miércoles, 18 de diciembre de 2013

Creo que los Reyes Magos la tuvieron más fácil...

 Creo que los Reyes Magos la tuvieron más fácil...
Salir de su tierra, seguir una estrella, preguntarle a Herodes dónde y trasladarse a Belén...
Además no tuvieron que pensarla mucho para sus dones... Oro, incienso y mirra bastaron...... El Niño Jesús no puso peros... Sonrió al verles y les regaló la fe sin revuelos... Niños se volvieron a sus tierras como vasallos de un nuevo Reino a anunciar la Buena Nueva al mundo entero...

¡Pero nosotros!!!! Eso de hacerle al rey mago, al Niño Dios o al Santa Claus... Según el caso... Es toda una odisea...
Tal que si hoy Melchor, Gaspar y Baltazar tuviesen que hacerlo de nuevo no sé sí animarían...

Tiendas, ofertas navideñas, multitudes de gentes buscando el regalo perfecto, muchas cosas inútiles que te las hacen ver como perfectas...
Peor aún, si escucharan lo que por ahí se comenta... No es de marca, este color no es el que yo buscaba, quería el nuevo modelo pues el que tengo es obsoleto, etc...
Seguramente sí nosotros llegáramos con oro, incienso y mirra, nos sé que tan contentos haríamos a los niños modernos...
Pero no es mala idea...
Regalar el oro de nuestro tiempo...
El incienso de nuestra oración...
La mirra de nuestro cariño y amor...
Sería más sencillo y entonces sí verdaderos Reyes Magos seríamos...

martes, 10 de diciembre de 2013

MARÍA, PRIMERO MADRE

María tenía sus planes, pero en medio de esos planes le surgió otro Plan: una propuesta de Dios, la quería para que fuese la Madre de su Hijo Predilecto durante su paso por la tierra. Así de repente, la propuesta es muy dura, comprometida y arriesgada. Difícil de decidir y muchos problemas a los que responder.
En un intento de traducirla a nuestros días, podríamos imaginarnos algo así: Una madre, comprometida pero soltera.  En su tiempo un delito. Hace unos años, un escándalo. Ahora, menos, pero quizás inoportuno porque interrumpe mis proyectos y mis ambiciones personales: trabajo, giras, viajes, intereses económicos, fiestas...etc. Un hijo/a que se presenta en unos momentos no pensados ni deseados. ¿Qué hacer? Mejor, ¿qué haríamos ahora nosotros?

Sabemos lo que hizo María, y tras reflexionar qué haríamos nosotros, descubrimos el valor, la humildad, la obediencia, el desapego, la valentía, el olvido de sí, la disponibilidad, el servicio a su prima Isabel en esas condiciones de incertidumbre y compromisos, pero sobre todo, la confianza y fe en el Plan de Dios. Todo eso fue primero para María, Madre, antes los problemas aparente de infidelidad a José, a sus leyes, a la familia, a los amigos y pueblo. María, la esclava del Señor supo, saliendo de su vida, responder "Sí" a la llamada de Dios.

Ahora nos toca a nosotros. Nuestros problemas, ya planteados, primeros, antes de respetar la vida del niño/a (aborto). Matamos porque primero pensamos en nosotros sin importarnos lo que le suceda al otro. En este caso al niño que llevamos dentro del vientre. Posiblemente celebramos la Navidad, ¿pero qué celebramos? ¿La vida o la muerte?, porque mientras celebramos la Navidad hay muchos niños que son asesinados por sus mismos padres. No les permiten nacer, y Jesús no puede llegar a nacer en sus corazones porque los hombres no lo permiten.

Hay mucha gente luchando y armando lío por el derecho a vivir de esos niños. Pero tú y yo haremos también Navidad si, aparte de rezar, donde quiera que estemos defendemos la vida cuando la oportunidad se nos presenta, y habrá muchas oportunidades para hacerlo. Sólo necesitas estar disponible, atenta/o y ponerte en Manos del Espíritu. Así lo hizo María, hasta el punto de huir a los pocos días a Egipto para proteger a su Niño de la muerte. Supo dejar todo, no sólo de palabra sino con su vida también.
Fuente: Salvador Pérez Alayón.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ojo con una fe gaseosa

Ni la aridez agresiva de la fe, ni un estado donde todo es bueno, en el que no existe posibilidad para el juicio cristiano.
Una fe que no estuviera unida por fuertes vínculos a la persona de Cristo, tal y como se manifiesta en los Evangelios, no sería tal fe sino un remiendo humano llevado por el camino de la facilidad sin exigencia. Y en verdad que hoy uno de los riesgos que nos acecha, junto con el de quedarnos en el margen del camino en una sociedad que discurre hacia otra parte, es venir a ser una especie de sucedáneo de los hippies de los años sesenta y setenta del siglo pasado. Una especie de hippies espirituales que todo el día van repitiendo un mantra: love, love, love. 

Dios es amor, claro que sí; y misericordia, evidente. Y Jesucristo es la manifestación más radical y extrema de todo ello. Pero, Dios, como nos muestra Jesucristo, es también exigencia de la Ley y de la justicia. Jesucristo es un yugo suave, pero yugo a fin de cuentas. Carga ligera, soportable para cada ser humano, pero carga. Esto es lo que a veces se olvida en exceso.


