martes, 31 de enero de 2012

Dios me llama… y ya está

Dios me llama… y ya está
Me voy porque el Señor me ha llamado.


Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos




«Me voy porque el Señor me ha llamado. Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos»

No estamos hablando de un profeta del Antiguo Testamento… ni de un eremita, ni de un monje medieval enclaustrado en su convento de clausura. Ni siquiera estamos hablando de un chaval o un joven que quiere hacer grandes cosas por los demás. Es una abuela, tiene 70 años y enviudó hace tres. Pero tiene el alma llena de amor y un espíritu joven.

No es que se dedique a dar catequesis o que apoye en labores de pastoral o asistencia social… Se ha ido de misiones. Y está “al otro lado del charco”: no habla inglés, sufre lumbago y le duelen las rodillas… Esta proeza de mujer se llama Lolín Toribio, y pertenece al Camino Neocatecumenal desde hace cuarenta años. Su única ilusión es responder a lo que Dios le pide y por eso lo ha dejado todo para convertirse en una intrépida misionera en los Estados Unidos. Ella lo explica con pocas palabras y muy directas: «El Espíritu Santo sopla donde quiere y hace lo que quiere. A mi me lleva a Estados Unidos y ya está». Con Dios no hay que complicarse la vida. Hay que hacer caso… “y ya está”.
En vida de su esposo habían querido ofrecerse como misioneros en alguna ocasión. Ahora que ha quedado viuda, ha visto que Dios le pedía volver a ofrecerle su respuesta generosa. Y para allá se ha ido:
«¿Donde voy yo con 70 años, el lumbago y las rodillas que me duelen? La edad no me la quita nadie, pero tengo una experiencia. Cuando esté ahí, será Jesucristo quien vivirá en mi», afirmaba con ilusión la misionera. No sólo es consciente de que Dios la llama, sino que tiene un tesoro que repartir a tantas personas necesitadas de Él: es la experiencia del apóstol Pablo, si Cristo vive en mí, vive en mí para los demás. Después de haber experimentado a Dios en su vida no puede quedarse encerrada. Le desborda el corazón y tiene que “contagiarlo” a los demás. Como nos lo dice ella misma: «era una persona alejada de la Iglesia hasta que recibí la Buena Noticia del Evangelio: que Jesucristo había muerto y resucitado por mis pecados. Y como yo, hay mucha gente que necesita escuchar ese mensaje».
«Me voy porque el Señor me ha llamado. Poderlo dejar todo es gratis, no se trata ni de sacrificio ni de esfuerzos».
Tela marinera. En plena crisis económica y de valores, todos luchamos por conservar lo que tenemos, no perder nada (o nada más…), conseguir beneficios a como dé lugar… a no quedarnos atrás. “Poder dejarlo todo es gratis”… y la libertad de espíritu no tiene precio. Dios vale todo lo que podamos dejar y mucho más. Y el poder transmitir su experiencia y llevarlo a los demás, que es el reto de Lolín, vale todos los sacrificios y esfuerzos… porque “no se trata de eso” quedarse en los sacrificios, en los esfuerzos. Eso no tiene sentido: lo importante es el motivo por el que lo hacemos todo: Dios me llama [...] y ya está”.

lunes, 30 de enero de 2012

El sufrimiento del apostolado


El trabajo por el Evangelio es una tarea ardua, que exige esfuerzo porque con razón es sendero angosto, puerta estrecha. Muchos se niegan a creer, rechazan explícitamente el Evangelio. Hay quienes, desde su libertad, no aceptan a Jesucristo como el Salvador de sus vidas. Otros, por muchas causas, no quieren cambiar, piensan que ya lo saben todo, que ¡tantas novedades!, etc. ¿Cómo llegar a su corazones? ¿Cómo comunicarles el Evangelio de salvación, mostrales el camino de la vida?

El corazón del apóstol sufre, la caridad pastoral queda herida. Es el mismo dolor de impotencia que S. Pablo tuvo que sufrir en el Areópago. La misma impotencia y dolor de Jesús: "os aseguro que no me buscáis por los signos que habéis visto, sino porque comisteis pan hasta saciaros" (Jn 6,26).

    Igual que el Señor se quejaba por sus profetas: "Pues bien sé que no me escucharán, porque es un pueblo de dura cerviz; pero se convertirán en sus corazones en el país de su destierro" (Bar 2,30). Y el Señor mismo advertirá a sus profetas: "Pero no me obedecieron ni me hicieron caso, sino que se obstinaron y fueron peores que sus antepasados. Cuando les comuniques todo esto, no te escucharán; cuando los llames, no te responderán" (Jer 7,26-27).
 
    La tentación de la impotencia incita al apóstol a retirarse, a huir, a no negociar con los talentos, desistir de los trabajos evangélicos, bajo mil pretextos humanamente comprensibles. Pero el sembrador al sembrar sabe que su semilla cae no sólo en tierra buena, la que sí da fruto, sino que cae también en el camino, en las piedras y en las zarzas. Sólo una pequeñísima parte de la Palabra sembrada llegará a germinar, por pura gracia y misericordia de Dios. La impotencia nos invita a desistir, la perseverancia a continuar pese a mil trabajos, incomprensiones, resistencias. Al mismo tiempo, como siempre, orando para que se ablande el duro corazón de los que pueden negarse a creer y rechazar la semilla sembrada. Porque, si desiste el apóstol, "¿Cómo creerán si nadie les predica?" (Rm 10,15). 

