lunes, 30 de abril de 2012

"Jesús y los niños". (30 de abril, día del niño).




En diversos evangelios, Jesús nos habla de los niños o nos pone en sus ejemplos a los pequeño. El niño es un ser débil y humilde, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados, no tiene nada que decir en la avidez de los adultos, el niño tiene conocimiento de su pequeñez y su debilidad. Jesús no solo quiere demostrarnos su gran amor por nuestros niños, en los Evangelios la sencillez de corazón es reclamada con insistencia, la limpieza y la humildad del espíritu es un requisito indispensable para llegar al Reino de los Cielos.

En un ocasión Jesús nos dijo: "El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió” Lc 9, 46-50

Sucedió que a los discípulos de Jesús se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. El pensamiento nos juega a veces una mala pasada, excitando pasiones por la codicia de la gloria, como les sucedió a algunos discípulos, entonces les vino en el pensamiento la idea de preguntar quien de ellos sería el mayor o el más grande. Parece que esta pasión nace cuando en una ocasión no pudieron curar a un endemoniado y se culparon entre ellos la impotencia de unos a otros. En otra ocasión ellos habían visto que Pedro, Santiago y San Juan, habían sido llamados aparte y llevados al monte.


Pero Jesús, conocía perfectamente bien el corazón de sus íntimos amigos, conocía lo que pensaban y lo que sentían y se daba cuenta lo que ellos planeaban y tramaban en su interior. Jesús, que sabe muy bien como salvar a los hombres de las caídas, cuando vio que se suscitaba esta idea en la mente de sus discípulos como un germen de amargura, antes que tomase incremento, la arrancó de raíz. Es así como conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, les dijo:
"El que recibe a este niño en mi Nombre me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe a Aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ése es el más grande".

 
El niño tiene el alma sincera, es de corazón inmaculado, y permanece en la sencillez de sus pensamientos, el no ambiciona los honores, ni conoce las prerrogativas, entendiéndose esto por el privilegio concedido por una dignidad o un cargo, tampoco teme ser poco considerado, ni se ocupa de las cosas con gran interés. A esto niños ama y abraza el Señor; se digna tenerlos cerca de sí, pues lo imitan. Por esto dice el Señor (Mt 11,29): "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".

Dos enseñaza muy claras, nos dejo aquí Jesús, una que enseña simplemente que los que quieren ser más grandes deben recibir a los pobres de Cristo por su honor, y otra los exhorta a ser párvulos en la malicia.

 
El mayor será quien reconozca su más grande indigencia ante Dios, y será mayor quien más ame al humilde.

jueves, 26 de abril de 2012

Ansiedad, flexiones y reflexiones



Nuestro destino no es nuestro
La tragedia griega visualiza la realidad de que nuestro destino sólo en parte depende de nosotros. Muchos problemas no dependen de uno. La vida da las patadas y nosotros somos su pelota favorita: un declinar brutal de la salud; un familiar que sufre un atropello; un padre reducido a un guiñapo por una embolia; una crisis económica general o un gobierno de choris y mentecatos que acaban con tu floreciente negocio; un hijo que te sale rana o que tu amor te abandone sin darte explicaciones y al cabo de un tiempo se case con otro. Son circunstancias graves o trágicas que coinciden en un punto: no dependen de ti sino de otros, del azar, de la Naturaleza, de Dios, de yo que sé.
Sufrimiento por impotencia
Durante un tiempo, ante la tragedia que sufrimos, desarrollamos algún tipo de culpabilidad, de sentimiento ambigüo: el padre del hijo golfo se pregunta en qué falló su educación; el novio abandonado se pregunta qué hizo mal; el que sufre un accidente en coche se pregunta de quién fue la culpa, y así todo... En realidad la mayor parte de los problemas nos los impone la vida, esa cabrona retorcida, y su solución, en el raro supuesto de que la tenga, no depende de nosotros.
Dos problemas en lugar de uno
Lo que sí depende de nosotros es no complicarnos todavía más la vida. Si dejas que un problema te afecte hasta el punto de producirte ansiedad e insomnio, entonces tienes dos problemas. Porque la ansiedad y el insomnio no sólo son perfectamente inútiles sino que resultan perjudicales; no te van a solucionar nada, son un problema extra que añadir al anterior. Así de sencillo. Dos en uno, como los detergentes...
Parches que no remedios
Hay formas de luchar contra la ansiedad y el insomnio: la tradicional es mamarte bien mamado, pero da resaca y acabas con el hígado y el cerebro fulminados, o el famoso tripón cervecero, así que en lugar de dos problemas: el problema original, más la ansiedad, acabas con tres. ¡Menudo negocio!
Otro remedio es la bulimia: comes como una bestia, y con la tripa llena el cerebro manda mensajes de felicidad. Pero como luego te sientes culpable y la balanza del cuarto de baño se queja mucho, no es un remedio recomendable aunque sí preferible a otros, más tóxicos y menos reversibles.
Entre esos últimos tienes la opción pastillera, eso que los brujos de bata blanca llaman ansiolíticos o hipnóticos, vamos, tranquimicinas y sobamuchotol. De hecho, a veces ocurre que no hay más remedio que pasar por el aro farmacéutico si el golpe es brutal y repentino. El problema de las pastillitas es que aunque evitan que te suicides o que casques por culpa de un infarto, tampoco son una panacea: te afectan la memoria, por ejemplo, y te restan espontaneidad.