Ni la aridez agresiva de la fe convertida en una ideología política, como por desgracia nos muestran algunos programas pretendidamente católicos o algunas organizaciones políticas que se llaman católicas, ni un estado difuso e inasible, delicuescente, gaseoso, donde todo es bueno, en el que no existe posibilidad para el juicio cristiano. En definitiva, una forma de pensar y actuar donde el acto bueno no puede existir por la sencilla razón de que no existen actos malos. Pero esto no es así, el sacramento de la reconciliación está ahí por una razón concreta: porque pecamos, y esto quiere decir que actuamos mal. Pero, no solo actuamos mal nosotros, los cristianos, sino también y en gran medida, y así lo muestra el mundo, los que no lo son, que también pecan contra la Ley. Y lo digo porque en ocasiones hay discursos en los que el pecado solo parece anidar en los cristianos, aunque eso nunca puede justificar nuestra exigencia de testimonios de Cristo.

Dios da el perdón, claro que sí, siempre, siete veces siete, pero es importante recordar que para que este perdón exista el pecador debe tener el sincero propósito de enmienda. Que después, a pesar de todos sus esfuerzos, vuelva a caer es una cosa, pero que no exista propósito o que la enmienda desaparezca de la actitud..., eso hace inválido el perdón. No existe posibilidad de engaño ante Dios. No porque Dios no lo conceda sino porque el hombre con su actitud lo rechaza.

La Iglesia nunca ha confundido el pecado con el pecador. Es exigente con el primero y lo rechaza, y acoge al segundo siempre. Pero lo acoge para redimirlo. Jesucristo le dice a la mujer pública: "nadie te acusa, puedes irte". Pero añade: "ves y no peques más". Esa es la cuestión.
No podemos, en nombre del amor, olvidar las otras dimensiones de exigencia de la fe y debemos situar cada cosa en la jerarquía correcta. Nuestra vida debe seguir el camino de Cristo y no una caricatura del mismo construida por nuestra comodidad. Seguirlo en toda su plenitud y con todo lo que ello entraña. 

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos

Fuente: www.forumlibertas.com

Le dan la unción de enfermos, se cura y demanda al hospital


 
Jerzy R. es polaco. Hasta hace poco estaba moribundo, en coma y deshauciado por los médicos. A pesar de ser ateo y sin su conocimiento, recibió la unción de enfermos. La noticia no explica si algún familiar la pidió para él o si fue cosa del sacerdote del hospital. La cuestión es que después de recibir el sacramento, Jerzy se curó.
Ahora ha denunciado al hospital y reclama una compensación de 21.000 euros por lo que considera “daño inmaterial grave”.

 La cuestión que me planteo es por qué un sacerdote católico dio el sacramento de la unción de enfermos a un ateo declarado. ¿Tal vez no sabía que éste no era creyente? La Iglesia, que yo sepa, dice que en peligro de muerte los ministros católicos pueden administrar lícitamente los sacramentos, no sólo a los católicos, sino también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos. Como veis, no era este el caso.

 Lo que ha quedado claro es que Jerzy ni creía ni cree, de lo cual es muy libre. Los católicos, evidentemente, podemos y debemos rezar por todos, creyentes o no. Pero no se deben dar los sacramentos a los que no lo pidan, salvo que no puedan hacerlo y conozcamos antes su deseo expreso.  De hecho, el Derecho Canónico, haciendo referencia a los casos en que los enfermos no pueden expresarse, dice que este sacramento debe administrarse a los que cuando estaban en posesión de sus facultades lo hayan pedido al menos de manera implícita.

martes, 12 de noviembre de 2013

ABIERTO A TODO PUBLICO. !Bravo!



Saludos
 
 
 
 
ESTE MENSAJE ESTÁ DIRIGIDO A CREYENTES Y NO CREYENTES.
 
SE NECESITAN SANTOS SIN SOTANA
 
El Papa Francisco dijo:
 
Piensen en una madre soltera que va a la Iglesia o a la parroquia, y le dice al secretario: QUIERO BAUTIZAR A MI HIJO.
y el que le atiende le dice: No, no se puede, porque Ud. no se ha casado...

Tengamos en cuenta que esta madre tuvo el valor para continuar con un embarazo.
Y con qué se encuentra.   Con una puerta cerrada!

Y así, si seguimos este camino y con esta actitud,
no estamos haciendo bien a la gente, al Pueblo de Dios.

Jesús creó los siete sacramentos.
Y con este tipo de actitud creamos un octavo: ¡el sacramento de la aduana pastoral!

"QUIEN SE ACERCA A LA IGLESIA DEBE ENCONTRAR PUERTAS ABIERTAS
Y NO FISCALES DE LA FE".

El papa Francisco acaba de decir:
Necesitamos santos sin velo, sin sotana.
 
Necesitamos santos de jeans y zapatillas.

Necesitamos santos que vayan al cine, escuchen musica y paseen con sus amigos.

Necesitamos santos que coloquen a Dios en primer lugar y que sobresalgan en la Universidad.

Necesitamos santos que busquen tiempo para rezar cada dia
y que sepan enamorarse en la pureza y castidad, o que consagren su castidad.

Necesitamos santos modernos, santos del siglo XXI con una espiritualidad
insertada en nuestro tiempo.

Necesitamos santos comprometidos con los pobres y los necesarios cambios sociales.