En la perseverancia, en la paciencia, en un corazón anclado en los planes de Dios, el apóstol puede ser evangelizador: por encima del dolor que causa la cerrazón del corazón. "No es a ti a quien rechazan", dice el Señor a Samuel y a sus profetas, para que no se sientan rechazados y heridos en su amor propio, "es a mí a quien rechazan" (1Sam 8,7). Así advertirá Yahvé a su profeta Ezequiel: "Y tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. No temas, aunque te encuentres entre cardos y zarzas, y te sientes sobre escorpiones. No temas sus palabras, ni te asustes ante ellos, porque son un pueblo rebelde. Les comunicarás mis palabras, escuchen o no, porque son un pueblo rebelde" (Ez 2,6-7).

Hay que estar muy cimentado en el Corazón de Cristo para no desistir, o retirarse cansado abandonando a su suerte a los demás, sino, reconfortado diariamente por la oración, se renueve el deseo ardiente de que todos conozcan a Cristo, lo amen y lo sigan. Entonces, repetirse una y mil veces, meditar e interiorizar: Lo nuestro es sólo sembrar. Y rezar con un himno de la liturgia: "a lo que sembramos dale crecimiento; Tú que eres la viña cuida los sarmientos".

sábado, 28 de enero de 2012

La misión del bloguero ante una profunda crisis de FE que vivimos.

Benedicto XVI, en la audiencia a los participantes de la sesión plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 27-1-2012, ha hecho hincapié en el problema de la Fe en mundo contemporáneo:

«Nos encontramos ante una profunda crisis de fe, una pérdida del sentido religioso que constituye el desafío mayor para la Iglesia de hoy. Por tanto, la renovación de la fe debe ser la prioridad en el empeño de la Iglesia entera en nuestros días».

Pero no podemos quedarnos cruzados de brazos ensimismados en nuestra desesperanza: «que el año de la fe contribuya, con la colaboración cordial de todos los miembros del Pueblo de Dios, a hacer a Dios nuevamente presente en este mundo y a abrir a los hombres el acceso a la fe»

¿Por qué la Fe desaparece de nuestra sociedad? Desde mi punto de vista la principal causa es que Dios aparece como algo innecesario. El ser humano se ha hecho aparentemente autosuficiente y en esa autosuficiencia descansa toda su esperanza. El estado se encarga de nuestro bienestar, la ciencia de nuestro conocimiento, las oportunidades de ocio, de nuestro tiempo libre. En este esquema ¿Dónde cabe Dios?
El espacio de Dios es nuestra interioridad. Si tenemos vivimos saturados de estímulos y obligaciones ¿que oportunidad tenemos para el silencio y la reflexión?

Sin duda, estimado lector, pensarás que la capacidad de reflexión se gana con la madurez. Totalmente de acuerdo. Pero la madurez se va retrasando cada vez más. Nuestros jóvenes se hacen cargo de su vida cada vez más tarde. Incluso diría que muchas personas se independizan (si pueden) muchos años después de dejar la juventud. ¿Podemos reclamar madurez a una sociedad en eterna adolescencia? Sabemos que el comportamiento adolescente es rebelde y cuestionador de todo lo que reclama su responsabilidad.

¿Cómo comunicar la Fe a quien no la necesita e intenta por todos los medios no necesitarla? Cristo nos dijo:

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11, 28-30)

Quien está cansado, necesita donde reponer las fuerzas. Quien siente el vació de la ausencia de sentido, será quien tome el yugo que Cristo nos ofrece y se dará cuenta de la suavidad que tiene y lo ligera que es la carga.

Quizás los esfuerzos evangelizadores deberían de buscar a las almas que son capaces de entender el la anterior frase de Cristo. Los blogueros tenemos la posibilidad de encontrarnos con este tipo de buscadores cansados del sinsentido de su vida. Seamos especialmente receptivos con ellos.

viernes, 27 de enero de 2012

SALMO 50 Misericordia, Dios mío

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.


Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.


Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

miércoles, 25 de enero de 2012

La conversion de San Pablo

"Señor Dios, que has iluminado al mundo entero, con la palabra del apóstol San Pablo, haz que quienes recordamos hoy su conversión, imitando sus ejemplos, anunciemos el Evangelio al mundo y seamos así testigo de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo."

La conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos del siglo apostólico. Así lo proclama la Iglesia al dedicar un día del ciclo litúrgico a la conmemoración de tan singular efemérides. "Era, la muerte repentina, trágica, del judío, y el nacimiento esplendoroso, fulgurante, del cristiano y del apóstol". San Jerónimo lo comentaba así: "El mundo no verá jamás otro hombre de la talla de San Pablo".