Otro remedio no inócuo pero mucho menos insano es el azúcar, que tiene la gran virtud de que algunos de sus efectos -la euforia- son muy parecidos a los del alcohol, y de hecho los alcohólicos que deciden no beber recurren a veces al dulce cuando sienten ganas de arrearse un lingotazo. Así que si te tomas algo de dulce por la noche, cuando estás peor, sueltas algo de vapor y duermes, pero tienes que lavarte bien los dientes y si acudes a ese remedio con excesiva frecuencia, puedes generar otros problemas como desarrollar el culo azucarero que es la versión posterior -y con frecuencia femenina- del tripón cervecero que suele ser un territorio muy masculino.
La Oración de la Serenidad Los veinte millones de personas que han dejado de beber gracias a Alcohólicos Anónimos, rezan todos los días la bien llamada Oración de la Serenidad cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos (puede verse aquí un resumen histórico en inglés) pero que realmente ha sido reacuñada y divulgada por los grupos de A. A. “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia Las flexiones y los problemas Ora et labora, dijo San Benito. Asi que demás de esa magnífica oración, abogo por una forma mucho más razonable de acabar con las tristes reflexiones como son las alegres flexiones. No conozco ningún problema que se resista a la gimnasia. Cuando estoy particularmente acabado y desollado y no tengo a mano un perolo de macarrones, recurro a las flexiones. Los problemas se pueden catalogar en distintas categorías: - los que desaparecen con quince flexiones abdominales - los que exigen al menos veinte flexiones bien hechas. - los que superan las treinta flexiones No es necesario que el ejercicio sean abdominales, se puede uno torturar de muchos modos igual de sanos: una caminata de hora y media, apacible, por Madrid, también permite mandar a paseo -nunca mejor dicho- tristezas y obsesiones. Que como decía la gran canción de Mecano: "Hay qué pesado, qué pesado, siempre pensando en el pasado, no te lo pienses demasiado, que la vida está esperando".

martes, 24 de abril de 2012

Abrazar la vida



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Hay que abrazar la vida a cada instante. No pierdan el tiempo lamentándose por el pasado, el pasado ya acabó.

Hay que perdonar el pasado y a la gente que nos hizo daño.
No pasarse la vida acusando y lamentándose. Odio a la gente que vive quejándose por lo que hicieron los padres.


¿Saben lo que hicieron los padres? Lo mejor que podían hacer, lo único que sabían y podían hacer. Nadie se propone hacer daño a su hijo adrede, a menos que sea un psicótico.
 
 
 
¿Puedes perdonar? ¿Puedes olvidar? ¿Eres capaz de comprenderlos? ¿Eres capaz de abrazarlos? Abrázate a ti mismo. Comprende una vez más que eres un ser especial, único y maravilloso. ¡Que en todo el mundo hay uno solo como tú!

