lunes, 31 de octubre de 2011

Todos necesitamos la Misericordia de Dios.


Bienaventurado sea el Señor por su misericordia, al buen hijo lo engrandece y al que ha pecado lo perdona.
No os apartéis de su Palabra, está llena de esperanza. Hijos míos: Pedid al Señor para que su Luz os siga iluminando.
Ofreced hoy a Cristo Jesús vuestras oraciones.
Rogad al Espíritu Santo, porque su fuerza puede más que cualquier otra fuerza. Hijos míos, jamás dejéis endurecer vuestro corazón. Caminad seguros; delante de vosotros camina el Señor. 
Leed: Hebreos C. 3, V. 12 al 15 
     12    Tengan cuidado, hermanos, no sea que alguno de ustedes tenga un corazón tan malo que se aparte del Dios viviente por su incredulidad.
     13    Antes bien, anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy, a fin de que nadie se endurezca, seducido por el pecado.
     14    Porque hemos llegado a ser partícipes de Cristo, con tal que mantengamos firmemente hasta el fin nuestra actitud inicial.
     15    Cuando la Escritura dice: "Si hoy escuchan Su Voz, no endurezcan su corazón como en el tiempo de la Rebelión".
Comentario: 
Todos los hombres necesitamos la Misericordia de Dios, tanto el pecador como el justo. El pecador, para volver a Dios, levantarse de su pecado y recuperar la gracia perdida. Y el justo para seguir siendo justo, porque la perseverancia en la gracia de Dios es un don de la divina Misericordia.
No nos salvamos por los méritos propios, sino por pura Misericordia de Dios, ya que ninguno se justifica a sí mismo, sino que es Cristo el que murió por nosotros y es Él quien nos abre las puertas del Cielo.
Dios quiso encerrar a todos en la Misericordia, para que nadie se pueda creer justo y todos adoren y alaben la divina Misericordia del Señor.
La Misericordia de Dios nos precede y acompaña, y si caemos en pecado, nos levanta del barro y nos eleva al trono de la gracia, para volver a ser hijos de Dios, herederos del Reino de los Cielos.
Recordemos que mientras vivimos en este cuerpo mortal estamos en el tiempo de la Misericordia, porque luego viene la muerte y comienza el tiempo de la Justicia inexorable. Entonces aprovechemos este tiempo de vida para acercarnos a Dios, pedirle perdón y dejarnos envolver por su divina Misericordia.

jueves, 27 de octubre de 2011

La vida hay que disfrutarla

Disfruto caminar descalzo en la playa. Disfruto una cabaña con chimenea en la montaña. Disfruto el aroma de un buen café. Disfruto la mirada de un niño al recibir su primera comunión. Disfruto la gozada de Jesús al entrar en el corazón de ese niño. Disfruto contemplar las estrellas. Disfruto la satisfacción de un padre en la graduación de su hijo más pequeño. Disfruto los aplausos en el funeral de un sacerdote fervoroso. Disfruto un buen filete asado a las brasas. Disfruto las lágrimas de un anciano cuando por fin recibe visita en el asilo. Disfruto ver que las heridas más hondas de la vida llegan a ser fecundas. Disfruto cuando todos los semáforos me tocan en verde. Disfruto beber la Sangre de Cristo cada mañana. Disfruto terminar la jornada cansado y satisfecho, y tantas cosas más.... Y yo creo que Dios disfruta vernos disfrutar la vida.
Me gusta conversar con Alois, el jardinero de nuestra casa en Roma. Un día le pregunté si disfrutaba lo que hacía. Me respondió que al inicio Dios dijo al hombre que trabajara y comiera. Y yo le dije: “Y que rezara”. Alois me aclaró que no, que Dios no le pidió a Adán que rezara. Le pregunté: “¿Entonces qué hacía Adán cuando salía a caminar con Dios por el jardín del Edén en la brisa de la tarde? ¿Trabajar o rezar?” Respondió: “Ninguna de las dos, se la pasaban bien juntos, era como un pasatiempo…”
Estoy de acuerdo con Alois: hay que pasarlo bien junto a Dios. El buen cristiano disfruta los dones de Dios en la creación, le alaba y le pregunta sorprendido: “¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?” (Sal 8, 5). Y orgulloso de su Padre reconoce: "Bueno es el Señor para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras" (Sal 145,9)  "Y vio Dios que era bueno... muy bueno" (Gn 1,4.10.12.18.21.31)
Disfrutar no es ceder a las tentaciones de pecado abusando de la bondad y la confianza de nuestro Creador. El pecado rompe la armonía y lo echa todo a perder. Pecar es fallar al amor.
En cambio, tocar el instrumento que más te apasiona en la sinfonía de la historia, y tocarlo con todo el corazón, te realiza y te hace feliz. Y tocarlo en la presencia de Dios es una forma de oración.
Creo que disfrutar las cosas buenas y bellas de la vida (aunque sean difíciles), acordarse de Dios en esos momentos y decirle: “¡Gracias!”, es una oración que arranca de Dios una sonrisa.
Fuente: la-oración.com