Saulo, nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de Gamaliel, muy apasionado, ya había tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, guardando los vestidos de los verdugos "para tirar piedras con las manos de todos", como interpreta agudamente San Agustín.
De espíritu violento, se adiestraba como buen cazador para cazar su presa. Con ardor indomable perseguía a los discípulos de Jesús. Pero Saulo cree perseguir, y es él el perseguido. Thompson, en El mastín del cielo, nos presenta a Dios como infatigable cazador de almas. Y cazará a Saulo.
"Cuando Jesús se evade del grupo de sus discípulos, dice Mauriac, sube al cielo y se disuelve en la luz, no se trata de una partida definitiva. Ya se ha emboscado en el recodo del camino que va de Jerusalén a Damasco, y acecha a Saulo, su perseguidor bienamado. A partir de entonces, en el destino de todo hombre existirá ese mismo Dios al acecho".

Mientras Saulo iba a Damasco en persecución de los discípulos de Jesús, una voz le envolvió, cayó en tierra y oyó la voz de Jesús: Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Saulo preguntó: ¿Quién eres tú, Señor? Jesús le respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues. ¿Y qué debo hacer, Señor?

Pocas veces un diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando Saulo se levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba ya la luz de Cristo. "El vaso de ignominia se había convertido en vaso de elección", el perseguidor en apóstol, el Apóstol por antonomasia.

Desde ahora "el camino de Damasco, la caída del caballo", quedará como símbolo de toda conversión. Quizá nunca un suceso humano tuvo resultados tan fulgurantes. Quedaba el hombre con sus arrebatos, impetuoso y rápido, pero sus ideales estaban en el polo opuesto al de antes de su conversión. En adelante únicamente Cristo será el centro de su vida.
La caída del caballo representa para Pablo un auténtico punto sin retorno. "Todo lo que para mí era ganancia, lo tengo por pérdida comparado con Cristo. Todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo. Sólo una cosa me interesa: olvidando lo que queda atrás y lanzándome a lo que está delante, corro hacia la meta, hacia el galardón de Dios, en Cristo Jesús". Pablo es llamado "el Primero después del único".

La vocación de Pablo es un caso singular. Es un llamamiento personal de Cristo. Pero no quita valor al seguimiento de Pablo. En el Evangelio hay otros llamamientos personales del Señor, como el del joven rico y el de Judas Iscariote, que no le siguieron o no perseveraron. "Dios es un gran cazador y quiere tener por presa a los más fuertes" (Holzner). Pablo se rindió: "He sido cazado por Cristo Jesús". Pero pudo haberse rebelado.

Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos, menos espectaculares. No suelen llegar en medio del huracán y la tormenta, sino sostenidos por la suave brisa, por el aura tenue de los acontecimientos ordinarios de la vida, Todos tenemos nuestro camino de Damasco. A cada uno nos acecha el Señor en el recodo más inesperado del camino

domingo, 22 de enero de 2012

Kiko Argüello, sobre el Papa: «Es como si nos hubiera comprendido y nos conociera profundamente»

El iniciador del Camino considera «una gracia muy grande, despues de tantos sufrimientos y trabajos», la aprobación del Directorio Catequético.
ACI Prensa/ReL
Benedicto XVI: «La Iglesia reconoce en el Camino un don especial del Espíritu para nuestros tiempos»
Argüello: «Los paganos nos miran sorprendidos porque les llama la atención cómo nos amamos»
Kiko Argüello: «La familia cristiana, si tiene fe auténtica, es invencible»
Un lugar para soñar
El fundador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, expresó a ACI Prensa su alegría por la aprobación papal de las celebraciones contenidas en el Directorio Catequético de su comunidad y aseguró que este gesto es "un gran consuelo" y "una gracia muy grande, después de tantos sufrimientos y trabajos".
Evangelización y familia"Hemos comprendido que el Papa, quien tiene un gran carisma como hemos escuchado, se da cuenta de que el futuro de la nueva evangelización pasa por lo comunidad cristiana, por las familias, y la comunidad cristiana salva a la familia, y las familias salvan a la sociedad y salvan a la Iglesia", afirmó hoy en entrevista exclusiva para ACI Prensa luego de la audiencia en la que el Papa Benedicto XVI recibió a miles de miembros del Camino Neocatecumenal.
Argüello explicó que "la Eucaristía vivida en la comunidad salva la comunidad, la hace fuerte, hace que se realice en ella lo que dice Jesucristo, ese ‘amaos’, porque claro, la comunidad no puede ser muy grande, porque no se ama a quien no se conoce. Dicen que si tú pones en una página la gente que conoces, dónde vive, y dónde trabaja, no llegas a 30 o 40".

Agregó que "las palabras del Señor a su Iglesia es ‘amaos como yo os he amado’, Cristo nos ha amado en la dimensión del enemigo, de la cruz ¿Y cómo se ama esa dimensión, cómo es posible? Para ello hace falta seguir un itinerario de formación cristiana. Recorrer el bautismo. Es un camino serio, de veinte años, muy profundo. En ese sentido tenemos paciencia".
Dos especiesQue el Papa "haya dicho ante la televisión que las comunidades pueden celebrar la Eucaristía del domingo, en pequeñas comunidades es algo maravilloso desde el punto de vista sociológico. Es como si nos hubiera comprendido, es como si nos conociera profundamente, es como si tuviera en cuenta que en esto se está jugando la evangelización del mundo".

Argüello consideró que no hay diferencias entre la liturgia del Camino Neocatecumenal y la de la Iglesia universal.