Abrázate querido amigo… Claro que estas tensionado, que a veces cometes tonterías, que te olvidas de que eres un ser humano, pero lo más importante de ti es que pese a todo, tienes la capacidad de crecer… Sólo estas comenzando.

lunes, 23 de abril de 2012

"October Baby": Una película pro-vida, entre las 10 más taquilleras en USA

Las salas de cine de los Estados Unidos han tenido una sorpresa en la primera semana de abril: se llama October Baby, de la que ya hablamos cuando estaba en fase de preproducción. Esta película ha logrado un gran éxito en taquilla, llegando al top 10 de los filmes más taquilleros y recuperando más del triple de su costo de producción.


Algo inaudito, porque es de las pocas películas claramente pro-vida del cine norteamericano actual. Cuenta la historia de Hanna, una joven universitaria adoptada que, al buscar a su madre biológica, descubre que ella la quiso abortar en el último trimestre de embarazo. Hanna se entera que logró sobrevivir a ese intento de asesinato y, entre lágrimas, visita la clínica donde intentaron abortarla. La historia, por cierto, está basada en una historia real, en la historia de Gianna Jessen. He aquí el tráiler.

La película es decididamente católica, pero eso no ha sido impedimento para que incluso las audiencias más liberales y agnósticas se muestren satisfechas tras la proyección del filme. "Estoy muy contento de los resultados -dice Jon Erwin, su director-; llegar a los primeros diez lugares, vistas las otras películas, ha sido un enorme éxito". Y éxito también en las audiencias: el 93% de los espectadores ha quedado satisfecho, según datos publicados en el periódico italiano Il Giornale. Esperaremos a que se estrene en España y Latinoamérica. ¿Qué sucederá? Muy probablemente, saltarán ahí chispas entre los críticos: o surge un debate polémico, o habrá campaña de silencio. Es cuestión de esperar...

jueves, 19 de abril de 2012

SAN EXPEDITO MÁRTIR

San Expedito fue comandante de una legión romana y como tal defendió al Imperio ante las invasiones de los Bárbaros. Al convertirse en cristiano fue martirizado (posiblemente por orden del emperador Diocleciano) en Melitene, Armenia (hoy Malatya, Turquía). Junto con él murieron sus compañeros de armas: Caio, Gálatas, Hermógenes, Aristónico y Rufo. Muchos otros mártires dieron gloria a Dios en su época, entre ellos Santa Filomena y San Jorge. Según la tradición, en el momento de la conversión, se le acercó el demonio, en forma de un cuervo que le gritaba "cras, cras cras" (En latín significa "Mañana, Mañana, Mañana"). Así trataba de persuadirlo a que dejase su decisión para después ya que el demonio sabe que lo que se deja para mañana hay mucha posibilidad de que se quede sin hacer. Pero Expedito aplastó al cuervo tentador con prontitud diciendo "¡HODIE, HODIE, HODIE!" (HOY, HOY, HOY). No dejaré nada para mañana, a partir de HOY seré cristiano". Así se convirtió en soldado de Cristo, utilizando desde ese momento su valor y disciplina para el Reino de Dios
Aunque se desconoce el origen su nombre, aparece en la Martiriología Romana junto a Hermógenes y compañeros. Su nombre es sinónimo con prontitud y se le tiene por gran y pronto intercesor.

A san Expedito se le invoca en problemas urgentes. Debemos saber que lo mas importante es renunciar a la vida de pecado y decidirnos cabalmente por Cristo. Seamos pues inspirados por su prontitud y valor al seguir a Cristo en tan difíciles circunstancias cuando los cristianos eran perseguidos a muerte. Que nosotros también digamos "HOY" a Jesús y aplastemos los engaños del tentador.

También se le venera como protector de jóvenes, estudiantes, enfermos, problemas laborales y de familia, y juicios.

Se alega que el santo aparece como un error de escribano cuando, en el siglo XIX, una caja de reliquias fue enviada a monjas francesas con la anotación: "expedir". Sheppard (1969). Pero esta hipótesis no puede ser cierta ya que Expedito era conocido en el siglo XVIII en Alemania y Sicilia y se le invocaba en casos de urgencia (Attwater).

