miércoles, 30 de noviembre de 2011

San Andrés, apóstol.

Texto del Evangelio (Mt 4,18-22):
En aquel tiempo, caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Comentario: Prof. Dr. Mons. Lluís Clavell (Roma, Italia)
«Os haré pescadores de hombres»
Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. Fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). 
En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...
También a cada uno de nosotros —a todos los cristianos— Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos —esto significa dejarlo todo, no tener nada como propio— para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. 
¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Por qué fracaso en mi oración si me esfuerzo mucho?

«El hombre no puede nada sin la gracia. Depende absolutamente de Dios, a quien debe orar, y de Cristo, su Salvador, en quien debe confiar» (San Agustín, De corruptione et gratia, 4-5) // «Toda mi esperanza estriba únicamente en tu grandísima misericordia. ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras!... ¿Pides contienencia? ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras» (San Agustín, Confesiones 10, 29).
¿Alguien se acuerda de la película Matrix? Seguramente sí. ¿Qué escena te gustó más? Yo conozco un joven que se sabe todo el diálogo entre Morfeo y Neo, previo a que éste último se tome la pastilla para que regrese "al mundo real". ¡No se le escapa palabra! Yo no soy tan fan, pero sí recuerdo una escena de la primera película que me vino a la mente tras leer los dos textos de San Agustín del inicio de este artículo. Neo va a visitar a una medium que debe contarle cosas importantes sobre él. Mientras espera su llegada, en la sala un grupo de niños se entrenan en el poder de la mente con ejercicios. El niño que se presenta primero logra doblar una cuchara con sólo mirarla. Intrigado, Neo le pregunta cómo lo ha hecho, a lo que el niño le responde: «Hay que concentrarse y creer que la cuchara no existe. Inténtalo tú».
¿Y cómo fue que me vino esta escena? Porque nuestro Santo Obispo nos dice justamente lo contrario a nosotros que queremos orar o simplemente crecer en la vida espiritual. El énfasis de todo no radica en lo que nosotros podamos hacer o dejar de hacer, sino en la gracia de Dios. Aquí no vale la regla de que a mayor esfuerzo mayor fruto. O por lo menos, no matemáticamente hablando. Es Dios quien regala lo que nos conviene; es Él quien nos hace más santos; es gracias a que Él nos ha amado antes que nosotros podemos corresponderle con el nuestro.
Y entonces, ¿somos nosotros meros títeres de lo que a Dios se le antoje? ¿De nada cuenta nuestra libertad? Claro que no. Es el don más grande que Él nos ha dado. ¿Nunca se han puesto a pensar lo increíble que es que nosotros podamos decirle a Dios que no? Y claro, en lo hermoso que significa responderle con un sí. En este sentido, el período que comenzamos ayer con el Adviento nos resalta la figura de María, que le supo decir sí a Dios cuando le preguntó si quería ser su Madre. ¡Ella podría haber respondido que no! Era libre. Pero dijo sí.
(Abro un paréntesis cultural, que no me resisto a incluir. Gracias a este sí de María, un Papa, que ahora no recuerdo el nombre, dictaminó que las mujeres pudieran decir sí en el matrimonio. Antes de esta sentencia, la mujer no tenía voz ni voto en lo que a su futuro se refiere. Pero el Papa dijo que si Dios esperó el sí de María, ¿por qué una mujer no va a dar su sí a su futuro esposo? Para que luego digan que la Iglesia no ha hecho nada por las mujeres. Cierro el paréntesis). 
 Somos libres. Pero también dependemos de Dios. Su Gracia es como el universo en el que se mueve nuestra libertad, que va escogiendo un sí o un no a su Amor. Sin esa Gracia, el sí nunca podría llegar... y es por eso que le debemos todo lo que somos. San Agustín lo sabía y por eso nos deja esa oración que leíamos al inicio, y que debe ser como el eslogan de todo cristiano: ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras!
Así que si eres débil, si crees fracasar en tu oración, ¡no te frustres! Sólo eres un ser humano. Pero justamente porque lo eres, detrás de ti está un Dios que te ama y desea hablar contigo para que camines con serenidad. Y es que nuestra vida no consiste en una concentración profunda de nuestro interior para yo salir adelante. Más bien debemos permitir que sea Dios quien tome las "cucharas" de nuestro egoísmo, de nuestra ceguera y nuestro pecado, no ya para doblarlas nada más, sino para hacerlas desaparecer. Pero debemos dejarle actuar...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Un monumento al niño no nacido