Necesitamos santos que vivan en el mundo,
se santifiquen en el mundo y que no tengan miedo de vivir en el mundo.

Necesitamos santos que tomen Coca Cola y coman hot-dogs,
que sean internautas, que escuchen iPod.

Necesitamos santos que amen la Eucaristia y que no tengan vergüenza de tomar
una cerveza o comer pizza el fin de semana con los amigos.

Necesitamos santos a los que les guste el cine, el teatro, la musica, la danza, el deporte.

Necesitamos santos sociables, abiertos, normales, amigos, alegres, compañeros.

Necesitamos santos que esten en el mundo
y que sepan saborear las cosas puras y buenas del mundo, pero sin ser mundanos".

Esos tenemos que ser nosotros!!!

viernes, 1 de noviembre de 2013

Verdades olvidadas

Seremos juzgados. 

2.ª ¿Quiénes serán juzgados? La humanidad en pleno, absolutamente todos los hombres del mundo, sin excepción. Desde Abel, que fue el primer muerto que conoció la humanidad, hasta los que mueran en la catástrofe final del mundo. Todos: los buenos y los malos. Lo dice la Sagrada Escritura: Al justo y al impío los juzgará el Señor (Ecl. 3, 17), incluso al indiferente que no piensa en estas cosas, incluso al incrédulo que lanza la carcajada volteriana: “¡Yo no creo eso!” Será juzgado por Dios, tanto si lo cree como si lo deja de creer. Porque las cosas que Dios ha establecido no dependen de nuestro capricho o de nuestro antojo, de que nosotros estemos conformes o lo dejemos de estar. Lo ha establecido Dios, y el justo y el impío serán juzgados por Él en el momento mismo de producirse la muerte real. ¡Todos, sin excepción!
 
3.ª ¿Dónde y cómo se celebrará el juicio particular? En el lugar mismo donde se produzca la muerte real: en la cama de nuestra habitación, bajo las ruedas de un automóvil, entre los restos del avión destrozado, en el fondo del mar si morimos ahogados en él..., en cualquier lugar donde nos haya sorprendido la muerte real. Allí mismo, en el acto, seremos juzgados.
Y la razón es muy sencilla, señores. El juicio consiste en comparecer el alma delante de Dios, y Dios está absolutamente en todas partes. No tiene el alma que emprender ningún viaje. Hay mucha gente que cree o se imagina que cuando muere un enfermo el alma sale por la ventana o por el balcón y emprende un larguísimo vuelo por encima de las nubes y de las estrellas. No hay nada de esto. El alma, en el momento en que se desconecta del cuerpo, entra en otra región; pierde el contacto con las cosas de este mundo y se pone en contacto con las del más allá. Adquiere otro modo de vivir, y entonces, se da cuenta de que Dios la está mirando. Dice al apóstol San Pablo que Dios “no está lejos de nosotros, porque en Él vivimos y nos movemos y existimos” (Hech. 17, 28). Así como el pez existe y vive y se mueve en las aguas del océano, así, nosotros, existimos y vivimos y nos movemos dentro de Dios, en el océano inmenso de la divinidad. Ahora no nos damos cuenta, pero en cuanto nuestra alma se desconecte de las cosas de este mundo y entre en contacto con las cosas del más allá, inmediatamente lo veremos con toda claridad y nos daremos cuenta de que estamos bajo la mirada de Dios.
Pero me diréis: ¿El alma comparece realmente delante de Dios? ¿Ve al mismo Dios? ¿Contempla la esencia divina?
Claro está que no. En el momento de su juicio particular, el alma no ve la esencia de Dios, porque si la viera, quedaría ipso facto beatificada, entraría automáticamente en el cielo, y esto no puede ser –al menos, en la inmensa mayoría de los casos– porque puede tratarse del alma de un pecador condenado o de la de un justo imperfecto que necesita purificaciones ultraterrenas antes de pasar a la visión beatífica.
¿Cómo se produce entonces el juicio particular? Escuchad:
El desconectarse del cuerpo y ponerse en contacto con el más allá, el alma contempla claramente su propia sustancia. Se ve a sí misma con toda claridad, como nos vemos en este mundo la cara reflejada en un espejo. Y al mismo tiempo contempla claramente en sí misma, con todo lujo de detalles, el conjunto de toda su vida, todo cuanto ha hecho acá en la tierra. Veremos con toda claridad y detalle lo que hicimos cuando éramos niños, cuando éramos jóvenes, en la edad madura, en plena ancianidad o decrepitud: absolutamente todo. Lo veremos reflejado en nuestra propia alma. Y veremos también, clarísimamente, que Dios lo está mirando. Nos sentiremos prisioneros de Dios, bajo la mirada de Dios, a la que nada absolutamente se escapa. Y ese sentirse el alma como prisionera de Dios, como cogida por la mirada de Dios, eso es lo que significa comparecer delante de Él. No le veremos a Él, ni tampoco a Nuestro Señor Jesucristo, ni al ángel de la guarda, ni al demonio. No habrá desfile de testigos, ni acusador, ni abogado defensor, ni ningún otro elemento de los que integran los juicios humanos. No veremos a nadie más que a nosotros mismos, o sea, a nuestra propia alma, y, reflejada en ella, nuestra vida entera con todos sus detalles. Y al instante recibiremos la sentencia del Juez, de una manera intelectual, de modo parecido a como se comunican entre sí los ángeles.
Los ángeles, señores, se comunican por una simple mirada intelectual. No a base de un lenguaje articulado como el nuestro –imposible en los espíritus puros–, sino de un modo mucho más claro y sencillo: simplemente contemplándose mutuamente el entendimiento y viendo en él las ideas que se quieren comunicar. A esto llamamos en teología locución intelectual.
Pues de una manera parecida recibiremos nosotros, en nuestro juicio particular, una locución intelectual transmitida por Cristo Juez; una especie de radiograma intelectual firmado por Cristo, que nos dará la sentencia: “¡A tal sitio!” Y el alma verá clarísimamente que aquella sentencia que acaba de recibir de Cristo es precisamente la que le corresponde, la que merece realmente con toda justicia. Y en esto consiste esencialmente el juicio particular.
 (De “El Misterio del más allá” – P. Royo Marín)
 