En la iconografía, Expedito es representado como un soldado con una cruz en la que esta escrito "Hodie" (Hoy) y la hoja de palma (martirio). A sus pies hay un cuervo y la palabra "cras" (mañana).

Aunque no aparece en el actual calendario litúrgico no deja de ser un santo reconocido por la Iglesia.

ORACIÓN A SAN EXPEDITO
PARA VENCER LAS PRUEBAS
¡Señor Jesús acudo a tu auxilio!
¡Virgen Santísima socórreme!
San Expedito, tu que lleno de valor abriste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación de postergar tu entrega,
ayúdame a no dejar para mañana lo que debo hacer hoy por amor a Cristo.
Ayúdame desde el cielo a renunciar a todo vicio
y tentación con el poder que Jesús me da.
Que sea yo diligente, valiente y disciplinado al servicio del Señor,
y no me acobarde ante las pruebas.
Tú que eres el santo de las causas urgentes,
te presento mi necesidad (intención).
Sobre todo te pido que intercedas por mi para que persevere en la fe,
y así llegue al gozo del cielo con Cristo,
con la Virgen María, los ángeles y los santos.
Amén.

ORACIÓN A SAN EXPEDITO
Mi San Expedito de las causas justas y urgentes,
intercede por mi ante Nuestro Señor Jesucristo,
para que venga en mi socorro en esta hora de aflicción y desesperanza.
Mi San Expedito
tú que eres el Santo guerrero.
Tú que eres el Santo de los afligidos.
Tú que eres el Santo de los desesperados.
Tú que eres el Santo de las causas urgentes,
protégeme, ayúdame, otorgándome: fuerza, coraje y serenidad.
¡Atiende mi pedido! (hacer el pedido).
Mi San Expedito,
ayúdame a superar estas horas difíciles,
protégeme de todos los que puedan perjudicarme,
protege a mi familia, atiende mi pedido con urgencia.
Devuélveme la Paz y la tranquilidad.
Mi San Expedito!
Agradeceré tu intercesión por el resto de mi vida
propagando tu devoción entre los que tienen Fe.
cambiando mi vida y mis costumbres
glorificando desde ahora a nuestro Padre
y anhelando un día gozar contigo de la eterna bienaventuranza.
Amén
Padre Nuestro, Ave María y Credo.

domingo, 15 de abril de 2012

MI FAMILIA CATOLICA - LA DIVINA MISERICORDIA 1/3

Fiesta de la Divina Misericordia. Segundo Domingo de Pascua


"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300)

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.
La escencia de la devoción
La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:
1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.
Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".
2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.
"Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".
3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.
"Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".
4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.
"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".
5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia
al día.
"Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
 
La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia
Una propuesta de Santa Faustina Kowalska
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».
Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización.
Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).
Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo.
El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.

sábado, 7 de abril de 2012

Sábado Santo de la Sepultura del Señor



El descenso del Señor al abismo

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva.

El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo, nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: «Mi Señor esté con todos.» Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: «Y con tu espíritu.» Y, tomándolo por la mano, lo levanta, diciéndole: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»
 
Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: “Salid”, y a los que se encuentran en las tinieblas: "iluminaos”, y a los que duermen: “Levantaos.”

A ti te mando: Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza.
Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti, yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti, yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti, me he hecho hombre, semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto, he sido entregado a los judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado.

Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas, que he soportado para reformar, de acuerdo con mi imagen, tu imagen deformada; contempla los azotes en mis espaldas, que he aceptado para aliviarte el peso de los pecados, que habían sido cargados sobre tu espalda; contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero, pues los he aceptado por ti, que maliciosamente extendiste una mano al árbol prohibido.
 
Dormí en la cruz, y la lanza atravesó mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste, y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño del abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí que comieras del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

El trono de los querubines está a punto, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos; se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas, han sido abiertos los tesoros de todos los bienes, y el reino de los cielos está preparado desde toda la eternidad.