"Es la Misa de la Iglesia. Nosotros, dada la catequesis, insistimos en lo que subraya el Concilio de celebrar con las dos especies. Algo que es muy difícil en las grandes parroquias o en las grandes celebraciones por la logística, por el vino, entre otros, se ven muchas dificultades", sostuvo.
Asia, Australia, AlaskaAl hacer un balance de la historia del Camino Neocatecumenal, Argüello explicó que "llevamos más de cuarenta años, y seguimos trabajando siempre con espíritu. Es lo que dice la escritura de la zarza ardiente. Moisés veía que había fuego y no se consumía. A nosotros nos sorprende que llevemos más de 45 años y estamos con fuego, como al principio del camino, con deseo de evangelizar en Asia, en la China".
"Tenemos cinco seminarios en la China. He pedido a los jóvenes que necesitamos veinte mil sacerdotes para la China y se han levantado cinco mil jóvenes. Tenemos cinco mil jóvenes preparándose, viendo cuántos tienen estudios, cómo se pueden preparar, como se pueden formar, y hemos abierto cinco seminarios para China. Hay que evangelizar Tailandia, Vietnam, tenemos familias allí", agregó.

Señaló que "hemos mandado ahora con el Papa dieciocho misiones ad gentes, también entre los aborígenes de Australia, que son aborígenes de la edad de la piedra, que el estado no sabe qué hacer con ellos porque están destruidos psicológicamente, muchos beben, se suicidan. No saben más que darles dinero. Y sin embargo ahí nosotros hemos llevado una misión ad gentes que están intentando evangelizarlos, intentando llevarles a Jesucristo y tenemos ya frutos fantásticos".
"Nosotros queremos que la comunidad cristiana parta al mundo. Tenemos familias en Alaska, ya hemos enviado a casi doscientas familias por todo el mundo. Eso es prueba de que toda esta iniciación cristiana es válida, sino no hubieran salido. Son cristianos y tienen el deseo de llevar a Cristo al mundo", indicó.

La protección de la VirgenFinalmente, pidió a los miembros del Camino Neocatecumnal en todo el mundo que como comunidades y parroquias acudan "a un santuario de la Virgen para dar gracias" por la aprobación papal.

"Ella está intercediendo por nosotros. La sentimos muy cerca de nosotros", indicó.
Fuente: www.religiónenlibertad.com

viernes, 20 de enero de 2012

Mady Smith: católica gracias a Medjugorje


Lo tenía todo: fiestas, joyas, coches, una presencia física de modelo y un novio estrella de rock. Pero el problema estaba en que Mandy Smith contaba con sólo trece años cuando conoció y empezó a salir con Bill Wyman, el bajista, por ese entonces, de la banda The Rolling Stones.
Creció en Tottenham (Londres) con su hermana mayor Nicola y con su mamá Patsy, divorciada, que provenía de una familia católica irlandesa. De una belleza y presencia que la hacían pasar por una chica mucho mayor de lo que en realidad era, Mandy se iba con su hermana Nicola a fiestas para jóvenes de 18 y 19 años.
Y así fue como, una noche, recibieron unos tickets para una fiesta, en donde le presentaron a Bill Wyman. Yendo contracorriente, Mandy se enfrentó a todos, incluyendo a su familia: «Sí, me sentía avergonzada por esto. Después de todo, la relación se quedaba únicamente en el campo del sexo. Y yo sabía que estaba haciendo algo que era malo. Lo sabía».
Por fin, y tras ser el titular de numerosos periódicos en donde se le calificaba como “la nueva Lolita” o “la adolescente tentadora”, la pareja se casó cuando Mandy contaba con 18 años… y el resultado fue la separación a las pocas semanas del enlace.
Tras este duro golpe, Mandy no sólo sufrió lo indecible; incluso llegó a padecer una misteriosa enfermedad que le hacía perder peso de manera alarmante. Intentó salir adelante como cantante, pero sin todo el éxito que hubiese deseado: en casa todavía se la consideraba la chica salvaje que se había casado con un Rolling Stone. De hecho, también fracasó en su vida amorosa, con otro matrimonio roto en 1993 con el jugador holandés Pat Van Den Hauwe. En el 2001 tuvo una breve relación con el modelo Ian Mosby, con quien tiene un hijo en común.
Desilusionada con su vida en Londres, se trasladó a Manchester en donde empezó una tienda de ropa con su hermana Nicola. Durante esos años escribió su autobiografía It’s All Over Now, que fue un best-seller. Pero aún así, algo faltaba… algo que no le hacía olvidar su loco pasado adolescente. Y fue así como Medjugorje se cruzó en su camino.
En el 2005, decidió unirse a un grupo de amigos que fueron de peregrinación al santuario mariano: «Algo hizo click -dice Mandy- Sucedieron ahí cosas que yo no puedo explicar. Estábamos cenando cuando una imagen de María se nos apareció en un mantel blanco a diez pies de nosotros. Todos, en ese cuarto, lo vimos».
Decidida a volver a la fe de sus orígenes, Mandy opta por cortar por lo sano: «Estaba ya cansada de mi vida y quería dejar de lado el mundo de la celebridad. Tenía que trabajar fuerte para sentirme en paz conmigo misma». Y para eso, va a misa dos veces por semana, lleva a su hijo también todos los domingos y reza todos los días: «Definitivamente, mi fe me ha ayudado. Trato a Dios como Aquel a quien debo pedir consejo. Converso con él todos los días y puedo decir que Él es, en cierta manera, el hombre de mi vida. Tenía miedo, pero ya no temo nada».
Este paso es tan sincero, que incluso ha llegado a perdonar al novio rockero de su adolescencia: «La gente ya no es tan protectora con las celebridades como lo era antes y creo que si lo nuestro hubiese pasado recientemente, Bill hubiese ido a la cárcel. […] No creo que se deba hablar de abuso […] Él se enamoró de mí: no puedo mirarlo como algo malo o sórdido».
¿Y en qué dedica ahora su tiempo? Si no está con su hijo Max, se lanza a llevar a cabo obras caritativas. Pero lo que más preocupa a Mandy, son las adolescentes y jóvenes: «Trato de ser un modelo para esas jóvenes chicas, aunque sé que pueda parecer extraño. Lo que pasa es que yo sí soy muy consciente de las tentaciones y presiones a las que son sometidas a esa tierna edad, especialmente en lo referente al sexo y a las drogas».
Mandy sabe que nunca como ahora ha sido tan feliz. Gracias a su fe, puede ver su pasado con mayor claridad y gratitud… un pasado que no le pertenece a ningún Rolling Stone, sino a Dios mismo.