martes, 29 de octubre de 2013

Compartiendo vida... ???


¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿y lo de más allá?...
¿Por qué quiero razonar todo? ¿por qué no doy paso a la fe que no entiende de razones?
Siempre hay un porqué... Estamos vivos y eso conlleva hacernos preguntas existenciales que a veces nos absorben hasta tal punto de no entender nada de nada.
Los humanos somos así... nos preguntamos el porqué de todo lo que existe pero hay cosas que no tienen explicación.
¿Acaso se puede explicar el amor humano? ¿el sentimiento de cariño y empatía que surge entre las personas? ¿Se puede explicar la entrega generosa que nos desgasta físicamente? ¿se entiende la fe? ¿se entiende la muerte o la vida?...
Hacernos preguntas es fundamental para vivir desde la verdad y coherencia pero no podemos vivir en un interrogante continuo porque en la vida no todo tiene explicación. Cristo no preguntó... simplemente amo hasta el extremo.

jueves, 24 de octubre de 2013

Vuelve a empezar

Olvidar el pasado.

El pasado nos impide volver a empezar, porque nos hacer recordar lo que fuimos o lo que dejamos de ser, y nos ata las alas del espíritu para poder desplegarlas y comenzar una nueva vida.
Debemos aprender a vivir el momento presente, sin lamentarnos por el pasado, porque mientras pensamos y repensamos en el pasado, se nos pasan las horas y los días, y así nunca comenzamos de nuevo.
Y tenemos que hacer el esfuerzo de olvidar también las ofensas que nos hicieron, porque si guardamos rencor y odio, y no sabemos perdonar de corazón, seguiremos siempre atados no sólo al pasado, sino a Satanás, que nos tendrá capturados en su red, y así no tendremos nunca paz, porque la paz viene de un corazón reconciliado con Dios y con los hermanos.
Dicen los santos que: “La imaginación es la loca de la casa”. Y efectivamente tenemos que saber dominar y controlar nuestra imaginación, que nos lleva al pasado, o al futuro, y no nos deja vivir bien el presente, comenzando cada día una nueva vida.
Dejemos de lamentarnos por las cosas que hicimos o que no hicimos, pues Dios ya sabía desde la eternidad que las haríamos o que no las haríamos, y ha provisto para darnos la oportunidad de empezar de nuevo, y ser mejores personas a partir de hoy.

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Y tú, ya sabes amar?



Yo estoy aprendiendo...

Yo estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aún cuando ellas me defrauden, aún cuando se salgan del ideal que yo tengo de ellas, y aún cuando ellas me hieran con palabras ásperas o acciones irreflexivas.

Es difícil de aceptar a las personas así como ellas son, y no como yo quiero que sean. Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo, porque yo estoy aprendiendo a amar.
 
Yo estoy aprendiendo a escuchar. Para escuchar con los ojos, con los oídos, con el alma, y con todos los sentidos, lo que dice el corazón, lo que dicen los hombres caídos, los ojos tristes, y las manos inquietas. Para escuchar el mensaje que esconden las palabras, para descubrir la angustia guardada, la inseguridad enmascarada, y la soledad encubierta. Para penetrar en la sonrisa
falsa, la felicidad simulada, y la adulación exagerada. Para descubrir el dolor de cada corazón, para descifrar el porqué de las lágrimas. Poco a poco, yo estoy aprendiendo a amar.

Yo estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, limpia las heridas, y borra las cicatrices que la incomprensión e inseguridad grabaron en mi corazón herido. El amor alivia la herida que dejaron los pensamientos dolorosos, y no cultiva las ofensas con piedades y autocompasión. El amor perdona, da alivio, y extingue todo el dolor en el corazón.
Yo, paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar y a amar. Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor dentro de cada vida. Estoy aprendiendo que el afecto y la aceptación, son necesarias para
soportar las experiencias duras vividas a lo largo de los años.

Yo estoy aprendiendo a ver el alma de las personas, y las posibilidades que Dios les dio. Yo estoy aprendiendo, aunque tropezando, yo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a poner de lado
mis propios dolores, mis intereses, mi ambición y mi orgullo, cuando éstos impiden el bienestar y la felicidad de alguien.

!Pero, cómo es de lento aprender¡, y !cómo es de difícil amar!. Aún así, yo estoy aprendiendo a amar.