De una homilía antigua sobre el grande y Santo Sábado(PG 43, 439. 451. 462-463)

viernes, 6 de abril de 2012

LEVANTAMOS NUESTRA MIRADA HACIA LA CRUZ Y CONTEMPLAMOS UNA LUZ DEL AMOR

Is. 52, 13-53,12;
Sal. 30;
Hb. 4, 14-16; 5, 7-9;
Jn. 18, 1-19,42;
‘Se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y El, cargando con la cruz, salió al sitio llamado de la Calavera donde lo crucificaron…’ Ahí lo contemplamos en lo alto del Gólgota, en lo alto de la cruz. Hacia lo alto levantamos hoy los ojos porque fue levantado en lo alto para que todo el que crea en El alcance la salvación. ‘Cuando el Hijo del Hombre sea levantado en lo alto atraeré a todos hacia mí’,había dicho.
El mismo lo había anunciado aunque a los discípulos les costaba comprender. Es difícil aceptar la cruz, comprender el sentido del dolor y del sufrimiento. Pedro trataba de quitarle la idea de la cabeza. Fue una tentación más de Jesús que le dirá ‘apártate de mi que me estás tentando como Satanás’. El había subido decidido a Jerusalén sabiendo que el Hijo del Hombre iba a ser entregado y sería clavado en una cruz.

Ahí lo contemplamos, como nos decía el profeta, ‘desfigurado, no parecía hombre… sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado…’ No podría ser otra la figura de quien había sido abofeteado, maltratado, azotado, coronado de espinas, agotado y destrozado en su caminar bajo el peso de la cruz y ahora traspasado de pies y manos cosido al madero.

Quizá convendría preguntarnos en este momento ¿No nos damos la vuelta también cuando en la vida nos vamos encontrando a personas crucificadas en el dolor y el sufrimiento, en sus carencias y en sus penas? Cerramos los ojos o miramos a otro lado cuando nos encontramos a quien nos tiende la mano para pedirnos desde su necesidad; nos duele el sufrimiento de quien se retuerce en el dolor de una enfermedad incurable y preferimos no enterarnos; nos hacemos insensibles tantas veces ante las lágrimas del que se siente solo y apenado; cuántos rodeos vamos dando en la vida. ¿No nos estará pidiendo el crucificado del Calvario que aprendamos a mirar nuestro alrededor sin cerrar los ojos a cuanto sufrimiento nos rodea?

Todo en la vida se nos llena de oscuridad cuando nos vemos envueltos por el dolor y la muerte. Rehuimos esas sombras que parece que nos hacen daño y nos ciegan el corazón. Pero tenemos que mirar a lo alto de frente a frente para que sepamos encontrar la luz. Hoy levantamos nuestra mirada hacia la cruz y contemplamos a quien en ella está clavado para encontrar un sentido y un valor, una luz que nos ilumine. Tras todo ese dolor y sufrimiento de Jesús hay una fuerte luz que tenemos que saber descubrir sin dejar oscurecer el corazón en las tinieblas. Es la luz del amor.



Miramos al que ‘soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores… fue traspasado por nuestras rebeliones y triturado por nuestros crímenes, decía el profeta; nuestro castigo saludable vino sobre él y sus cicatrices nos curaron… voluntariamente se humillaba y no abría la boca, como cordero llevado al matadero… el Señor quiso triturarlo con el sufrimiento y entregar su vida como expiación…’



No hay amor más grande que el de quien entrega su vida por los que ama. Y es ese amor el que descubrimos en la cruz. Voluntariamente se había entregado, había subido a Jerusalén y subido a la Cruz. Es el amor el que lo guiaba porque sólo buscaba nuestra salvación. Así de inmenso e infinito es su amor porque es amor divino, porque es el amor de Dios que siempre nos busca y nos llama para ofrecernos la vida y la salvación. Es el Cordero que se inmola, verdadero cordero pascual que se sacrifica y nos trae el perdón. Así lo anunciaba el Bautista, ‘el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’.
Esa es la luz fuerte que brilla desde la cruz y que nos da sentido y valor. Es el amor de un Dios que nos redime, que nos levanta, que nos llena de vida, que nos inunda de su luz, que quiere contagiarnos de su amor. Por eso levantamos los ojos a lo alto de la cruz, para ver el amor que nos salva. Y porque creemos en quien de esa manera nos ama encontraremos el amor, encontraremos la vida, encontraremos la salvación.

