidiado no hubiera sido lo del dolor sino lo del rechazo. Es condición del Mesías ser rechazado, y esto implica la amargura de quedarse sin ese sustento que todos buscamos en la propia familia, los amigos o los paisanos. Es como si Jesús hubiera enseñado: "el Mesías no tendrá apoyo de nadie", y esto, si bien lo pensamos, es razonable: el salvador de los hombres no podía esperar de los mismos hombres su amparo. El Mesías debía tener como solo apoyo a Dios.
Marcos 8,27-33

martes, 15 de febrero de 2011

La cruz es quien ha dado la paz al mundo.....

Escuchemos al santo Cura de Ars: «La cruz es quien ha dado la paz al mundo, es ella quien ha de traerla a nuestros corazones. Todas nuestras miserias vienen de que no la amamos. El temor de las cruces es quien las aumenta. Una cruz llevada sencillamente no es ya un sufrimiento. Nada nos hace tan parecidos a Nuestro Señor como llevar su cruz, y todas las penas son dulces cuando se sufren en unión con El. ¡Yo no comprendo cómo un cristiano puede odiar la cruz, y sacudirla de sus hombros! ¿No es esto lo mismo que huir de Aquel que ha querido ser clavado en ella y en ella morir por nosotros? Las contradicciones nos ponen al pie de la cruz, y la cruz, a la puerta del cielo. Para llegar, es preciso que seamos pisoteados, vilipendiados, despreciados, triturados. ¡Sufrir! ¿Qué importa? Es cuestión de un momento. Si nos fuere dado poder pasar ocho días en el cielo, comprenderíamos, sin duda, el precio de este minuto de sufrimiento, no hallaríamos cruz bastante pesada, ni prueba suficientemente amarga. La cruz es el don que Dios hace a sus amigos. Es necesario pedir el amor de las cruces y entonces éstas se nos tomarán dulces. He hecho la experiencia durante cuatro o cinco años. He sido calumniado, contradecido, atropellado. ¡Vaya si tenía cruces! ¡Casi eran más de las que podía llevar! Púseme a pedir el amor de las cruces, me sentí feliz y me dije: ¡Verdaderamente aquí está la dicha! Jamás se ha de mirar de dónde vienen las cruces, pues vienen de Dios y es siempre Dios quien nos da este medio de probarle nuestro amor. ¡Cuán felices nos consideraremos en el día del juicio por nuestras desdichas, cuán santamente orgullosos estaremos de nuestras humillaciones y qué ricos seremos por nuestros sacrificios! »

lunes, 14 de febrero de 2011

San Valentín

San Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras . El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo.
Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.
El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista.
Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que  el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.
La fecha de celebración del 14 de febrero fue establecida por el Papa Gelasio para honrar a San Valentín entre el año 496 y el 498 después de Cristo. Los restos mortales de San Valentín se conservan actualmente en la Basílica de su mismo nombre, que está situada en la ciudad italiana de Terni (Italia). Cada 14 de febrero se celebra en dicho templo, una acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren contraer matrimonio al año siguiente. 

La costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor el 14 de febrero nació en Gran Bretaña y en Francia durante la Edad Media, entre la caída del Imperio Romano y mediados del siglo XV.
San Valentín

Los norteamericanos adoptaron la costumbre a principios del siglo XVIII. Los avances de la imprenta y el bajón en los precios del servicio postal incentivaron el envío de saludos por San Valentín. Hacia 1840, Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín en Estados Unidos.


Aunque sean los enamorados los que principalmente celebran este día, sin embargo hoy en día se festeja también a todos aquellos que comparten la amistad, ya sea maestros, parientes, compañeros de trabajo y todo el que siente, tenga la edad que tenga, el olor del amor que, como flor de primavera, nunca debe perder su agradable perfume. ¡Feliz día de los enamorados y de la amistad!

jueves, 10 de febrero de 2011

Marcos 7,24-30

Lectio: 
Jueves, 10 Febrero, 2011
1) OraciónVela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro Señor.
 