miércoles, 26 de octubre de 2011

Confia en Dios



 
Todos necesitamos en algun momento, de alguien en quien depositar toda nuestra confianza, sin temor a ser defraudados o traicionados.
Desgraciadamente, nos desilusionamos muy frecuentemente, de quienes hemos confiado porque esperamos mucho de ellos, pero creo que, no es culpa de la persona en quien hemos confiado, sino de nosotros mismos, porque les hemos dado una carga que ellos no pueden llevar.

Como humanos fallamos, nos equivocamos, y tenemos tantas limitaciones, tanto que en ocasiones no podemos ni confiar en nosotros mismos, porque podemos fallarnos.

Te ha sucedido, que te has puesto metas, y al final no logras cumplirlas?...Por ejemplo seguir un plan de alimentacion, ejercicio o trabajo y despues de unos dias, te das cuenta que has fallado, o simplemente se nos olvida, cuando menos piensas ya te comiste lo que no debias, o no tenemos las herramientas para seguirlo fielmente hasta el final.

Y que pasa con las promesas que hemos hecho, y no cumplimos?...Igual sucede, no esta en nuestras manos hacerlo, no somos capaces muchas ocasiones ni de mantener una palabra que hemos dado, cuanto mas los demas, simplemente no esta en sus manos la capacidad de hacerlo.

Deposita tu confianza en quien no te defraudara jamas, porque ademas el tiene todo el poder para hacerlo y lo ha prometido, El no falta a su palabra jamas.

Asi dice el Señor: Maldito el hombre que confia en el hombre. Jeremias 17:5

Confia en el Señor, de todo corazon, y no en tu propia inteligencia. Proverbios 3:5

Encomienda al Señor tu camino, confia en el y el hara. Salmos 37:5

"Si necesitas de alguien en quien poder confiar, Confia en Dios"

jueves, 20 de octubre de 2011

Si te quitan la Fe... te quitan todo.



El hombre, como creatura de Dios, es trascendente por naturaleza, por lo que la confianza en Su Creador es una fuerza vital (o debiera ser una fuerza vital) que lo sostiene aun en los momentos más difíciles.

El vacío existencial que actualmente muchos manifiestan, se debe frecuentemente a que creen en realidades que como aguas movedizas atrapan y afogan sin un sentido trascendente y que alejan del Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14:6) que los puede llevar a su salvación eterna. La Fe en Cristo es un fundamento sólido, firme, hecho de roca, que resiste cualquier tempestad. No va y viene con la moda, ni con los caprichos mundanos, no es voluble ni acomodaticia, sino estable y serena.

Perseverar en la Fe nos lleva a resultados tangibles y concretos; nos da paz interior y certeza de que las cosas en el mundo, si son atendidas por los seres humanos con intensidad, sana intención, persistencia, esfuerzo y muchas veces, con gran sacrificio, el resto se puede dejar en manos de Dios y Él se encargará del resultado final. Es decir, con Fe el hombre hace lo que tiene que hacer y el resto Dios lo dará por añadidura.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pararrayos contra el castigo.