La noche del jueves, en la cena pascual, había comenzado llena de solemnidad porque se comenzaban a suceder muchas cosas asombrosas. Todo eran pasos que nos iban conduciendo cada vez a algo más hondo y más especial. Era la comida del cordero pascual que celebraba y recordaba una pascua importante para el pueblo, pero pronto poco a poco se iba abriendo el camino a una Pascua más profunda. Dios se hacía presente cada vez con mayor intensidad en todos los signos de amor que se iban realizando, el lavatorio de los pies, la eucaristía, el sacerdocio que dejaba instituido. Todo conducía a este momento grande que hoy estamos viviendo, a este paso de Dios salvador desde la cruz en el amor más grande.

Allí nos dejaba su Cuerpo entregado y su Sangre derramada en el sacrificio de amor de su vida en la Eucaristía. Ahora contemplamos esa entrega hasta el final, esa sangre derramada que será la señal de la Alianza de amor definitiva y eterna de Dios con nosotros. Por ya desde ahora cada vez que comemos aquel Pan y bebemos de aquella copa estaremos proclamando para siempre la muerte de Jesús, la victoria de amor de Cristo definitiva y eterna que nos garantiza para siempre el amor de Dios.

Nos sentimos abrumados y en cierto modo confundidos ante todo lo que sucede y contemplamos. Nos sentimos inmensamente impresionados y hasta sorprendidos a los pies de la cruz de Jesús ante tanto amor. Pero, aún en la pena y dolor por nuestro pecado, nos sentimos gratamente emocionados y con gozo en el alma por tanto amor que nos perdona y nos llena de vida.
Proclamemos nuestra fe, llenémonos de esperanza, cantemos nuestro amor viviendo la vida nueva que brota de la cruz. Al que contemplamos en esta tarde colgado del madero lo sabemos victorioso. Ya es victoria sobre el pecado y la muerte, su muerte en la cruz. Pero al tercer día resucitará y completaremos el ciclo de la Pascua, de ese paso de Dios hoy y ahora por nuestra vida. ‘Acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente’.

Contemplemos y oremos; contemplemos y escuchemos allá en lo hondo del corazón; contemplemos y salgamos por el mundo repartiendo amor, mitigando dolor, compartiendo la vida y la esperanza a cuantos crucificados contemplamos a la vera del camino. Anunciémosle a todos con nuestra vida y con nuestro amor que en Jesús encontraremos la paz, la vida, la salvación. Que desde la Cruz de Jesús nuestro mundo se llene de esperanza.

El silencio de María.

jueves, 5 de abril de 2012

Jueves Santo. Cena del Señor. Institución de la Eucaristía.




Empezamos el Triduo Pascual, cima o culmen del año litúrgico.

En "el sacratísimo triduo del crucificado, del sepultado y del resucitado" o Triduo Pascual, la Iglesia celebra en "intima comunión con Cristo su Esposo" los grandes misterios de la redención (DPPL 138). La celebración de estos tres días brilla como la culminación de todas las celebraciones que la comunidad cristiana realiza durante todo el año.

Con la celebración de esta tarde, iniciamos la gran celebración de la Pascua cristiana, que se prolonga hasta el Domingo de Pascua. Desde tres dimensiones distintas celebramos la totalidad del misterio: 1.- La forma que Jesús nos dejó hacer memoria de su pasión, muerte y resurrección (Jueves Santo); 2.- La dimensión de humillación y de muerte que encierra el misterio de la Pascua (Viernes y Sábado Santo); 3.- La dimensión de resurrección de vida y de gloria (Vigilia Pascual y Domingo de Pascua).

El Calendario litúrgico titula la celebración de esta tarde: "Misa en la Cena del Señor". Perfectamente podía titularse también: "Celebración litúrgica de la Pascua cristiana", o también: "El amor, centro de la celebración pascual cristiana".
Éste será para ustedes un día memorable.

Los evangelios sinópticos parecen indicar, que Jesús celebró la última cena siguiendo el rito pascual judío. En todo caso, la cena de despedida que Jesús celebra con los discípulos, se desarrollo dentro del ambiente de las celebraciones pascuales judías.