Inaugurado en Eslovaquia

En una ceremonia que contó con la presencia del ministro de Salud de la República Eslovaca Ivan Uhliarik, el 28 de octubre pasado se inauguró en la localidad de Nova Ves Bardejovske un memorial del niño no nacido 

La estatua es obra del  joven escultor eslovaco Martin Hudáčeka.

La iniciativa de la estatua es de un grupo de jóvenes madres eslovacas, conscientes del valor de la vida humana y de la necesidad de abolir el aborto.

El monumento expresa no sólo el pesar y arrepentimiento de la madre que ha abortado, sino también el perdón y el amor del niño por nacer hacia su madre.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fe y Esperanza en Dios.


Cuando ya no puedas más, cuando veas que todo sale mal y sólo veas nubes oscuras..., cuando sientas que estás solo en este mundo, incluso cuando estés tentado a creer que Dios se ha olvidado de ti..., Él a tu lado está, siempre ha caminando junto a ti, sus huellas siempre están junto a las tuyas.

Y si no lo sientes ahí, es porque te has alejado, porque no le das oportunidad de hablarle, porque siempre estás muy ocupado.

Tal vez porque te has cansado, o simplemente porque eres humano y te has equivocado.
Pero hoy es el día para levantarte, el día para volver, la oportunidad de mejorar.

Busca en tu corazón y encontrarás un vacío con forma de Dios, tan inmenso como Él mismo, y es por eso que no lo has podido llenar.
¿Deseas ser completo? Permite a Dios entrar en tu corazón, y hasta entonces, sólo hasta entonces, verás que siempre te ha acompañado y a tu lado ha caminado.
Quítate tus cadenas, tus rencores, odios y resentimientos, para que puedas caminar libre al lado de tu Creador.
Mereces ser feliz..., para eso fuiste creado.

FE ES ....

Creer en lo que no se puede ver
Es guardar la calma cuando todo es turbulento.
La fe no es pasiva, ¡es poner las creencias en práctica!
Tener fe es pedir lo que se necesita.
La fe es oír lo imperceptible, creer lo increíble y recibir lo imposible.
La fe va en contra de las expectativas y condiciones naturales.
Tener fe es crear un vacío en el corazón para que lo llene Dios.
Tener fe no es simplemente que Dios pueda hacer algo, sino que lo hará.
Con fe la respuesta nos sorprende, ya se sabía que sucedería.
Tener fe es permanecer en tu puesto cuando todos los demás desertan.
Es quemar las naves para no volver atrás.
Es estar dispuesto a pagar cualquier precio.
Es hacer lo que Dios pide hoy y creer que Él hará mañana lo que ha prometido.
La fe es lo contrario del temor.
Tener fe es elegir a Dios a pesar de las demás posibilidades.
Es confiar en la palabra de Dios y no en lo que te dicen tus sentidos.
Es estar dispuesto a morir confiando.
¡Ésa es la clase de fe con la que se puede obrar curaciones y milagros.
La fe es como un músculo que se vuelve fuerte y flexible al ejercitarlo.
La fe se edifica con el estudio fiel de la palabra de Dios