[El Rosario] es el pararrayos que aleja de vosotros y de vuestros seres queridos, el fuego del castigo. 
(Mensaje de la Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano) 
Comentario: 
En las profecías que hace la Santísima Virgen y en el mismo Apocalipsis, se asegura que un fuego caerá del cielo y destruirá la ciudad pecadora, la Gran Babilonia, que es toda la tierra. Y la Virgen también nos dice que el medio para pasar a salvo a través de este tremendo castigo es consagrándonos a su Corazón Inmaculado y rezando el Santo Rosario todos los días, y cuantos más Rosarios recemos, tanto más nos protegeremos del castigo nosotros y a nuestros seres queridos.
Muchos quisieran que Dios ya castigara a esta humanidad tan pecadora. Pero en realidad no saben lo que piden, porque el castigo es tan tremendo que es mejor rezar por alejarlo cada vez más, al menos hasta que todos los hombres tengan el modo de conocer el peligro en que se encuentran y descubran la posibilidad de volver a Dios.
Con el Rosario podemos hacer todo esto, es decir, atrasar los tiempos de la divina Justicia para dar lugar al tiempo de la Misericordia de Dios.
Con el Rosario amparamos a nuestros seres más queridos. ¿Y no lo rezaremos más frecuentemente y con más atención y amor, sabiendo que con ello salvamos a los que amamos? Claro que lo rezaremos, y si no lo hacemos todavía diariamente, es tiempo de que comencemos a rezarlo a partir de hoy.

sábado, 15 de octubre de 2011

Teresa de Jesús (de Ávila), Santa

Teresa de Jesús (de Ávila), Santa

Virgen Carmelita
Doctora de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que nacida en Ávila, ciudad de España, y agregada a la Orden de los Carmelitas, llegó a ser madre y maestra de una observancia más estrecha, y en su corazón concibió un plan de crecimiento espiritual bajo la forma de una ascensión por grados del alma hacia Dios, pero a causa de la reforma de su Orden hubo de sufrir dificultades, que superó con ánimo esforzado, y compuso libros en los que muestra una sólida doctrina y el fruto de su experiencia (1582).

Etimología: Teresa = Aquella que es experta en la caza, viene del griego

Nacida en Ávila el año 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada emprendió a los cuarenta años la tarea de reformar la orden carmelitana según su regla primitiva, guiada por Dios por medio de coloquios místicos, y con la ayuda de San Juan de la Cruz (quien a su vez reformó la rama masculina de su Orden, separando a los Carmelitas descalzos de los calzados). Se trató de una misión casi inverosímil para una mujer de salud delicada como la suya: desde el monasterio de San José, fuera de las murallas de Avila, primer convento del Carmelo reformado por ella, partió, con la carga de los tesoros de su Castillo interior, en todas las direcciones de España y llevó a cabo numerosas fundaciones, suscitando también muchos resentimientos, hasta el punto que temporáneamente se le quitó el permiso de trazar otras reformas y de fundar nuevas cases.

Maestra de místicos y directora de conciencias, tuvo contactos epistolares hasta con el rey Felipe II de España y con los personajes más ilustres de su tiempo; pero como mujer práctica se ocupaba de las cosas mínimas del monasterio y nunca descuidaba la parte económica, porque, como ella misma decía: “Teresa, sin la gracia de Dios, es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia”. Por petición del confesor, Teresa escribió la historia de su vida, un libro de confesiones entre los más sinceros e impresionantes. En la introducción hace esta observación: “Yo hubiera querido que, así como me han ordenado escribir mi modo de oración y las gracias que me ha concedido el Señor, me hubieran permitido también narrar detalladamente y con claridad mis grandes pecados. Es la historia de un alma que lucha apasionadamente por subir, sin lograrlo, al principio”. Por esto, desde el punto de vista humano, Teresa es una figura cercana, que se presenta como criatura de carne y hueso, todo lo contrario de la representación idealista y angélica de Bernini.
Desde la niñez había manifestado un temperamento exuberante (a los siete años se escapó de casa para buscar el martirio en Africa), y una contrastante tendencia a la vida mística y a la actividad práctica, organizativa. Dos veces se enfermó gravemente. Durante la enfermedad comenzó a vivir algunas experiencias místicas que transformaron profundamente su vida interior, dándole la percepción de la presencia de Dios y la experiencia de fenómenos místicos que ella describió más tarde en sus libros: “El camino de la perfección”, “Pensamientos sobre el amor de Dios” y “El castillo interior”.