El Éxodo ofrece la fijación del rito judío de la celebración de la Pascua. Varios de sus elementos están presentes en la celebración de la Pascua cristiana. El sentido de memorial: la Pascua surge para hacer memoria de un acontecimiento mayor en la historia de Israel: la liberación de la esclavitud de Egipto.

La celebración anual, que establece la comunión con el hecho salvador a través de unos signos. Finalmente, entre los signos que se utilizan están el pan y el vino.

La celebración pascual cristiana, revive y reactualiza el hecho central de la historia de la salvación: la muerte y resurrección de Jesús. Lo celebramos cada año y lo ritualizamos de modo especial en la celebración eucarística, bajo los signos del pan y del vino. Hoy hacemos memoria de esta primera celebración de la Pascua cristiana, que Jesús realizó con los discípulos. Estamos ante una nueva Pascua, que tiene una forma nueva de celebración.
Hagan esto en memoria mía hasta que vuelva.
Pablo nos ofrece el documento más antiguo sobre la celebración de la eucaristía. Nos señala el momento inicial: "La noche en que Jesús fue entregado". Nos indica el sentido de la celebración: "En memoria mía".

En la celebración de la eucaristía, estamos reviviendo la entrega de Jesús, que tiene lugar aquella misma noche; el derramamiento de su sangre, su muerte, que tiene lugar al día siguiente; y la victoria final, que acontece tres días después.

Esta reactualización permanente de la muerte y resurrección de Jesús, como hecho salvador, hemos de repetirlo "hasta que él vuelva". Cada celebración de la "cena del Señor", es una proclamación gozosa de su muerte y de su resurrección, como misterio de vida y de salvación. De hecho, es toda la vida de Jesús, entregada como servicio de salvación por todos y de modo especial por los más pobres, la que se hace presente en la eucaristía, para que comulguemos con su espíritu.

Jesús dice a toda la comunidad de sus discípulos: "Hagan esto en memoria mía". Tenemos que hacer memoria de Jesús celebrano la eucaristía; pero sobre todo, siendo "memoria viva" de su entrega hasta la muerte por los que necesitan rdención y "memoria viviente" de su vida gloriosa de resucitado.

Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo.
Con la narración de la cena, inicia san Juan el llamado "libro de la gloria", que el evangelista designa como "la hora de pasar del mundo al Padre". Se trata sencillamente de su "Pascua". En su relato de la cena, Juan no menciona la institución de la eucaristía. Sin embargo, nos ofrece dos signos eminentemente pascuales, como propuesta a los discípulos de entonces y de ahora: el servicio humilde, y el amor hasta dar la vida.

Repetidas veces Jesús había dicho: "El Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar la vida como rescate por muchos" (Mc 10,45). Ha llegado la hora de que se cumpla su palabra.

Lavar los pies a los discípulos es el primer signo que ofrece Juan en la cena. El hecho de lavar los pies era considerado como un servicio humilde; no se podía imponer ni a un esclavo judío. Se comprende la sorpresa de los discípulos, y la negativa de Pedro a dejarse lavar los pies. Frente por frente, tenemos al "Señor" y "Maestro", pero igual Jesús-siervo, lavando los pies. Es el mismo Jesús.
Mi mandamiento es que se amen unos a otros.

El otro signo que ofrece Jesús en la cena es el amor. El amor es el que sentido a toda la obra de Jesús, especialmente a su pasión, a su muerte y a su resurrección, y los acontecimientos pascuales constituyen la manifestación suprema de este amor.

"Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos". Éste es el signo pascual de Jesús. Él amó así; y la propuesta es: "Amen como yo he amado".

Pablo también relaciona la celebración de la "cena del Señor, con el amor. No duda en afirmar: celebrar la eucaristía, sin compartir fraterno de bienes con los necesitados, no es celebrar la "Cena del Señor". Por eso, recuerda a los corintios la cena que celebró Jesús. La cena que él celebró, es la que él nos manda hacer memoria.

martes, 3 de abril de 2012

«¿Entonces, también tú te dejaste extraviar?»