martes, 17 de enero de 2012

Parroquias de Giglio acogen a las víctimas del naufragio en Italia

Lunes, 16 ene (RV).- Las parroquias de la isla italiana de Giglio se movilizaron para ofrecer ayuda y hospitalidad a centenares de víctimas del naufragio del crucero Costa Concordia, la nave que encalló la noche del viernes en el mar Tirreno. Nuestra compañera Antonella Palermo se puso en contacto telefónico con el párroco de la iglesia de San Pedro Apóstol, don Vittorio Dossi, quien nos explicó la situación que afrontaron en la pequeña isla:

RealAudioMP3 “Esa noche estaban fatal: había quien buscaba a su hijo y quien buscaba a la esposa. Había confusión y una agitación increíble. Las personas eran de todas las nacionalidades: alemanes, ingleses, japoneses, coreanos. Les hemos ofrecido todo lo que teníamos, mantas y colchones. Ahora, tras los momentos iniciales de conmoción, han ido a descansar y yo me he dedicado a buscar a uno de los desaparecidos. Había una madre que había perdido a su hijo en el puerto. Quisiera, de nuevo, agradecer el esfuerzo de los habitantes de esta isla, que se ha implicado inmediatamente para afrontar esta emergencia. Una vez más he visto, que esta isla esta compuesta por personas comprometidas con el bien de la humanidad”.

domingo, 15 de enero de 2012

La preocupación es inútil

Ni la tristeza ni la desilusión ni la incertidumbre, ni la soledad. Nada me impedirá sonreír.Ni el miedo ni la depresión,
por mas que sufra mi corazón,
nada me impedirá soñar.

En las tempestades y en los difíciles caminos,
nada me impedirá creer en Dios,quiero vivir el día de hoy como si fuese el primero, como si fuese el ultimo, como si fuese el único, quiero vivir el momento de ahora,
como si aun fuese temprano,
como si nunca fuese tarde.

Quiero mantener el optimismo,
conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías para prosperar en mi misión
y vivir alegre todos los días de mi vida.
Quiero caminar con la seguridad que llegaré,
quiero luchar con la seguridad que venceré,
quiero buscar con la seguridad que encontraré,
quiero saber esperar para poder realizar los ideales de mi ser, en fin ...
quiero dar lo máximo de mí para vivir intensamente
y maravillosamente todos los días de mi vida...
nada es mas fuerte que el deseo de vivir.

"De alguna manera,
el gozo que damos a los demás
es el gozo que nos viene de vuelta.
Y entre más invertimos en bendecir a los pobres, solitarios y tristes, más gozosas posesiones
del corazón nos son retribuidas".

Para buscar pues, la calma interior,
no vayan donde todo es calma sino donde no hay paz,
y sean ustedes la paz.

De esta forma la encontrarán al darla,
y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para calmarse.

Autor: John Greenleaf Whittier. Enviado por Piera S.

viernes, 13 de enero de 2012

El carácter sagrado del matrimonio y de la familia.