¿Y tú, ya sabes amar?

miércoles, 9 de octubre de 2013

Onomástica de Sara.

Sara (שָׂרָה) fue la esposa de Abraham y madre de Isaac mencionada en la Biblia. Según el libro de Génesis su nombre original era Saray pero Dios lo cambió a "Sara" antes de concederle el milagro de tener un hijo a la edad de 90 años.1 La Biblia cuenta que en un principio Sara había incitado a Abraham a tener un hijo con su esclava Agar pero más tarde, después del nacimiento de Isaac, expulsó a la mujer y a su hijo Ismael. Según la Biblia fue enterrada por Abraham en la Cueva de Macpela.
En hebreo el nombre "Sara" se usa para designar a una mujer de alto rango y su nombre es traducido como  "princesa".
El Talmud señala que Sara era tan hermosa que a su lado las otras mujeres parecían monos5 y ni siquiera los duros viajes junto a Abraham afectaron su belleza.6 El Talmud afirma además que Sara fue superior a Abraham en los dones de profecía7 siendo como una "corona" para su marido. Abraham oía y obedecía sus palabras pues reconocía su superioridad espiritual.8 Además Sara sería la única mujer con quien Dios se comunicó directamente ya que las demás profetisas mencionadas en la Biblia recibieron mensajes de Dios por medio de ángeles.9 Su nombre original era "Saray" pero porteriormente se le llamó "Sara" (princesa) porque era la princesa de su casa y de su tribu.

martes, 8 de octubre de 2013

Mensaje de confianza






La confianza en Dios. 
Simplemente quiero dirigirme a las almas inquietas, que se encuentran con tanta frecuencia. Les mostraré, con el Evangelio en la mano, la inconsistencia de sus temores. Ni la gravedad de sus faltas, ni la multiplicidad de sus recaídas, ni sus tentaciones las deben abatir. Muy por el contrario, cuanto más sientan el peso de la propia miseria, tanto más deben apoyarse en Dios. ¡No pierdan la confianza! Sea cual fuere el horror de su estado, aunque hayan llevado durante mucho tiempo una vida desarreglada, con el socorro de la gracia podrán convertirse y elevarse a una alta perfección. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
Hay que avisarles a los pecadores que a Dios lo hiere más la desconfianza del alma, que el mismo pecado. Porque eso nos pasa a todos, que a veces creemos, o mejor dicho el diablo nos hace creer, que Dios no nos perdona porque hemos cometido, o seguimos cometiendo, pecados muy graves, imperdonables.
Pero ya Jesús Misericordioso le confiesa a Santa Faustina Kowalska que lo que más hiere su Corazón divino es la desconfianza del alma, es decir, que no se crea en Su Bondad infinita.
Muchas personas creen en Dios, y saben que es Justo; pero les cuesta creer que Él es la misma Bondad. También los demonios creen de este modo, pues saben que Dios es justo, pero no creen en que Él es Bueno.
¡Qué lejos estamos de conocer realmente a Dios!
¿Y todas las desgracias y males que sufrimos en nosotros mismos, las injusticias que tal vez padecemos en la familia o en el mundo, y todo el mal que hay en la vida? Si Dios es bueno, ¿por qué permite todo ese mal?
Hay que saber que el demonio existe, y es el causante de todo el mal que hay en el mundo. Dios no ha querido coartar su libertad, porque es un don que le dio a los ángeles y luego los que se convirtieron en rebeldes, en demonios, siguen teniendo esa libertad que Dios les concedió.
Pero tenemos que saber que si Dios les permite actuar a los diablos, es porque Él, con todo su poder, puede sacar el bien, de todo el mal que hacen los espíritus de las tinieblas.
Así como de un cuerpo en descomposición, se genera la vida y sirve como abono a la tierra; así también Dios, con su Omnipotencia sabe hacer que los demonios, seres en perenne descomposición espiritual, con su actuar malvado, no hagan otra cosa que servir a los planes de Dios.
Pero debemos rezar mucho para que Dios nos cuide y no permita que el demonio nos venza en la prueba. Tenemos que recordar el libro de Job en la Biblia, y saber que si Dios permite algún mal en nuestra vida, es por amor, porque Dios todo lo que hace o permite, es siempre, siempre, siempre, por amor.
Si confiamos de esta manera en Dios, entonces seremos como ese hombre que mueve montañas por su gran fe y confianza en el Señor.

jueves, 6 de junio de 2013

San Juan de Ávila - Visita de sus Reliquias a Castro del Río.


San Juan de Ávila (Almodóvar del Campo 1500?-Montilla 1569), patrón del clero secular español, vivió en un momento de convulsiones pero también de esplendor en la historia de la Iglesia y de España.
Predicador incansable, ejerció el apostolado en múltiples formas y dedicó su vida a la formación de las almas y a la renovación de la institución sacerdotal. En su vida se cruzaron grandes personajes del momento: Juan de Dios, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús o Pedro de Alcántara. Fue beatificado por León XIII y canonizado en 1970 por Pablo VI.

jueves, 9 de mayo de 2013

Matemáticas contra las alergias

Fotografia de mi amigo Don José Antonio Oteros Moreno, licenciado en Biología y natural de Castro del Río (Córdoba).

Un equipo de investigación del CeiA3 desarrola un nuevo modelo matemático basado en una red neuronal artificial que mejora la exactitud de las predicciones sobre el polen.