Vivimos en un mundo donde el amor mismo es condenado: lo llaman debilidad, cosa que hay que superar. Algunos dicen: «El amor no tiene importancia, hay que desarrollar más bien sus fuerzas; qué cada uno se vuelva tan fuerte como pueda; ¡y qué la debilidad perezca!» También dicen que la religión cristiana con sus sermones sobre el amor, es del pasado... Es así: os vienen con estas doctrinas, y hasta encuentran a gente que las adopta voluntariamente.El amor es desconocido: «el Amor no es amado» decía en su tiempo San Francisco de Asís; ¡y algunos siglos más tarde en Florencia, santa María Magdalena de Pazzi tocaba las campanas del monasterio de su Carmelo para que el mundo sepa qué bello es el Amor! Yo también, ¡yo querría tocar las campanas para decir al mundo qué bello es amar!
El neo-paganismo (…) puede repudiar el amor, la historia nos enseña que, a pesar de todo, venceremos este neo -paganismo con el amor. No abandonaremos el amor. El amor recobrará los corazones de estos paganos. La naturaleza es más fuerte que la filosofía. Que una filosofía condene y rechace el amor y lo llame debilidad, el testimonio viviente del amor renovará siempre su fuerza para conquistar y cautivar los corazones de los hombres.
«Invitación al heroísmo en la fe y el amor»
Beato Tito Brandsma

domingo, 1 de abril de 2012

DOMINGO DE RAMOS




HOMILÍA

El tiempo cuaresmal da paso a la Semana Santa y a las grandes celebraciones que en ella tienen lugar. Comenzamos hoy con el llamado “Domingo de Ramos” porque con ramos de olivo y de otros árboles, a los que añadieron mantos y palmas, fue como recibieron a Jesús a la entrada de la ciudad de Jerusalén. Montado en un asno, rodeado de los suyos, fue aclamado por una multitud entusiasta que le agradecía así los milagros hechos para curar y sanar, para limpiar y resucitar. El agradecimiento no venía sólo por los milagros sino también por su cercanía, por el amor derramado, por el cariño que experimentaron tantos necesitados que se sintieron acogidos y amados por él. La entrada triunfal de Jesús está, sin embargo, teñida de tristeza. Jesús sabe lo que va a venir después: su pasión, su muerte. Por eso, en sus labios hay una sonrisa, sin duda, pero su corazón vive la lógica angustia.
     En esta Semana Santa, que hoy comenzamos, recordaremos la última Cena de Jesús con los suyos. Una cena hecha de gestos y de palabras. Ahí está la proclamación del mandamiento del amor como el signo distintivo de los cristianos y ese arrodillarse ante todos y cada uno de los apóstoles para lavarles los pies y decirles cómo deben estar los unos al servicio de los otros. La última cena del Jueves Santo nos hablará también de la institución de la eucaristía, del Jesús que se queda en el pan y en el vino para que nosotros, haciendo memoria de él, le podamos recibir en nuestro corazón. Este día nos mostrará la traición de uno de los suyos y la huida de todos los demás cuando, unas horas más tarde, sea prendido.
El Viernes Santo será el día en el que le veremos azotado, escarnecido, humillado. El día en el que le obligarán a tomar la cruz y a emprender el camino hacia el Calvario. Un camino en el que tropezará muchas veces, en el que será ayudado por el Cirineo, en el que se encontrará con María, su madre y, según la tradición, con una Verónica compasiva que enjugará su rostro lleno de sangre, sudor y lágrimas. Un camino que terminará cuando sea clavado en la cruz y elevado con ella como le había dicho, en su día, a Nicodemo. Las miradas de todos los presentes se fijarán en él, sin intuir siquiera el misterio de redención y de salvación que está teniendo lugar.
La muerte no es el final del camino para nadie porque tampoco lo fue para Jesús. Tras la muerte y la sepultura, vendrá la resurrección y la vida. Algo que celebraremos y que pondremos de relieve en la Vigilia Pascual y en el día de Pascua de Resurrección, el día más grande, más importante de nuestra historia como cristianos. Algo que venimos recordando y celebrando, como sabemos, cada domingo. Por eso nos reunimos precisamente en ese día y no en otro. Vivamos con fe estos días santos.