 Fundada por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los cónyuges, es decir, sobre su consentimiento personal e irrevocable. Así, del acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, nace, aun ante la sociedad, una institución confirmada por la ley divina. Este vínculo sagrado, en atención al bien tanto de los esposos y de la prole como de la sociedad, no depende de la decisión humana. Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio, al cual ha dotado con bienes y fines varios, todo lo cual es de suma importancia para la continuación del género humano, para el provecho personal de cada miembro de la familia y su suerte eterna, para la dignidad, estabilidad, paz y prosperidad de la misma familia y de toda la sociedad humana. Por su índole natural, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos a la procreación y a la educación de la prole, con las que se ciñen como con su corona propia. De esta manera, el marido y la mujer, que por el pacto conyugal ya no son dos, sino una sola carne (Mt 19,6), con la unión íntima de sus personas y actividades se ayudan y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada vez más plenamente. Esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad.
Cristo nuestro Señor bendijo abundantemente este amor multiforme, nacido de la fuente divina de la caridad y que está formado a semejanza de su unión con la Iglesia. Porque así como Dios antiguamente se adelantó a unirse a su pueblo por una alianza de amor y de fidelidad, así ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale al encuentro de los esposos cristianos por medio del sacramento del matrimonio. Además, permanece con ellos para que los esposos, con su mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como El mismo amó a la Iglesia y se entregó por ella. El genuino amor conyugal es asumido en el amor divino y se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo y la acción salvífica de la Iglesia para conducir eficazmente a los cónyuges a Dios y ayudarlos y fortalecerlos en la sublime misión de la paternidad y la maternidad. Por ello los esposos cristianos, para cumplir dignamente sus deberes de estado, están fortificados y como consagrados por un sacramento especial, con cuya virtud, al cumplir su misión conyugal y familiar, imbuidos del espíritu de Cristo, que satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez más a su propia perfección y a su mutua santificación, y , por tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios.
Gracias precisamente a los padres, que precederán con el ejemplo y la oración en familia, los hijos y aun los demás que viven en el círculo familiar encontrarán más fácilmente el camino del sentido humano, de la salvación y de la santidad. En cuanto a los esposos, ennoblecidos por la dignidad y la función de padre y de madre, realizarán concienzudamente el deber de la educación, principalmente religiosa, que a ellos, sobre todo, compete.
Los hijos, como miembros vivos de la familia, contribuyen, a su manera, a la santificación de los padres. Pues con el agradecimiento, la piedad filial y la confianza corresponderán a los beneficios recibidos de sus padres y, como hijos, los asistirán en las dificultades de la existencia y en la soledad, aceptada con fortaleza de ánimo, será honrada por todos. La familia hará partícipes a otras familias, generosamente, de sus riquezas espirituales. Así es como la familia cristiana, cuyo origen está en el matrimonio, que es imagen y participación de la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, manifestará a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia, ya por el amor, la generosa fecundidad, la unidad y fidelidad de los esposos, ya por la cooperación amorosa de todos sus miembros.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 48]

jueves, 12 de enero de 2012

Cuando sufres y no entiendes nada

¿Por qué me sucede esto a mí? ¿Cómo lo permite Dios? ¿Qué hice para merecer este castigo? ¿Qué será de mi futuro? Son preguntas hirientes que brotan con frecuencia en medio del sufrimiento.
Con el salmista (Sal 30) gritamos: tristeza
"Piedad, Señor, que estoy en peligro:
se consumen de dolor mis ojos,
mi garganta y mis entrañas."
Le damos vueltas con la cabeza y no entendemos nada. Es simplemente incomprensible. Toda la sensibilidad se retuerce y a veces se rebela. No es para menos. "No lo entiendo, Señor, no tiene ningún sentido, no me entra en la cabeza."


"A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
Tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;
ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve".

Las cosas no me cuadran

Lo que estás viviendo te parece que no encaja con el concepto del Dios bueno y justo del que has oído hablar tantas veces. Viene la tentación de la desesperanza y hasta la fe se ve amenazada.
Pero apenas puedes levantar la mirada, ves el universo: su belleza, el orden, la perfección, el detalle, la grandeza, la abundancia… y no es difícil concluir que lo hizo y lo conserva un Padre bueno que vela por sus hijos.
Ves tu vida: el mero hecho de existir cuando podrías no haber sido, tu capacidad de amar, tu familia, tu bautismo, tu educación, tus amigos… y tantas cosas buenas y bellas de tu persona y de tu historia. Aunque no es que todo sea perfecto, su belleza y gratuidad desvelan el rostro amable de un Dios que cobija a sus criaturas.

La Providencia Divina

Esa es la Providencia. No se puede probar con argumentos, hay que experimentarla. A veces se nubla u oscurece, más cuando se está en medio de la batalla; son momentos, sucesos o circunstancias particulares, pero cuando se ve en perspectiva todo adquiere sentido. Y a veces se requieren décadas para tener suficiente perspectiva. Es como estar perdido en medio de un laberinto y luego ser capaz de verlo desde lo alto y encontrarle sentido.
laberinto
La historia de José, hijo de Jacob, es elocuente: pasó una historia de odio, envidia, mentira, ingratitud, sensualidad… para que llegara a cumplirse el designio de Dios sobre su pueblo. Vale la pena recordarlo. Sus hermanos primero se burlaron de él, después le odiaron y le rechazaron, planearon su muerte, por fin lo arrojaron a un pozo, lo vendieron como esclavo a los primeros extranjeros, unos egipcios, que pasaron por ahí e informaron a su padre que había muerto. La esposa del faraón lo tentó, luego mintió y lo acusó injustamente. José acabó en la cárcel del faraón. ¿Podría haber imaginado lo que iba a suceder después? El caso es que Dios le concedió el cargo administrativo más alto en el reino; tuvo la oportunidad de perdonar a sus hermanos, de volver a abrazar a su padre, de ofrecer a su familia y a las familias de todos sus hermanos una nueva tierra, un nuevo pueblo, una nación donde salvar sus vidas en un momento de tremenda hambre y carestía. El pueblo de Israel creció y se consolidó en Egipto.