La del 2013 será una primavera especialmente dura para los alèrgicos al polen de olivo, pero el preludio de una buena campaña para los olivareros andaluces, según se deduce de las investigaciones realizadas por la Red Española de Aerobiología, coordinada por un equipo de investigación del Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación ceiA3 en la Universidad de Córdoba.

La abundante polinización, derivada en una importante floración del olivo, favorecerá la producción, aunque convierta estos meses en un verdadero trance para los alérgicos.

Estas predicciones, realizadas hace varios meses, están basadas en un innovador sistema de predicción diseñado usando como base una red neuronal artificial, un modelo matemático que se inspira en el funcionamiento del sistema nervioso. Su autor, el investigador José Antonio Oteros Moreno, que realiza su tesis bajo la dirección de las doctoras Carmen Galán y Herminia García-Mozo, explica que el estudio estadístico de más de 30 años de datos de polinización y de la meteorología permite realizar las predicciones con más precisión que los anteriores modelos estadísticos tradicionales.

Según José Antonio Oteros Moreno, este sistema "no solo permite reconocer diferentes patrones en el comportamiento de las plantas y aplicar modelos predictivos más precisos, sino que además se han incorporado índices bioclimáticos y autorregresivos que aportan información acerca de los comportamientos cíclicos naturales del olivo y acerca de las condiciones ambientales que afectan al desarrollo reproductivo de las plantas".
El nuevo sistema de clasificación ha sido publicado con éxito en la revista International Journal of Biometeorology.

José Antonio Oteros Moreno, licenciado en Biología y natural de Castro del Río (Córdoba), ha publicado ya varios artículos científicos en revistas de gran prestigio internacional como International Journal of Biometeorology o la revista Science of the Total Environment y ha presentado los resultados de sus investigaciones en varios congresos internacionales, el último fue el European Symposium on Aerobiology en Cracovia, en Septiembre del 2012.
Recientemente ha regresado de una estancia de investigación de tres meses en Perugia, Italia, donde ha trabajado sobre un modelo matemático para predecir la cosecha del olivar, aplicable en toda la cuenca mediterránea.

Fuente: Diario Córdoba - Miércoles, 8 de mayo del 2013.

Chicas en el Chat


jueves, 14 de marzo de 2013

Jorge Mario Bergoglio, ¿el nuevo Roncalli? El Papa Francisco




Joven, con buena salud y reformador. Hasta ahora, ésas parecían ser las premisas ineludibles para comenzar a buscar al nuevo Papa. Pero al final la primera condición parece haber perdido importancia y gana puntos la tríada de reformador, mayor y con no demasiados achaques. Se busca un nuevo Roncalli, papel que puede encarnar el nuevo Papa, Francisco I, el argentino Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, que se parece en muchas cosas al Papa Bueno menos en su aspecto.

Más alto y menos gordo que Juan XXIII, el Papa platense no salió en las quinielas al uso de los papables. Pero, debido al bloqueo entre el "partido romano" de los curiales y el "partido reformista" de los extranjeros, especialmente americanos y alemanes, la opción del argentino parece haberse revelado providencial.




Bergoglio ya cosechó muchos votos en el cónclave anterior y se convirtió en el favorito del sector moderado-progresista y, por consiguiente, en el principal rival de Ratzinger. Tanto que, según algunas indiscreciones, el purpurado jesuita se habría levantado en el cónclave, para pedir a los cardenales, entre lágrimas, que no lo siguiesen votando.


Entonces, el argentino tenía 70 años. Pasados casi ocho, Bergoglio ha cumplido los 77 y encaja perfectamente en el cliché de Papa mayor y de transición. Tampoco se le conocen graves dolencias y podría asumir perfectamente el papel de Papa reformador por el que suspira la inmensa mayoría del cónclave...y del pueblo de Dios.

Nadie duda de que el purpurado argentino tenga carácter. Como dice el hermano Ricardo Corleto, agustino recoleto de paso por Roma, "es un hombre tan honrado y tan íntegro que ni siquiera el gobierno Kirchner pudo encontrar mancha alguna en su vida, a pesar de haberla buscado con suma diligencia".
 
La prioridad: Cambiar la Curia

Jesuita recto, dialogante, sencillo y sumamente austero, se desplaza en metro o bus por Buenos Aires y no le gusta que llamen eminencia. Cuando le preguntan cómo han de dirigirse a él siempre contesta diciendo: padre Bergoglio.

Capaz, inteligente, profundamente espiritual y hombre de una sólida personalidad, no se arredraría a la hora de meter en cintura o de reformar en profundidad a la Curia romana. Uno de los cometidos que todos los cardenales parecen considerar prioritario en la labor del nuevo Papa. La iglesia se juega en ello su credibilidad social tan dañada últimamente por todos los escándalos del Vatileaks.

Una reforma de fondo, que persiga una mayor colegialidad y rescate del ostracismo la sinodalidad ya apuntada en el Vaticano II. Como dice el cardenal Kasper, otro emérito de prestigio, "la Iglesia necesita transparencia y colegialidad. Hay que salir del cerco del centralismo romano". Y añade: "Cambiar la Curia es una prioridad".