2) Lectura Del Evangelio según Marcos 7,24-30
Y partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. Esta mujer era griega, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara de su hija al demonio. Él le decía: «Espera que primero se sacien los hijos, pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» Pero ella le respondió: «Sí, Señor; que también los perritos comen bajo la mesa migajas de los niños.» Él, entonces, le dijo: «Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija.» Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido.
 
3) Reflexión• En el Evangelio de hoy, veremos cómo Jesús atiende a una mujer extrajera de otra raza y de otra religión, lo cual estaba prohibido por la ley religiosa de aquella época. Inicialmente, Jesús no quería atenderle, pero la mujer insistió y consiguió lo que quería: la curación de la hija.

• Jesús trata de abrir la mentalidad de los discípulos y de la gente más allá de la visión tradicional. En la multiplicación de los panes, había insistido en el compartir (Mc 6,30-44). En la discusión sobre lo que es puro e impuro, había declarado puros todos los alimentos (Mc 7,1-23). Ahora, en este episodio de la Mujer Cananea, supera las fronteras del territorio nacional y acoge a una mujer extranjera que no pertenece al pueblo y con la que estaba prohibido conversar. Estas iniciativas de Jesús, nacidas de su experiencia de Dios como Padre, eran extrañas para la mentalidad de la gente de la época. Jesús ayuda a la gente a abrir su manera de experimentar a Dios en la vida.

domingo, 6 de febrero de 2011

Ciclo A, Tiempo Ordinario,Domingo de la Semana No. 5

Isaías 58,7-10:
Así dice el Señor: "Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy." Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

viernes, 4 de febrero de 2011

No hay nada mas perfecto que el amor (Corintios 1:13).

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.

Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios - el saber más elevado -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.

Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.

El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.


Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.

Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Por qué existe el sufrimiento?.

Habla Juan Pablo II:

«Por experiencia puedo decirle que en mi adolescencia me sentí ante todo intimidado por el sufrimiento humano. Hubo momentos en que temía acercarme a quienes estaban enfermos: sentía una especie de remordimiento frente a este sufrimiento del que me veía librado. Además, me sentía incomodo: pensaba que todo lo que podía decirle al enfermo era solo como un «cheque sin fondos», un cheque extendido a su propia cuenta, porque eran ellos los que sufrían, y no yo.

Hay cierta verdad en la frase «La persona sana no entiende al enfermo» aunque puede decirse a la inversa que tampoco el enfermo siempre entiende a la persona sana que también sufre, de otra manera, frente al sufrimiento del enfermo.

Mis actividades pastorales me posibilitaron desembarazarme de ese período de timidez al visitar y encontrarme con enfermos cada vez con mayor frecuencia, enfermos de toda índole. Y debo agregar que fueron los enfermos mismos quiénes me ayudaron a hacerlo. Visitándoles llegué a darme cuenta, primero gradualmente, más tarde de una manera que disipaba toda duda que establecían relaciones totalmente inesperadas entre el sufrimiento y su conciencia de él. Luego que llegué al máximo del entendimiento cuando escuché de boca de un hombre muy enfermo las palabras «¡Padre, no sabe lo feliz que me siento!»


Estaba frente a un hombre postrado, inválido que había perdido todo durante la revuelta de Varsovia y en vez de quejarse este hombre me decía «¡Qué feliz soy!» Ni siquiera tuve que preguntarle por qué. Me di cuenta sin tener que preguntarle lo que debía estar sucediendo en su alma, como podía ocurrir este tipo de transfiguración y sobre todo quién podía realizarla. A partir de entonces pude visitar en sus casas o en hospitales mucha gente torturada por el dolor, y más de una vez pude discernir en ellos rastros de esa misma evolución interior, reconociendo las diferentes etapas y variaciones. He conocido médicos, enfermeras y otras personas que prestan servicio a los enfermos que sabían como preparar el camino para este proceso místico».
Articulo de :iglesia org.