Incendios que dan vida

Hace unos meses me invitaron a dar un taller de oración en Calgary. Tuvimos el curso en un lugar montañoso con zonas inmensas de bosque. Mientras iba por carretera pasamos por un bosque amplísimo que se había incendiado, sólo se veían troncos caídos y cenizas. Mi reacción natural fue decir: "¡Qué desastre!" Poco después apareció un gran cartel que decía: "Incendios que dan vida". El fuego forma parte del sistema de regeneración de un bosque. Cantidad de semillas permanecen encerradas en las piñas hasta que el calor de un incendio las libera. Las cenizas fertilizan el campo. Gracias a incendios de hace 30 años tenemos ahora bosques espléndidos.

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Es necesario ver el conjunto en perspectiva. La oración es el mirador.

Cuando el sufrimiento y el misterio se hacen presentes en la propia vida, tenemos en las manos un momento privilegiado para hacer oración. No necesariamente se encuentran respuestas; más aún, rara vez se encuentran explicaciones lógicas a lo que sucede, pero es tiempo fecundo para crecer en el conocimiento personal, para reconocer los propios límites, dejarse interpelar por Dios que nos llama a la conversión y anclar la vida en una confianza inquebrantable en la providencia de Dios.
remolino
La historia es como un río que lleva su curso; en el camino encuentra tropiezos y remolinos, pero sigue su curso. Y el Plan de Dios se cumplirá. "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." (Jn 16,33)
"Yo confío en ti, Señor,
te digo: ‘tú eres mi Dios’.
En tus manos están mis azares (…);
qué bondad tan grande, Señor,
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti se acogen”.
Cuando Dios permite que suframos sus hijos, nos ofrece una oportunidad de purificación y, sobre todo, de alguna manera nos dice: “No busques más razones, me tienes a mí como respuesta”.
"Yo decía en mi ansiedad:
"me has arrojado de tu vista";
pero tú escuchaste mi voz suplicante
cuando yo te gritaba".
Tu oración la escucha el mismo Dios que vio en la cruz a su único Hijo, Jesucristo: el crucificado que redimió a la humanidad.
La presencia infalible de Dios Padre y el ejemplo silencioso de Cristo crucificado se manifiestan a la hora de la prueba como una nueva epifanía del amor personal de Dios en tu vida. No hay manera de demostrarlo, pero quizá es una experiencia que habrás vivido más de alguna vez. Cuando abres la puerta de la fe, Él te ayuda a encajar el golpe, a recuperar la paz y a experimentar con más fuerza aún su paternidad.
Piénsalo un poco. En tu propio sufrimiento, al cabo de los años, ¿has experimentado de alguna manera la mano Providente de Dios? Si no es así, convérsalo con Él.

martes, 10 de enero de 2012

ORACIÓN POR LA FAMILIA.

OH Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra,
Padre que eres amor y vida,
haz que cada familia humana sobre la tierra se convierta,
por medio de tu Hijo, Jesucristo, “nacido de Mujer”,
y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina,
en verdadero santuario de la vida y del amor
para las generaciones que siempre se renuevan.

Haz que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos
hacia el bien de sus familias 
y de todas las familias del mundo. 

Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia
un fuerte apoyo para su humanidad
y su crecimiento en la verdad y en el amor. 

Haz que el amor, corroborado por la gracia
del sacramento del Matrimonio,
se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis,
por las que a veces pasan nuestras familias.

Haz finalmente, te lo pedimos por la Sagrada Familia de Nazaret,
que la Iglesia en todas las naciones de la tierra,
pueda cumplir fructíferamente su misión
en la familia y por medio de la familia.

Por Cristo Nuestro Señor,
que es camino, verdad y vida
por los siglos de los siglos.

Amén
Juan Pablo II.

jueves, 5 de enero de 2012

A LOS QUE ESPERAN A LOS REYES


Noche que hace palpitar aceleradamente los corazones infantiles y que al cerrar sus ojos para dormir, los hará soñar con la tierna ilusión de una muñeca o de un tren de bonitos colores. Porque a pesar de que ahora los juguetes han alcanzado perfecciones insospechadas y técnicas admirables, nada podrá igualar al maravilloso encanto y tierna sencillez de una muñeca "vestida de azul" o de un tren de alegres y vivos colores.
Sueñan los niños y porque sus almas son inocentes y tienen fe, encontrarán sobre sus zapatitos, que esta noche brillan de tan limpios que están, los juguetes anhelados… "porque se portaron bien" y escribieron una carta que siempre empezó así: Queridos Reyes Magos….y los mágicos personajes, Melchor, Gaspar y Baltasar, vendrán al conjuro de esos deseos ingenuos, con sus hermosas capas, con dos coronas y un turbante, para dejar sus regalos.
 
De tanto pensar en ellos, sienten los niños que en el silencio de esta noche han oído como un rumor de pasos, roce de sedas, terciopelos y brocados… Son los tres Reyes Magos que han pasado. Y ojalá que esos niños guarden para siempre la ilusión y magia de esta noche tan singularmente bella para que, cuando adultos, en sus nuevos hogares, siempre haya una "noche de Reyes". ¡Qué bonito sería pensar que esta noche todos los niños duermen con esta espera maravillosa!