martes, 15 de noviembre de 2011

Mensaje de conversión

Yo les digo a mis hijos: En la humildad se conoce a Dios, desead  perdón y hallaréis su misericordia; salid del pecado y Dios entrará en vosotros.
Pido conversión, porque sin ella, perdida estará la humanidad.
Amén, amén. 
Leed: Romanos C.9, V. 14 al 18 
     14 ¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡De ninguna manera!
     15 Porque El dijo a Moisés: "Seré misericordioso con el que Yo quiera, y me compadeceré del que quiera compadecerme". 
     16 En consecuencia, todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la misericordia de Dios.
     17 Porque la Escritura dice al Faraón: "Precisamente para eso te he exaltado, para que en ti se manifieste mi poder y para que mi Nombre sea celebrado  en toda  la tierra.
     18 De manera que Dios tiene misericordia del que El quiere y endurece al que El quiere.
Comentario: 
Son palabras muy duras de la Virgen, que nos dicen que si la humanidad no se convierte, si no acepta el mensaje de salvación que María trae al mundo y cambia de vida, entonces estará totalmente perdida.
Es muy serio este mensaje, y si bien no nos debe asustar, sí nos debe dar fuerzas y empuje para hacer apostolado, invitando a todos los hombres a la urgente conversión, porque estamos en el tiempo propicio para la conversión, y este tiempo se puede terminar en cualquier momento.
Y no creamos que nosotros no necesitamos también conversión, pues todos somos más o menos pecadores, y todos tenemos que acercarnos más a Dios.
Recemos, especialmente el Santo Rosario, por la conversión del mundo, ya que sólo la vuelta del mundo a Dios es lo que podrá detener el curso de los graves acontecimientos que le esperan.
Esto no debe darnos miedo y abandonarnos al pesimismo, sino todo lo contrario, iniciar un gran movimiento de evangelización, aprovechando los medios modernos de comunicación de que disponemos y, sobre todo, ofreciendo nuestras oraciones y sufrimientos, sacrificios y penitencias por este fin, porque la salvación del mundo depende de la respuesta de la humanidad a este llamado del Cielo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La confianza es una firme esperanza.



Con la concisión que trae el cuño de su genio, así define Santo Tomás la confianza: “Una esperanza fortalecida por sólida convicción”. Palabra profunda que no haremos sino comentar en este capítulo.
Ponderemos atentamente los términos que emplea el Doctor Angélico: La confianza –dice- es una esperanza”. No una esperanza ordinaria, común a todos los fieles. Un calificativo preciso la distingue: es “una esperanza fortalecida”. No obstante, nótese bien: no hay diferencia de naturaleza, sino solamente de grado.
Los albores inciertos de la aurora y el esplendor del sol en el cenit, forman parte del mismo día. Así, la confianza y la esperanza pertenecen a la misma virtud: una no es más que el florecimiento completo de la otra.
La esperanza común se pierde por la desesperación; sin embargo, puede tolerar cierta inquietud. Con todo, cuando alcanza esa perfección que hace cambiar su nombre por el de “confianza”, entonces se le hace más delicada la susceptibilidad. Y no soporta la vacilación, por ligera que se imagine. La menor duda la rebajaría y la haría volver al nivel de la simple esperanza.
El Profeta Real escogía exactamente las expresiones cuando llamaba a la confianza: “una super esperanza” (Sal. 118, 147). Se trata en efecto de una virtud llevada al máximo de intensidad.
Y el Padre Saint-Jure, autor espiritual de los más estimados del siglo XVII, veía justamente en ella una esperanza “extraordinaria y heroica”.
La confianza no es, pues, una flor banal. Crece en las cumbres y sólo la alcanzan los generosos. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
¡Qué necesaria es en estos tiempos la confianza en Dios! Porque el demonio, con sus maldades y accidentes que causa en la naturaleza y en nuestras vidas, quiere llevarnos a la desesperanza, a la desesperación, que son contrarios a la esperanza y a la confianza, que es una esperanza fortalecida.
Por algo las últimas revelaciones que Dios ha dado al mundo son las del Sagrado Corazón de Jesús y de la Divina Misericordia, y en ambas se exige la confianza en Jesús, en Dios, porque será muy necesaria mantener bien cimentada la confianza en estos tiempos en que parecerá que todo está perdido.
Pero debemos tener siempre presente que es Dios quien gobierna el mundo, y que a pesar de todo el mal que se comete, no hay nada que suceda sin que Dios lo quiera. Por eso tenemos que vivir confiados en Dios, sabiendo que no hay fuerza superior a Dios, que es el Señor de todo y de todos.
Siempre tenemos que meditar muy profundamente lo que recitamos en el Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Es decir, que si creemos en que Dios todo lo puede, no podemos dudar de Él, de su poder y, sobre todo, de su bondad infinita.
Entonces trabajemos por crecer en la confianza, meditando los atributos de Dios, en especial su poder omnipotente y su bondad infinita, y así tendremos paulatinamente también nosotros esa confianza fuerte que tanto estima Dios, y que tanto bien nos hace a nosotros, porque quien confía en Dios lo obtiene todo de Él.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cómo rezar cuando sientes miedo ante el futuro