Murió en Alba de Tormes en la noche del 14 de octubre de 1582, y en 1622 fue proclamada santa. El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.

jueves, 13 de octubre de 2011

Mensaje de confianza

No confiar en nosotros mismos. 
Si nos hubiéramos apegado al Buen Maestro, con confianza tanto mayor cuanto más desesperada pareciese la situación, ningún mal nos sobrevendría... Habríamos caminado tranquilamente sobre las olas; habríamos llegado sin tropiezos al golfo tranquilo y seguro, y en breve habríamos reencontrado la soleada playa iluminada por la claridad celestial...
Los santos lucharon con las mismas dificultades que nosotros; muchos cometieron las mismas faltas. Pero, al menos, ellos no dudaron. Se levantaron sin tardanza, más humildes después de la caída, no contando en adelante sino con los socorros de lo Alto. Conservaron en sus corazones la certeza absoluta de que, apoyados en Dios, podían todo. ¡Su confianza no los engañó!
Transfórmense en almas que confían. Nuestro Señor los invita a ello; y vuestro interés así lo exige. Serán, al mismo tiempo, almas de paz y de luz. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
A veces nos puede suceder que por mucho tiempo no caemos en pecados graves, y entonces es cuando es más peligroso que nos creamos que esto es así por nuestros propios méritos, y así nos apoyamos en nosotros mismos. Y si por desgracia caemos en un pecado grave, ya nos descorazonamos y todo se viene abajo.
Lo que sucedió es que habíamos puesto la confianza en nosotros mismos, y no en Dios, que es quien nos sostiene en la gracia y no deja que caigamos en pecado grave.
Entonces no olvidemos que si no pecamos es porque Dios nos está ayudando a no pecar. Y que si tenemos la desgracia de caer, digámosle al Señor: “Señor, ¿qué otra cosa podía hacer yo, que soy un pecador? Ayúdame a levantarme y que en adelante sea más cauto”.
Y con nuestra humildad ganaremos más, y hasta el mismo pecado servirá para hacernos más santos, porque si reconocemos humildemente nuestro error y nuestra impotencia para todo lo bueno, entonces Dios nos premiará y subiremos a un lugar más alto que el que estábamos antes del pecado.
Nuestra plena confianza en Dios nos debe ayudar a convertir todo lo malo en bueno, y a hacer hasta de las mismas faltas y pecados, un escalón para subir más a Dios. Y si no, veamos la confianza de muchos pecadores en el Evangelio y la felicidad que siente Jesús cuando un alma confía plenamente en Él.

lunes, 10 de octubre de 2011

El Santo Papa Benedicto XVI Recupera Comunion de Rodillas y en la Boca.

El Santo Papa Benedicto XVI Recupera Comunion de Rodillas y en la Boca. 'Estoy convencido de la urgencia de dar de nuevo la hostia en la boca a los fieles, sin que la toquen, y de volver a la genuflexión como signo de respeto', dijo el Papa, Tras recuperar la misa tridentina en latín, el Papa Benedicto XVI dio hace pocos dias un paso más en la restauración de los viejos usos litúrgicos dando la Comunión a los fieles arrodillados, una práctica que había caído en desuso en los últimos 40 años.Asistiendo devotamente a la Divina Eucaristía, das a la Santa humanidad de Jesucristo, el máximo honor, y Él repara muchas de tus negligencias y omisiones y te perdona los pecados veniales no confesados y de los cuales estás arrepentido. 'El Señor nos concede todo lo que en la Divina Eucaristía le pidamos y más aun, nos da aquello que nosotros no pensamos ni siquiera pedirle y que no es más necesario 'San Jerónimo' 'Si conociéramos el valor de la Divina Eucaristía, cuanto mayor celo tendríamos en oír' El Santo Cura de Ars. La Divina Eucaristía es el mayor bien que se puede ofrecer por las benditas almas para librarlas y sacarlas del purgatorio y llevarlas a gozar de la gloria eterna 'San Bernardino'. 'La Divina Eucaristía es el sol de los ejércitos piadosos y el centro de la religión Cristiana; el corazón de la devoción, el alma de piedad' San francisco de Sales' 'La Santa Misa es la llave de oro del Paraíso.' San Leonar de Portomariamedianera.ning.com

viernes, 7 de octubre de 2011

Nuestra Señora del Rosario

Advocación mariana, 7 de octubre

Martirologio Romano: Memoria de la santísima Virgen María del Rosario. En este día se pide la ayuda de la santa Madre de Dios por medio del Rosario o corona mariana, meditando los misterios de Cristo bajo la guía de aquélla que estuvo especialmente unida a la encarnación, pasión y resurrección del Hijo de Dios.

Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció en 1208 a Santo Domingo de Guzmán en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia) con un rosario en las manos, le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres; además, le ofreció diferentes promesas referentes al rosario. El santo se lo enseñó a los soldados liderados por su amigo Simón IV de Montfort antes de la Batalla de Muret, cuya victoria se atribuyó a la Virgen. Por ello, Montfort erigió la primera capilla dedicada a la imagen.

En el siglo XV su devoción había decaído, por lo que nuevamente la imagen se apareció al beato Alano de la Rupe, le pidió que la reviviera, que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por el rosario y le recordó las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo.

El rezo del Santo Rosario es una de las devociones más firmemente arraigada en el pueblo cristiano. Popularizó y extendió esta devoción el papa san Pío V en el día aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la batalla de Lepanto (1571), victoria atribuída a la Madre de Dios, invocada por la oración del Rosario. Más hoy la Iglesia no nos invita tanto a rememorar un suceso lejano cuanto a descubrir la importancia de María dentro del misterio de la salvación y a saludarla como Madre de Dios, repitiendo sin cesar: Ave María. La celebración de este día es una invitación a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

Únete al santo rosario donde quiera que estés

jueves, 6 de octubre de 2011

UN PROGRAMA A LA VISTA

Benjamín Franklin nació en una familia pobre , sólo recibió unos pocos años de escolarización. Llegó a ser editor, científico, inventor, músico y escritor. Su secreto fue el empeño que puso en mejorarse cada día. Se impuso un reto importante para él: “alcanzar la perfección moral” , él mismo lo escribe así: “Concebí entonces, el propósito duro y audaz de llegar a la perfección moral. Quería vivir sin cometer acciones reprobables de ningún tipo; venciendo todo aquel mal al que me llevara la costumbre, la inclinación propia o la compañía”

Si alguno quiere intentar su programa para conseguirlo, aquí tiene las virtudes a practicar:
Templanza. No comer hasta hartarse, no beber hasta disiparse.

Silencio. Sólo hay que hablar cuando sea en provecho de los demás o de uno mismo; hay que evitar la cháchara ociosa.

Orden.Que cada cosa tenga su lugar, y que cada uno de nuestros asuntos tenga su tiempo.

Determinación. Determinémonos a hacer lo que tenemos que hacer, y hagamos lo que tenemos que hacer con determinación.

Austeridad. No hay que gastar si no redunda en bien de los demás o de uno mismo o, dicho de otra manera, no hay que desperdiciar nada.

Laboriosidad. No hay que perder el tiempo, sino emplearlo siempre en algo útil, cortando de raíz con todo lo que no sea necesario.

Sinceridad. No engañemos nunca; pensemos siempre con justicia e inocencia al estimar los actos de los demás y, si hablamos, apliquemos esta medida.

Justicia. No hay que causar perjuicio a nadie por nuestras malas acciones o por incumplir con los trabajos y las obligaciones que constituyen nuestro deber.
Moderación. Evítense los extremos, cuidémonos de demorarnos interiormente en las malas palabras que nos digan o malas acciones que recibamos.

Aseo.No transijamos con la falta de limpieza ni en nuestro cuerpo, ni en nuestra ropa, ni en nuestro lugar de residencia.

Tranquilidad. No hay que perder la calma por fruslerías, ni ante accidentes comunes o inevitables.

Castidad.No utilicemos nuestra capacidad sexual para perturbar nuestra paz o la paz de los demás, ni para entorpecer o debilitar nuestra voluntad; usémosla saludablemente y para engendrar a nuestros hijos.

Humildad. Imitemos a Jesús y a Sócrates.
Respirad tranquilos;por supuesto que Franklin nunca lo consiguió. Como a todo ser humano, le gustaban demasiado algunas cosillas de este mundo . Caer en la cuenta de que no somos perfectos es posiblemente la mejor lección moral que podemos aprender, Aún así , podemos intentarlo.

Franklín acabó escribiendo: “Aunque nunca llegué, ni de muy lejos, a la perfección que había buscado con tanta ambición, pese a ello, sólo el esforzarme ya me hizo ser un hombre mejor y más feliz que si nunca lo hubiera intentado”.
¡Alabado sea Jesucristo!

lunes, 3 de octubre de 2011

San Ambrosio: un gobernador que llegó a ser obispo




VIDA

Nació en Tréveris, al sur de Alemania, hacia el 340. Su padre era prefecto de la provincia gala del imperio romano y murió cuando nuestro santo aún era muy joven. Su madre se trasladó entonces a Roma donde procuró una formación esmerada para sus tres hijos. Ambrosio era el más pequeño y, después de terminados los estudios, ejerció como abogado. Sus otros dos hermanos, Marcelina y Sátiro, influyeron de alguna forma en su formación cristiana: ella llegaría a ser santa y él lo precedería en el sacerdocio. Como abogado se ganó tan buena fama que Valentiniano lo nombró gobernador del norte de Italia. Ambrosio se estableció en Milán donde, de una forma inusitada, el Señor le reveló sus planes.