Con Bergoglio en el solio pontificio la Iglesia no solo podría ganar un nuevo Roncalli, sino que además realizaría un salto epocal al otro lado del Atlántico con red. Es decir en manos de un papable fiable, con experiencia , decidido, de los que no le tiemblan el pulso, "limpio" y con agallas para terminar la limpieza que no pudo o no le dejaron hacer a Benedicto XVI : el IOR, banco vaticano, y la Curia. Un nuevo Roncalli del cono sur con raíces turinesas. Un jesuita para reformar la Iglesia.
 
Publicado por Religión Digital

lunes, 4 de marzo de 2013

Confidencias de Jesús a un Sacerdote. Mons. Ottavio Michelini

AMOR Y VERDAD ME IMPELEN. Escribe hijo mío lo que voy a decirte: Yo, Jesús Verbo de Dios, nada hago y nada digo si no soy movido por el amor. Yo nutro un infinito amor para mis sacerdotes y con mayor razón para aquellos que de Mí, de Mi sacerdocio han tenido la plenitud. Pero el amor no puede impedirme decir la verdad porque soy Amor y soy Verdad. Amor y Verdad me empujan, me impelen a hablar con el fin de que se conozca la infinita amargura que la hora presente, tan grave y llena de oscuras nubes que envuelven a toda Mi Iglesia, hace llegar a Mi Corazón Misericordioso. Me he dirigido a los sacerdotes; ahora llega el momento de dirigirme con reverencia pero también con claridad y firmeza a los Sucesores de Mis Apóstoles. Entre los Obispos de Mi Iglesia los hay verdaderamente buenos y santos por los cuales nutro amor y benevolencia, otros en cambio tienen extrema necesidad de revisar y re ‑ examinar (porque es grande su responsabilidad) su pastoral. Urge que lo hagan pronto y seriamente con gran humildad a la luz de mi Evangelio, a la luz del resplandeciente camino trazado por Mí para todos los hombres, pero primero entre todos para que aquellos que debían ser Maestros, Pastores y Guías seguros de los hombres. Mi camino en la tierra tuvo su inicio en el seno de Mi Madre y vuestra también, en el momento que Ella pronunció su “fiat”. Su inicio fue y es Misterio de infinita bondad: un Dios que se hace Carne. Mi comparecencia en el mundo está señalada por una extrema pobreza. Mi camino en la tierra tuvo inicio en una gruta empleada como establo, fría y húmeda, en la más absoluta pobreza, y la pobreza fue la compañera de toda mi vida humana. Trabajo, oración, obediencia - "usque ad mortem" (hasta la muerte) - fueron el recorrido de mi camino. Yo soy el Camino para todos los hombres de todos los tiempos, no puedo cambiar. No puedo cambiar aunque cambien las condiciones, los usos y las costumbres de los pueblos. El deber de preceder. Los Obispos como primeros tienen el grandísimo deber de preceder en esta vía a sus sacerdotes y a los cristianos, si es que quieren ser seguidos por los mismos. Por esto quiero que este mensaje llegue a todos los Obispos porque entre ellos no faltan aquellos que tienen urgente necesidad de reexaminar con humildad y reformar sin dilaciones su pastoral. Hijo, es suficiente una comparación entre mi vida en la tierra (con todos los ejemplos con que he sellado mi transcurso terrestre) y su forma de vida. Se verá con claridad cuán necesario sea, y para no pocos obispos, echar mano a la segur y golpear inexorablemente, con firmeza y valor. No es un misterio el de obispos contestatarios, hasta de purpurados rebeldes a las directivas de Mi Vicario en la tierra. No han valorado el escándalo dado y el mal cometido. Una cosa es discutir con la debida reserva y otra muy diferente una pública toma de posición contra Mi Vicario que tiene todo el sabor de la abierta desobediencia. ¿En qué cosa se ha inspirado el comportamiento de estos Obispos? Ciertamente no en mi ejemplo. Yo, Dios, he obedecido a criaturas humanas y a Mi Padre Celestial hasta la muerte. Pero ellos... Hijo mío no faltan obispos más o menos responsables de la crisis que aflige a la Iglesia por su inexplicable e injustificable debilidad. Su debilidad no ha servido ciertamente para detener la evasión de miles de consagrados. La bondad y la paternidad no se confunden con la debilidad que es causa, en parte, del relajamiento en que se encuentran tantos sacerdotes. La bondad, la paternidad y el amor no se confunden con la licencia, causa de tantos males y escándalos de los que se hacen cómplices, incluso si involuntarios, no pocos Pastores de almas,. ¿Puede un Obispo tolerar que en su seminario haya herejes, sí herejes, a los que se confía la tarea más delicada, la de forjar las almas de los sacerdotes del mañana? ¿No saben los obispos que la verdad es amor, y Yo soy Verdad y Amor, mientras la herejía y el error vienen de otra fuente bien diferente? Humildad y pobreza. Hijo, dilo aun también a los obispos que los he pedido a ellos seguirme en la vía de la cruz, recuérdales que he iniciado mi camino en la tierra con infinita Humildad y Pobreza. Fui en la tierra el Pobre entre los pobres. ¿Se pue­de decir esto de no pocos obispos? Otro grande peligro para los obispos es la presunción. Ni siquiera a mi Vicario le ha sido dada la impecabilidad. A mi Vicario le ha sido dada la infalibilidad como maestro de las gentes, en cuanto depositario de la doctrina mía. Pero los obispos como