Si las cosas siguen así ¿qué futuro me espera? ¿Qué será de mí? ¿Podré soportar ese peso? ¿Sabré hacerlo? ¿Por qué Dios permitió esto en mi vida y la vida de mi familia? ¿Tuve yo la culpa? ¿Pude haberlo evitado? No entiendo nada, no sé qué pensar. Hay muchas circunstancias que no puedo controlar y que me son desconocidas. No veo nada claro. Me siento como un niño indefenso, solo, desprotegido, en un sótano oscuro, en medio de un tsunami. No sé qué hacer. Me siento muy inseguro. Tengo miedo del futuro.
tunel
Hay situaciones de la vida humana que nos ponen en este tipo de encrucijadas: una desgracia en la familia, una traición, un problema serio de salud, quiebra económica, la pérdida del empleo, la incapacidad física, un fraude o engaño, un cambio de rumbo inesperado, etc. Se me cambian los planes y me dejan expuesto ante un futuro que preveo difícil, tal vez insoportable.
Se vale tener miedo. Es propio de una persona humilde reconocer que no las tiene todas consigo. Ningún ser humano las tiene todas consigo. Se vale dudar de las propias fuerzas y de la capacidad para soportar un sufrimiento que se ve venir difícil y doloroso.

Es normal sentir miedo

Todos sentimos miedo y resistencia al encontrarnos en un túnel oscuro, sin fondo, sin conocer su duración ni lo que vaya a salir en el camino. La vida es así, no hay marcha atrás y tenemos que seguir caminando.
Con la memoria recordamos el pasado. El pasado tiene remedio con el perdón, la misericordia y la conversión.
Con la imaginación nos adelantamos al futuro, pero no podemos hacerlo a nuestro gusto. No todo depende de nosotros. El futuro permanece siempre con un signo de interrogación.
interrogante

Confianza

Pero no es lo mismo caminar solo por el túnel que buscar la mano de Aquél que sí puede ver, que todo lo conoce y que es todopoderoso. Él es el Señor de la historia, Él es el dueño de nuestra vida, Él es Padre, busca nuestro bien y nos ama sin posibilidad de fallar.
Cuando he atravesado momentos difíciles me voy con Cristo Eucaristía y me abro a su mirada para que me vea tal cual me siento. Allí encuentro refugio y recobro confianza al escuchar:
  • Tú vales más que las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y yo las alimento. No te preocupes del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán. Por más que te preocupes, no podrás añadir ni un codo a la medida de tu vida. (Cfr. Mt 6, 25-34) No temas, tú vales más que muchos pajarillos (cfr. Lc 12, 7) Echa sobre mí todas tus preocupaciones, yo cuidaré de ti. (1 Pedro 5,7)
  • ¿Sientes que el mundo se te viene encima? Es normal, pero yo estoy contigo. Si yo estoy contigo, ¿quién contra ti? Mira, si entregué a mi propio Hijo para salvarte a ti, ¿por qué dudas de mí? Que nada te separe de mi amor, ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución, ni el hambre, ni los peligros. Aunque te sientas como oveja destinada al matadero, ten la certeza de que yo te amo y saldrás vencedor de esta dura prueba. (cfr. Rom 8, 31-39)
  • Puede ser que a ratos no me veas, pero escucha los golpes de mi cayado, allí voy contigo, estoy siempre a tu lado, que mi vara y mi cayado te sosieguen (cfr. Salmo 23,4)
  • También tienes a mi Madre que te protege bajo su manto. Escucha que ahora te repite a ti: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y te aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad ni angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete cosa alguna”. (Nican Mopohua) 
Además de escuchar su Palabra veo que casi siempre me sale al encuentro algún "ángel" que Dios me envía, personas que son transparencia del amor de Dios, como en el caso de este video:

http://www.youtube.com/watch?v=5UVUzAUiEMY 
Ante el futuro incierto hay que echar mano de la virtud de la esperanza. Dios nos invita a confiar en Su Providencia y vigilar en la oración. Decir: "Confío, pero...." no es suficiente. Dios espera que nos abandonemos a sus brazos, en actitud de confianza total.
Cuando Jesús sintió terror y angustia. ¿Qué hizo? Se fue al huerto a hacer oración, allí se desahogó y puso toda su confianza en Su Padre.
Confiar significa lanzarse con la certeza de que tu padre te cuidará. Es como tirarse en un paracaídas; si no te lanzas, no se abre. Sí, da vértigo.
paracaidas

Ante un futuro incierto: rezar

San Alfonso María de Ligorio escribió:
“Túrbanse algunos y se preguntan inquietos y miedosos: ¿Quién sabe si estaré escrito en el libro de la vida? ¿Quién sabe si Dios me dará la gracia eficaz y la perseverancia? (…) Rezad, rezad siempre; que vuestras plegarias suban continuamente ante el trono de Dios. Dadle siempre gracias por las promesas que os hizo de concederos todas las gracias que le pidiereis; la gracia eficaz, la perseverancia, la salvación y todo cuanto deseareis... Nos lanzó el Señor a la batalla contra enemigos fuertes, pero El será fiel a la promesa que nos hizo de no permitir que seamos más fieramente combatidos de lo que nuestras fuerzas pueden resistir. Es fiel porque al punto socorre al que le invoca.”
Entonces, cuando sientas miedo ante el futuro, percibe la mano amiga de Jesús que te abraza y que dice: Sé que tienes miedo, te entiendo, no es para menos, pero aquí estoy y estaré siempre contigo. Te amo. Agárrame fuerte, confía en mí, no te rindas, no me sueltes, permanece en oración.
Tal vez te ayude escuchar esta canción con las palabras de la Virgen de Guadalupe citadas arriba. La grabación no es profesional, está grabada en directo en una capilla, tal y como podría ser tu oración cuando tengas miedo.
Nican Mopohua- letra de la canción:
Muchachita, mi Señora, hija mía la menor,
dime, ¿cómo amaneciste? Niña mía, tu hijo soy.
Te lo ruego, Madre mía, llévale a Jesús mi amor,
y en el hueco de tu manto guarda tú mi corazón.

Vengo humildemente, Madre, a ofrecerte cuanto soy,
mi presente, mi futuro, todo mi gozo y dolor.
Mis proyectos sean los tuyos, te confío mi misión;
solo, Madre, nada puedo, para siempre tuyo soy.
¿No estoy aquí yo que soy tu Madre?
¿no estás por ventura en mi regazo?
No te aflija ni perturbe cosa alguna,
que en el cruce de mis brazos,
y en el hueco de mi manto,
¿qué más has menester?
Nada has de temer.

Niña mía, Madrecita, pobre y débil lucho hoy,
pues los vientos y las olas azotan la embarcación,
por mis hermanos te imploro, y por mí, tu hijo, el menor,
a ti acudo, de rodillas, antes que se ponga el sol.