En aquellos tiempos el pueblo elegía a su obispo y resulta que, cuando en el 374 murió Ausencio, obispo arriano de Milán, la ciudad quedó dividida al momento de elegir a su pastor: mientras unos preferían que fuese arriano (herejía que proclamaba que Cristo no era Dios, sino sólo hombre), otros lo querían fiel a la ortodoxia. Ambrosio, al ver la confusión que reinaba en la ciudad, se presentó en la iglesia donde se iba a llevar a cabo la elección y, tomando la palabra, exhortó a todos a proceder pacíficamente y sin discusiones. Mientras estaba hablando se escuchó un grito: «¡Ambrosio obispo! ¡Ambrosio obispo!», y toda la asamblea se sumó aclamándolo. A nuestro santo, que apenas era catecúmeno, tuvieron que conferirle el bautismo, ordenarle sacerdote y consagrarlo obispo el 7 de diciembre del 374.

Ante su nueva misión, lo primero que hizo fue dedicarse a la oración y al estudio de la teología. Supo ser padre y pastor que cuidó con auténtico celo su rebaño: reprendió con fuerza las malas acciones, pero conservando por encima de todo la caridad; se ganó el respeto de los emperadores, incluso del tan temido Teodosio, a quien le reprochó haber ordenado una matanza en el pueblo de Tesalónica para suprimir una revuelta (el emperador reconoció su culpa e hizo penitencia pública); combatió también el arrianismo logrando erradicar la herejía en Milán casi por completo.

Apreciaba mucho la virginidad y fue su hermana Marcelina quien le sugirió que recogiese sus homilías sobre este tema en un libro. Logró despertar en muchas jóvenes el deseo de consagrarse al Señor y por esto se le acusó de querer despoblar el imperio: «Quisiera –dijo el santo en respuesta– que se me citase el caso de un solo hombre que haya querido casarse y no haya encontrado esposa». Además de numerosas homilías suyas, conservamos gran variedad de obras de exégesis, teología, ascética, poesías e incluso melodías que él mismo componía para que se cantasen en su diócesis. La famosa melodía que acompaña al himno del Veni creator Spritus, por ejemplo, fue copiada de un himno pascual compuesto por el mismo san Ambrosio. A él se debe el nacimiento de la así llamada liturgia ambrosiana, propia de las diócesis de Milán.

Murió en el 397, a los 57 años, después de haber recibido el viático.
APORTACIÓN PARA LA ORACIÓN

Dentro de las muchas aportaciones de Ambrosio para la oración, el amor por la pureza y la virginidad ocupa un lugar especial. Cuentan que sus homilías sobre este tema eran tan persuasivas y elocuentes que las madres de familia retenían en sus casas a sus hijas para impedirles oír al predicador, por miedo a que se consagrasen a Dios.

La razón de fondo de esta predicación se funda en la bienaventuranza que el mismo Cristo nos dictó en el así llamado Sermón de la Montaña: «Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios». Que, aplicado al campo de la oración, podría traducirse en algo más o menos así: «Bienaventurado el puro de corazón, porque será capaz de percibir a Dios en su oración, de dialogar con él». Y tiene lógica, pues de lo que uno llene su alma, de eso se alimentará luego a lo largo de su día. ¿Lo llena de ruido? La oración será un fardo pesado de llevar. ¿Lo llena de Cristo, incluso en medio de las ocupaciones diarias? La oración será un alivio, un oasis en medio del desierto.

Pero si no le abrimos el corazón, Cristo no fuerza. Así lo recomendaba el santo obispo de Milán: «Vemos que el alma tiene su puerta, a la que viene Cristo y llama. Ábrele, pues; quiere entrar». Y no cabe duda que San Ambrosio supo abrirle la puerta de su corazón a Cristo. Y de par en par.

Testimonio de los Obispos españoles