individuos no son infalibles, solamente en unión con mi Vicario usufructúan y participan en ese don de Él. Esto lo han olvidado algunos obispos y aún algunos purpurados dando gran sufrimiento a mi Cuerpo Místico. Mi camino está sellado por el sufrimiento. Aquella cruz que llevan al pecho si no la llevan sobre su espalda se convierte en una hipocresía. Mi camino, he dicho, está sellado con la pobreza. ¿Con qué valor puede un obispo dormir tranquilamente en su residencia cómoda, algunas veces lujosa, sabiendo que entre sus sacerdotes a algunos les falta lo indispensable? ¡Hijo, si se vieran todas las injusticias! ¡Cuántas heridas en mi Cuerpo Místico! En el contexto de este mensaje (que cosechará reacciones no indiferentes y que será rechazado por aquellos que no han tenido el valor de una humilde confrontación con mi camino simple y luminoso) Yo he dicho y lo confirmo que en Mi Iglesia hay buenos y santos obispos para los cuales va toda la benevolencia y el amor de Mi Corazón misericordioso. ¡Pero esto no basta! Yo a los sucesores de mis Apóstoles los quiero a todos buenos, es mas, los quiero a todos Santos con una santidad fuerte, heroica, generosa y valiente. Si no es así ¿Cómo hacen para defender a su grey de lobos rapaces? El obispo es un porta – estandarte: a todos debe preceder. ¿Cómo podría quedarme callado en relación con la gravísima omisión por parte de muchos pastores con relación a este terrible problema? En efecto a ninguno se le puede escapar, ni siquiera a los simples cristianos, tanto menos a los sacerdotes y menos aún a los obispos, la pavorosa devastación obrada por Satanás y por todas las potencias del mal para introducirse, contagiar, infestar y dominar las almas de los redimidos. Satanás, encarnándose en el materialismo homicida, no solo ha ofuscado la fe, sino que la ha sofocado y destruido en cientos de millones de almas en el mundo cristiano y en el no cristiano. Ahora se sepa por todos que para vencer en esta batalla no sirven para nada las iniciativas de carácter exterior, sino aquellas indicadas por Mí con las palabras y con el ejemplo. La lucha contra Satanás. En este momento, hijo mío, repito para los obispos lo que ya te he dicho para los sacerdotes: ¡qué desperdicio de tiempo y de medios, reuniones, encuentros y discusiones que, en muchos casos, se convierten en medios de enfrentamientos, choques y divisiones! Uno se reúne muchas veces para comer y para discutir, muy pocas veces para rezar. Satanás y a las potencias del mal se combaten y se vencen con la oración y con la penitencia. ¡A esto van las llamadas de mi Madre! Reiteradas llamadas que han caído en el va­cío por una excesiva, exasperada prudencia, que degeneró en grave imprudencia. Con mayor atención y solicitud y con menores prejuicios y temores se habrían afrontado estas intervenciones mías y de mi Madre. Regreso a la grave omisión imputable a los obispos y junto con ellos también a muchísimos sacerdotes al no haber tomado medidas adecuadas y convenientes, organizadas con fe y sabiduría, para detener y aun anular las fuerzas del Mal. No se ha hecho frente al problema central, fundamental: la lucha contra las fuerzas del Mal. En otras palabras: Satanás con sus legiones, el que ha tenido buen juego, porque se ha encontrado ante un adversario espiritualmente desarmado. No son muchos los que hacen penitencia, los que rezan como se debe rezar. Mortificación interior y exterior, penitencia... ¿pero quién adiestra hoy a los soldados, los confirmados míos para la lucha? ¿Si no se tiene ni siquiera el valor de decir que el Enemigo existe, que el Enemigo es la más tremenda realidad, que al Enemigo hay que combatirlo con determinadas armas, por ejemplo el Rosario?... El Rosario hoy tan perseguido, es un arma formidable. Gravísima omisión por parte de los obispos y de los sacerdotes el no haber proveído oportunamente a sustituir con nuevas formas, pero oro tanto eficaces, las cofradías del Santísimo Sacramento, del Rosario, las Pías uniones y otras instituciones válidas en tiempos pasados para delimitar la acción demoledora de Satanás en las almas. ¿A qué se espera todavía para colmar esta gravísima laguna con Grupos de oración y con otras iniciativas que no dejaré de sugerir, si me lo piden, por ejemplo los "Amigos del Santísimo Sacramento"? A Satanás se le combate sólo con las armas usadas por Mí y transmitidas a mis Apóstoles. Actualización espiritual. ¿Qué comandante de estado mayor en sus planes de defensa y de ataque no incluye un plan de actualización permanente de sus armas? En mi Iglesia, esto no ha sucedido. Yo hablo aquí de armas espirituales. No hay tiempo que perder. Urge proveer, formar, incitar en todas las parroquias Grupos de oración. No se pierdan los pastores de almas en discusiones y consultas inútiles. Llamen en torno a sí a sus sacerdotes y con ellos se tomen adecuadas providencias. Repito que es urgente hacer esto. Lo repito cualquier cosa que piensen aquellos que, cegados por su necedad, no creen ya en la justicia de Dios. Te Bendigo hijo. No te preocupes: arroja tu semilla y ofrece tu sufrimiento, para que al menos en parte pueda caer en terreno fértil.