Hijo mío, el más pequeño, escucha en tu corazón:
Nada es lo que te espanta. No te turbes: sólo Dios.
Yo apaciguaré sus penas, su cansancio, su dolor;
como estrella de esperanza, de fe y de amor redentor.
¿No estoy aquí yo que soy su Madre?
¿no están por ventura en mi regazo?
No te aflija ni perturbe cosa alguna,
que en el cruce de mis brazos,
y en el hueco de mi manto,
¿qué más han menester?
Nada han de temer.
Nada has de temer.

martes, 1 de noviembre de 2011

Honremos hoy a los Santos Anónimos




Por Gabriel González del Estal

1.- Una muchedumbre inmensa que nadie podría contar, de toda nación, raza y lengua. Ya desde sus orígenes, el día de todos los santos fue una fiesta instituida “para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año”, en palabras del Papa Urbano IV. Veneramos, pues, en este día, a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Fue el Papa Gregorio IV, a mediados del siglo IX, el que señaló el día 1 de noviembre para celebrar esta fiesta en toda la Iglesia católica. Los santos anónimos son multitud; la mayor parte de nosotros hemos tenido la suerte de conocer a varios. Santos anónimos han sido todas aquellas personas que vivieron orientadas y movidas por el amor a Dios y al prójimo. Amaron a Dios y confiaron en Dios, en los momentos buenos y en los momentos malos; los momentos buenos los vivieron como un regalo de Dios y le daban gracias a Dios por ellos y los momentos malos los aceptaron con resignación cristiana, como permitidos por Dios para purificar su alma. Ni en los momentos buenos, ni en los momentos malos, perdieron la calma y la paz interior. Vivieron siempre convencidos de que eran hijos de Dios y de que su Padre Dios no podía querer nada malo para ellos. En todos los momentos mantuvieron viva y activa su fe y su confianza en Dios. También demostraron en todo momento estos santos anónimos su amor al prójimo. Quizá este fue el rasgo por el que más fueron conocidos y admirados. Ejercieron en grado máximo la virtud de la caridad, hasta tal punto que nadie se acercaba a ellos sin ser atendido y ayudado, en la medida de sus posibilidades. Tanto en lo económico, como en lo afectivo y en lo social, estos santos anónimos siempre estuvieron cerca de las personas pobres, enfermas, tristes o marginadas. Honremos hoy, con entusiasmo y admiración a estos santos anónimos. Son una muchedumbre inmensa, como aquellos primeros mártires cristianos de los que habla el libro del Apocalipsis, que lavaron y blanquearon sus vestiduras con la sangre del Cordero.


2.- Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.Según el evangelista San Mateo, a diferencia del evangelista Lucas, cuando Jesús habla de los pobres no se refiere únicamente a los pobres en lo económico, sino a todas las personas que son pobres en el espíritu, es decir, a los humildes, a los que ponen toda su confianza en Dios. Son personas que no ponen su confianza en el dinero, ni en la salud, ni en el éxito social; toda su confianza la tienen puesta en Dios. Pueden sufrir, y llorar, y pasar hambre, y ser perseguidos injustamente; en medio de todos sus sufrimientos ellos mantendrán el corazón limpio, misericordioso, y trabajarán esforzadamente por la paz y la justicia. Todos los que viven así son santos y a todos ellos les promete Dios el reino de los cielos. En esta fiesta de todos los santos es bueno que cada uno de nosotros hagamos el propósito de intentar ser pobres en el espíritu, en el sentido que San Mateo da a esta expresión. Así todos nosotros podremos ser llamados santos.

3.- Aún no se ha manifestado lo que seremos. San Juan cree que ya es un gran privilegio el tener como Padre a Dios, pero en este mundo, mientras vivimos en este cuerpo mortal, a Dios sólo lo vemos como en un espejo. “Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es”. Todos los santos, los canonizados y los santos anónimos, ya ven a Dios tal cual es. Alegrémonos hoy con su felicidad y pidámosles que, cuando nos llegue el momento, también nosotros podamos ver a Dios tal cual es. No tengamos miedo de ser también nosotros, en este mundo y en el otro,santos anónimos.