Pero el cuadro tiene su claro-oscuro. Las sombras que nos estrujan el corazón de miles y miles de niños que esta noche no pondrán sus zapatitos porque no los tienen, porque sus pies caminan descalzos sobre la tierra de este Planeta. Que no pedirán ni un tren ni una muñeca sino un mendrugo de pan para tener algo que comer en esta noche de Reyes. Estos niños nos están gritando con el grito silencioso de su presencia, que de nada sirven los tecnicismos de esta era si a los hombres se nos ha endurecido el corazón. Pobre humanidad, envanecida y orgullosa…¡de qué podemos estarlo! si los hombres se matan y los niños tienen hambre.
Hacer a los niños felices sería el mejor regalo y más aún para nuestras conciencias. La mejor meta de este año 2010 sería que no existiera un solo niño sobre la faz de la tierra, en la calle, con hambre y descalzo.

Será sin duda el mas severo juicio al que seremos sometidos ante el Creador, porque estuvieron a nuestro lado y no los quisimos ver, tuvieron hambre y no les dimos de comer, tuvieron sed y no les dimos de beber…
Esta noche, noche de Reyes, la humanidad entera y cada uno de nosotros, tendríamos que convertirnos en un Rey Mago, abrazar contra nuestro pecho a un chiquitín, besar sus mejillas sucias, sus ojos tristes y caer de rodillas y pedirles perdón.
 
Los niños son la alegría del mundo, son el futuro, son la esperanza. Las naciones que cuidan a sus niños, cuidan su raza, la mejoran, invierten en un futuro mejor para sí mismos. Los que matan a los niños o los maltratan se van matando y maltratando cada día más a si mismos.
 
Los niños de hoy serán los adultos del mañana que serán a nuestra imagen y semejanza. Ellos nacen en una familia, tienen un padre y una madre, de ellos heredan todo lo que son, por eso es normal ver su parecido físico. Pero los hijos heredan también la calidad buena o mala del alma de sus padres. Se parecen a su padre y a su madre no solo en el color de sus ojos, en la cara, sino en el color de su alma.
 
Los niños son también maestros para los adultos. ¡Cuánto tenemos que aprender de esos pequeños! Sobre todo su alegría, su sencillez, su mirada y su alma limpia, su entusiasmo por la vida. El entusiasmo es la cualidad más notable de un niño. Su opinión del mundo es magnifica, todo le encanta y le fascina. Podríamos decir que el secreto del genio estriba en conservar el alma de niño toda la vida hasta la ancianidad.

Que la vista de estos pequeños nos junte a todos para decir un sí grande y firme a la vida. Que también a nosotros nos caigan bien los niños, como le caen bien a Dios, que es el Padre de todos ellos. Tratemos de ser niños toda la vida, porque los niños son los que más disfrutan de este mundo, son los más felices, son amigos de Dios, y los que lleguen al cielo con una alma de niño no tendrán problemas para entrar.

domingo, 1 de enero de 2012

HOMILIAS: DOMINGO SANTA MARIA MADRE DE DIOS. 1 DE ENERO 2012


1.- EDUCAR EN LA PAZ
Por José María Martín OSA

1. - Celebramos la maternidad divina de María, el comienzo del año civil y la Jornada Mundial de la Paz. El tema litúrgico principal y más antiguo es la celebración de "Santa María, Madre de Dios", pues estamos en ambiente navideño -octava de Navidad- y desde hace siglos honramos a María con su mejor título: Madre de Dios. "José y María se admiraban de lo que decían los pastores", dice el evangelio de Lucas. Una vez más se nos muestra la fe y la humildad de María y de José. El texto del evangelio termina con el relato de la circuncisión. Es un rito que expresa las raíces judías de Jesús, el entronque con las promesas de los profetas del Antiguo Testamento. Jesús nació bajo la Ley, pero vino a rescatar a los que estaban bajo la Ley, para convertirles en hijos de adopción. Todos hemos sido rescatados por Jesús, pues Él es nuestro hermano. La Carta a los Gálatas nos recuerda que podemos llamar a Dios "¡Abba!", Padre. Es la mejor noticia que podía recibir: Dios es Padre, que me quiere, me perdona, está pendiente de mí, me guía por el buen camino. ¿Por qué temer, si Dios me acompaña siempre? En una ocasión escuché de labios de un joven musulmán, recién convertido al cristianismo, que lo que más le había impresionado de la fe cristiana es el experimentar que Dios es Padre, el poder dirigirse a Dios con la confianza de un hijo querido. Creo que no nos damos cuenta de la grandeza y el gozo que produce esta gran noticia: saber que Dios es mi Padre. Eliminemos de nuestras creencias el temor o el miedo, pues no tiene sentido en aquél que cree en el Dios revelado por Jesús. El nombre que recibe el Niño-Dios indica cuál es su misión; en aquel tiempo no se le ponía el nombre por casualidad o porque le gustase mucho al padre. Jesús significa "Dios salva", es decir Dios está a favor nuestro. La religión del miedo no es cristiana, sólo es verdadera la religión del amor.